Jueves 28 de mayo de 2026

Pastillas de Colores

El León rugió en UNO

Estudiantes sumó un nuevo capítulo a su mística copera: los otros antecedentes

28/05/26 | El Pincha clasificó a octavos de la Libertadores con un gol agónico y agregó otro capítulo a una historia memorable en la competición continental.


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Por:
Juan Provéndola

Cuando el partido se moría y Estudiantes parecía quedarse afuera de la Copa Libertadores, el joven Mikel Amondarain marcó en tiempo de descuento el gol que le dio al Pincha la clasificación a los Octavos de Final. Así, el Estadio UNO volvió a rugir como en aquellas otras memorables del certamen continental que alimentaron la mística copera.

Ese concepto nació en verdad antes de una Libertadores: fue en las semifinales del Metropolitano 1967, cuando Estudiantes remontó con un hombre menos un 1-3 ante Platense para terminar 4-3 y clasificar a la final contra Racing que le dio su primer título nacional. 

Ese campeonato fue el que le permitió clasificar a la Copa Libertadores 1968, la primera de las tres que ganaría consecutivamente en esos tiempo. Ahí se produjo el primer antecedente en el certamen sudamericano cuando cuando en el partido de ida de la final le ganó 2-1 al Palmeiras con los agónicos goles de Juan Ramón Verón a los 33 del complemento y de Eduardo Flores a los 43. Luego el equipo paulista ganaría la revancha y finalmente el Pincha desempardaría en el partido desempate disputado en el Centenario de Montevideo.      

En la Libertadores de 1970 Estudiantes se consagraría también gracias a un gol en los suspiros finales: ganó la ida de la final ante Peñarol por 1-0 en La Plata con tanto de Néstor Togneri a los 42 del segundo tiempo y rubricó la faena con un empate a cero también en la capital de Uruguay. 

El Pincha clasificó a la Libertadores de 1983 tras consagrarse campeón de Argentina de la mano de Carlos Salvador Bilardo y ya bajo la dirección de Eduardo Luján Manera disputó en La Plata un match inolvidable en semifinales contra el Gremio de Porto Alegre en el que llegó a estar 1-3 con cuatro jugadores menos pero, así y todo, llegó a empatarlo. Lamentablemente necesitaba ganar para acceder a la final, y bien eso no sucedió, al menos dejó otro antecedente que siguió insuflando la mística copera.

En el siglo XXI también

Más cerca en el tiempo, en la Copa Libertadores 2006, Estudiantes también entregó una noche de ensueño en la cancha de Quilmes donde jugó un tiempo de local mientras se iniciaban las obras para remodelar el actual UNO. Ante todo pronóstico, el Sporting Cristal de Perú arrolló y a la media hora del partido ya estaba 3-0 y así se fueron al entretiempo. Sin embargo, José Luis Calderón encendió la mecha de la esperanza con el primer descuento a los 11 del complemento, de penal, y el segundo diez minutos después. A los 34 Mariano Pavone logró emparedar el trámite y en la última bola Pablo Lugüercio puso el 4-3, resultado que a la postre le permitiría al Pincha clasificar a Octavos en detrimento del Cristal. El equipo era dirigido por Jorge Burruchaga y fue la base del que el semestre siguiente se consagraría campeón tras ganarle a Boca una final de ensueño. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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