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Por: Luciano Barroso
La degradación de la educación pública en la provincia de Buenos Aires tiene en Ramallo una imagen tan insólita como emblemática: a falta de puerta, alumnos de primaria salen de un aula por un tobogán colocado junto a una ventana. No se trata de una exageración ni de una interpretación. Las fotos lo muestran con claridad, una denuncia formal presentada ante la dirección General de Cultura y Educación lo deja por escrito y la propia comunidad educativa confirma que la situación sigue ocurriendo al día de hoy.
El caso involucra a la escuela primaria Nro. 7 “República de Colombia” y al jardín de infantes Nro. 909, dos instituciones que funcionan en el mismo predio y que quedaron atrapadas en un desorden organizativo y edilicio que expone con crudeza el nivel de deterioro de la gestión educativa bonaerense.
La denuncia fue originalmente presentada el 2 de octubre de 2025 ante el director general de Cultura y Educación, Alberto Sileoni, por Vanesa Luz Cañón, quien por entonces oficiaba de secretaria General de UDOCBA Ramallo y debió apartarse del cargo tras las presencias de la conducción. En ese documento se denuncia “un grave hecho” en el distrito y se detalla una situación que compromete la seguridad de los alumnos, desordena el funcionamiento institucional y deja al descubierto la falta de respuestas de las autoridades.

El origen del problema está en una decisión previa: la escuela primaria, que tenía pocos alumnos, cedió un salón al jardín. Luego, el jardín Nro. 909 realizó obras, acondicionó ese espacio, le colocó aire acondicionado y lo incorporó a su funcionamiento habitual.
Después, cuando la primaria comenzó a ser considerada para convertirse en escuela de doble jornada, necesitó recuperar ese salón. Lo retomó, pero el aula ya había quedado dentro del circuito físico y funcional del jardín. Así, una sección de primaria pasó a funcionar dentro de un espacio integrado al jardín de infantes.
La consecuencia es concreta: los alumnos de primaria ingresan por el jardín, circulan por un ámbito que corresponde a otra institución y comparten una dinámica impropia para el normal funcionamiento de ambos niveles. El relato docente es contundente: entran por allí los chicos, los padres, las familias y quienes participan de actos o actividades, en medio de una convivencia improvisada que el jardín tampoco puede ordenar.

La parte más impactante del caso está en la salida de los alumnos. La denuncia presentada a Alberto Sileoni lo dice de forma expresa: el salón utilizado por la primaria no tiene salida al exterior. Por eso, los alumnos egresan por medio de un tobogán que desemboca en una ventana contigua al patio.
Las imágenes a las que tuvo acceso REALPOLITIK muestran exactamente eso: un tobogán apoyado sobre una ventana del edificio, utilizado como vía de salida. Otra de las fotos exhibe a un niño descendiendo por esa estructura desde el interior del aula, mientras una docente lo asiste desde la ventana. No hay margen para interpretaciones. La situación existe, fue denunciada formalmente y desde entonces el gobierno bonaerense no hizo nada al respecto.
La presentación es categórica al advertir que esta irregularidad “pone en riesgo la integridad de los alumnos y alumnas que allí asisten” y agrega que las autoridades educativas ya estaban en conocimiento del tema.
En el escrito, Vanesa Luz Cañón sostiene además que el plan de Prevención de Riesgo de la EP Nro. 7 y del JI Nro. 909 es “totalmente apócrifo”, justamente porque una sección de primer año de primaria funciona físicamente dentro del jardín.
También deja asentado que conviven estudiantes de distintos niveles y edades, y que esta decisión fue avalada por consejeros escolares, inspectores de nivel primario e inicial y la inspectora distrital.
La gravedad institucional del caso no está solamente en la existencia de la maniobra, sino en que fue permitida, sostenida y naturalizada por Alberto Sileoni, que abandonó el cargo al mes entrante de recibir la denuncia, y por la actual directora de Cultura y Educación, Flavia Terigi. La denuncia remarca, además, que ya se habían realizado otras presentaciones por el accionar de la inspectora distrital, cuestionando su falta de criterio para resolver, gestionar y conducir el distrito.
El caso de Ramallo no aparece aislado del contexto general. La provincia de Buenos Aires atraviesa una fuerte caída proyectada de la matrícula primaria hacia 2030, producto del descenso de la natalidad. Ese escenario obliga a reorganizar secciones, edificios, recursos y cargos. Pero lejos de exhibir planificación, el sistema parece responder con improvisación, superposición de usos y soluciones precarias.
Eso es exactamente lo que deja al desnudo esta situación: una escuela que cede un aula, un jardín que la incorpora, una primaria que luego la necesita de nuevo y un Estado que, en lugar de ordenar, termina habilitando que chicos entren por un jardín y salgan por una ventana mediante un tobogán.
La postal es brutal, pero también profundamente simbólica. Resume la degradación de la escuela pública bonaerense no solo en términos de infraestructura, sino también de calidad, gestión, control, planificación y responsabilidad política.
En el cierre de la denuncia, la entonces titular de UDOCBA Ramallo reclamó que la situación sea revisada, que los mapas de riesgo sean verdaderamente supervisados y que los hechos no sean tomados con liviandad. La presentación define lo ocurrido como “una falta grave de los que deben velar por nuestros niños, niñas, adolescentes y adultos dentro de las instituciones”.
Lejos de tratarse de un episodio ya resuelto, la fuente afirma que el problema sigue vigente. Es decir, no sólo hubo una denuncia formal y pruebas fotográficas, sino que además la irregularidad persiste.
Mientras Axel Kicillof y Alberto Sileoni sostienen ciegamente el discurso de defensa de la educación pública, en una escuela de Ramallo los chicos de primaria siguen entrando y saliendo en condiciones indignas, impropias de cualquier sistema educativo serio. Y la imagen de un alumno descendiendo por un tobogán desde una ventana escolar ya no funciona como metáfora: es la evidencia concreta del derrumbe. (www.REALPOLITIK.com.ar)