El histórico baterista Black Amaya dialogó en RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre su vigencia en los escenarios, sus recuerdos con grandes mitos del rock nacional y los inicios de su carrera artística. A sus 74 años, el músico repasó las profundas vivencias y la presión inconsciente que sintió al tocar en los inicios y en los finales de las carreras de Luis Alberto Spinetta y Pappo, recordó su paso fundacional por la mítica banda Pescado Rabioso, y detalló el origen de su icónico apodo surgido en el barrio de Mataderos.
"Yo sentía como una presión inconsciente con Luis Alberto Spinetta y con Carlos Cutaia; eran dos tipos que yo respetaba muchísimo. Tuve el privilegio de tocar en los comienzos y en los tramos finales de las carreras de ambos, y más allá de lo musical, fuimos grandes amigos. El Flaco era un tipo muy cariñoso, chistoso y permanentemente salía a unir a la familia y a los amigos", recordó Amaya al rememorar los momentos compartidos con el líder de Pescado Rabioso.
En ese sentido, detalló los desafíos de repasar aquel repertorio histórico en la actualidad y remarcó la exigencia técnica de las composiciones de la banda. "Cuando armamos el tributo a Pescado con Dani Ferrón, elegimos temas complejos y largos, de cinco a ocho minutos, que yo grabé en el 72 o 73 pero que nunca había tocado en vivo. Tenía miedo de sufrir alguna laguna mental, pero por suerte me siento muy bien física y mentalmente, y pasé la prueba", afirmó.
El baterista también relató en detalle cómo nació su apodo definitivo durante sus primeros ensayos a los 17 años en Mataderos, en la banda Las Piedras. "A mí en el barrio me decían 'el Negro' o 'Cachito'. Compré papel contact negro para cambiarle el color azul a mi batería Rex y llevé todo el set oscuro al ensayo. Justo coincidió con que estaba de moda el tema 'Black is Black' y la canción de los Stones 'Paint it Black'. Cuando me vieron aparecer vestido de negro con la batería combinada, el cantante Carlos me dijo entre risas: 'Pero vos sos el Negro Black'. Al principio causaba gracia, pero con el tiempo y cuando me presenté con Pappo, el nombre quedó fijo para siempre", explicó.
Amaya se tomó unos minutos para recordar el lado más humano y contenedor del "Carpo", describiéndolo como una persona sumamente protectora detrás de su imponente apariencia pública. "Pappo tenía esa voz gruesa de malo y le gustaban los fierros, pero en el fondo era un nene. Nos conocimos cuando éramos chicos y su familia, que eran unos tanos amorosos en la calle Camarones, me recibía como a un hijo más", rememoró con emoción.
El baterista evocó una histórica entrevista de los años 90 en la que Pappo dejó en claro el nivel de confianza y hermandad que los unía. "Le preguntaron en un cuestionario qué significaba Black Amaya para él, y el Carpo respondió: 'El Negro... para mí, si a mí me pasa algo, él va a ser el primero que va a tocar el timbre'. Cuando lo leí me puse a llorar. Yo siempre estuve ahí cuidándolo, aconsejándolo como un hermano mayor para que cuidara su plata y se juntara con gente tranquila, porque cuando sos famoso se te arrima cualquiera", confió.
Por último, al evaluar su trayectoria y su presente económico y personal, Amaya se mostró profundamente conmovido y agradecido por el camino recorrido gracias a la música. "Estoy plenamente agradecido de la vida. Tuve unos padres maravillosos; mi viejo fue lo más grande que hay, un laburante que me transmitió el amor por el cine nacional, los corsos, el tango y el folclore. Yo crecí metido en los teatros y las radios escuchando música. Logré comprarme mi casita y sé que el día que me toque partir, todo quedará bien encaminado. No le puedo pedir más a la vida", concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)