La desaparición de Axel González, un joven de 21 años, generó un caos institucional en la Policía del Chaco. Desde rumores de renuncia del jefe de la fuerza provincial hasta sospechas contra dos oficiales generan un clima de total incertidumbre en esta causa.
Axel salió el sábado por la tarde de su casa en Puerto Tirol rumbo a la vivienda de su novia en Fontana, pero nunca llegó. Desde entonces, nada se sabe de él. La familia y testigos acusan como principales responsables de la causa a dos policías de la comisaría segunda de Fontana, una ciudad del Gran Resistencia.
Esta comisaría segunda de Fontana fue intervenida tras denuncias de presuntas torturas. La guardia completa fue relevada y su cúpula trasladada, según informó la revista Litigio.
La presión familiar y el avance de la fiscalía de Derechos Humanos llevaron al secuestro de celulares de los efectivos de guardia y al apartamiento preventivo de varios agentes. Sin embargo, los familiares de Axel dudan sobre la investigación que lleva adelante la policía del Chaco.
“No confiamos en nadie. Queremos que Gendarmería o la Policía Federal estén a cargo de la búsqueda de mi hermano”, dijo la hermana del joven desaparecido.
Según testimonios recogidos por el Órgano de Control Institucional (OCI), un móvil policial persiguió a Axel en una zona de esteros entre Fontana y Puerto Tirol durante la madrugada del domingo.
La versión oficial sostiene que el joven huyó para evitar ser identificado. La familia de Axel denuncia que fue detenido y golpeado dentro de la comisaría.
La presión familiar y el avance de la fiscalía de Derechos Humanos llevaron al secuestro de celulares de los efectivos de guardia y al apartamiento preventivo de varios agentes.
En el lugar donde se habría dado la desaparición del joven, desde bomberos, la división Canes, la Caballería y Policía Rural rastrillan con drones y perros la zona de los esteros.
El único indicio hallado hasta ahora es una ojota que pertenecería a Axel. Horas después, apareció la otra ojota. De forma llamativa las ojotas estaban totalmente limpias. La familia de Axel sospecha que estas ojotas “fueron plantadas por la policía”.
En la mañana de este jueves, la mamá de Axel, María Gómez, rechazó versiones que el propio jefe de la policía del Chaco, Fernando Romero, difundió. Estas versiones sostenían que Axel tenía antecedentes delictivos. “Mi hijo no es ningún criminal. Estaba con una causa por violencia de género pero es una denuncia falsa”, afirmó.
La madre cuestionó también el accionar policial en la búsqueda y señaló irregularidades en los operativos. “¿Cómo voy a ir a Puerto Tirol a hacer la denuncia si el patrullero de Fontana fue el que corrió a mi hijo, el que hizo la persecución?”, apuntó.
Además, denunció fallas en la preservación de pruebas, lo que profundiza la desconfianza hacia la fuerza provincial.
La familia denunció que dos efectivos de la comisaría segunda de Fontana serían los principales sospechosos de la desaparición. Un testigo declaró haber recibido amenazas de muerte si testimoniaba en la causa y luego se desdijo, lo que la familia interpreta como consecuencia del temor generado por las intimidaciones.
Gómez cuestionó directamente al jefe de la Policía del Chaco. “Axel tiene que aparecer, en algún lado está. Quiero hablar personalmente con el jefe de la policía del Chaco, porque dijo cosas que son mentiras”, señaló.
La familia insistió en reclamar que la búsqueda de Axel sea realizada por Gendarmería o Policía Federal. “¿Cómo la policía que está sospechada de hacer desaparecer a Axel va a ser la encargada de buscarla?”, dijeron la madre y la hermana del joven.
Ambos familiares coincidieron en marcar que los dos oficiales, presuntos sospechosos de secuestrar a Axel, habrían utilizado un patrullero sin sistema GPS.
Ante este complejo escenario que afecta la credibilidad a la fuerza policial en la provincia que gobierna Leandro Zdero, trascendieron rumores de renuncia del jefe de la Policía. No obstante, el mismo Fernando Romero salió a desmentir esta versión.
