Martes 2 de junio de 2026

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Cómo la nación más antigua del mundo cristiano llega a las elecciones

02/06/26 | Armenia es un país pequeño — su superficie es similar a la de la provincia de Misiones — pero con una importancia geopolítica clave.


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Por:
Eugenia Cattaneo

Armenia fue el primer Estado del mundo en reconocer el cristianismo como religión oficial en el año 301, doce años antes de que el Imperio Romano lo tolerara bajo Constantino I. La Iglesia Apostólica Armenia sigue siendo hasta hoy el núcleo de la cultura y el nacionalismo armenio. Una cultura que ha resistido invasiones macedonias, romanas, árabes, persas, otomanas y rusas. Incorporada a la URSS en 1920, vivió casi 70 años bajo el régimen comunista. Con la disolución de la Unión Soviética, Armenia declaró su independencia el 21 de septiembre de 1991.

En el país viven poco más de 3 millones de personas, pero la diáspora multiplica varias veces su población. Se estima que viven más de 7 millones de armenios dispersos por el mundo: hay unos 2,5 millones en Rusia, 1,5 millones en América del Norte, 500 mil en Europa —principalmente en Francia— y 125 mil en América Latina.


Una postal del desfile militar que tuvo lugar en Armenia durante los últimos días (Foto: REALPOLITIK).

Una diáspora que tiene sus raíces en siglos de persecución y desplazamiento, y cuya herida más profunda es el genocidio de 1915. Entre ese año y 1923, el Imperio Otomano ejecutó una campaña sistemática de persecución y muerte que resultó en el asesinato de aproximadamente 1,5 millones de armenios. Turquía, sucesora del Imperio Otomano, niega la calificación de genocidio y las relaciones entre ambos países están cortadas. Desde 1993 la extensa frontera entre ambos permanece cerrada.

Del genocidio a Karabaj: la identidad bajo presión

La otra gran herida que marca la identidad armenia es el conflicto de Nagorno Karabaj. En 1921, una decisión soviética asignó ese territorio —habitado mayoritariamente por armenios desde tiempos históricos— a la República Soviética de Azerbaiyán. Con la independencia de ambos países en 1991 se desencadenó una primera guerra que dejó el enclave bajo control armenio. En 2020, Azerbaiyán lanzó una ofensiva que le devolvió gran parte del territorio, y en septiembre de 2023 tomó el control total del enclave y expulsó a toda su población armenia. Decenas de miles de refugiados llegaron a Armenia en pocos días. Fue el golpe más duro desde el genocidio, y un trauma colectivo que el país todavía tiene que procesar.


Casa de Gobierno de la República de Armenia.

Con las fronteras cerradas con Turquía por el oeste y con Azerbaiyán al este, el acceso al exterior por vía terrestre se limita a Georgia en el norte e Irán en el sur. Este aislamiento ha lastrado su desarrollo económico e industrial, y el descongelamiento de las relaciones con sus vecinos es uno de los temas más urgentes del país. La reapertura de fronteras permitiría a Armenia acceder a los mercados turco y europeo, y participar en proyectos regionales de infraestructura. ¿Pero a qué costo? Es ese debate el que llega a las urnas el 7 de junio. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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