En esta semana convulsionada para la policía de Chaco, un sargento de la Policía de la provincia fue hallado sin vida este martes en la zona sur de Resistencia. La víctima fue identificada como Hernán Quintana. Las primeras pericias apuntan a un suicidio, aunque se esperan resultados oficiales.
El suboficial mayor Jorge “Mamacha” Duarte, vocero del malestar policial por los bajos salarios, denunció que el hecho se vincula con la crisis salarial “Los policías la estamos pasando muy mal. Hoy el sueldo inicial de un oficial de la policía en Chaco ronda los 800 mil pesos, mientras el jefe de la policía cobra 14 millones de pesos por mes”, manifestó Duarte.
Otro hecho que involucra a la cuestionada policía del Chaco ocurrió el viernes pasado. Ese día, Fernando Ojeda, periodista de TV Local, fue detenido por dos policías en la localidad de Margarita Belén -un pueblo cercano a la ciudad de Resistencia-. Estuvo preso durante más de siete horas. Ojeda fue apresado minutos después que el gobernador lo tratara de “militante k”.
En el marco de la visita que hizo Zdero a Margarita Belén, Ojeda consultó al gobernador sobre la falta de agua potable en muchas ciudades de la provincia. El mandatario no respondió, pero le dijo al periodista: “Entiendo tu militancia K”. Minutos después, Ojeda fue detenido “por generar disturbios”.
El caso estuvo marcado por contradicciones oficiales. El jefe de la Policía, Fernando Romero, intentó sembrar dudas sobre la condición profesional de Ojeda y sostuvo que la entrevista no había ocurrido en Margarita Belén, pese a que el video se viralizó en redes. También afirmó que el periodista había insultado al personal de seguridad, pero el titular del Organismo de Control Institucional (OCI), Ricardo Urturi, lo desmintió.
“En el expediente de esta causa no figura que Ojeda haya insultado”, dijo Urturi en diálogo con "Argentinos de mal", por Radio Independencia. Por su parte, en ese mismo programa, Ojeda declaró: “A mí me meten preso por orden del gobernador Leandro Zdero”.
El mismo día de la detención de Ojeda, el secretario de Asuntos Estratégicos, Marcos Resico, presentó una “querella criminal” contra el periodista que escribe estas líneas.
Quien les escribe trabajó ocho años en medios públicos del Chaco. Allí realicé varias notas incisivas a Leandro Zdero, cuando éste era legislador o funcionario de la ANSES durante la presidencia de Mauricio Macri. En una de esas notas, el mismo Zdero me dijo al aire: “Parecés un ministro de Capitanich”.
Cuatro meses después de asumir la gobernación, Zdero promovió mi despido. No casualmente, fui el primer periodista despedido del medio público audiovisual de la provincia chaqueña. Tan explícitamente discriminatorio fui despido, que un diputado de oficialismo chaqueño, Carlos Salom, justificó ante mí los motivos de su despido. “Roberto, tenés que entender que perdiste”, fue el insólito fundamento del legislador zderista.
Ante ello, realicé una demanda judicial por un “despido discriminatorio que afecta la libertad de expresión”. El amparo judicial solicitado fue rechazado 4 a 1 por los miembros del Superior Tribunal de Justicia en Chaco. Luego apelé ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Hasta ahora, la Corte no se expidió.
Ahora, después de echarme, el gobierno de Zdero vuelve a arremeter contra mi persona con una “querella criminal”.
Mientras se desarrollaban estos hechos —la desaparición de Axel González, el posible suicidio de un sargento de la policía, la detención de Ojeda y la querella contra Espinoza—, el gobernador Zdero y la cúpula de Seguridad presentaron en Casa de Gobierno la incorporación de pistolas Taser, destacando a Chaco como la primera provincia de la región en implementarlas.
El contraste entre la crisis institucional de la policía y los anuncios oficiales profundizó las críticas sobre la gestión de seguridad y el respeto a la libertad de expresión en la provincia. (www.REALPOLITIK.com.ar)