Abstención de Bullrich: un vaivén entre lo que corresponde y la fidelidad a los Milei
Por Martín Carrizo
Lo que debía ser una jornada de celebración en Las Flores terminó convertido en un escándalo político y administrativo para el gobierno de Axel Kicillof. Durante el sorteo público de preadjudicación de 110 viviendas, realizado con la presencia de la ministra de Hábitat y Desarrollo Urbano de la provincia de Buenos Aires, Silvina Batakis, se detectó un error que dejó a 139 familias sin posibilidad matemática de acceder a una casa.
El acto había sido presentado como una instancia de transparencia institucional. Participaron autoridades municipales, concejales, medios de comunicación, personal del Instituto de la Vivienda y representantes de la Escribanía General de Gobierno bonaerense. Entre ellos estuvo la escribana Andrea Carelli, cuya presencia debía certificar la legalidad del procedimiento. El sorteo se realizó el jueves a las 14.00 y correspondía a la preadjudicación de viviendas del plan habitacional provincial.
Sin embargo, tras la transmisión en vivo, vecinos comenzaron a revisar las imágenes y advirtieron una falla decisiva: en uno de los bolilleros, correspondiente a la centena de los números de cuatro cifras, no habría sido ingresada la bolilla número cero. El resultado fue contundente: ningún número con cero en la centena pudo salir sorteado.
La irregularidad fue advertida por vecinos que siguieron el sorteo a través de las transmisiones en vivo. En los videos, según relataron medios locales y participantes del seguimiento posterior, se observa que al momento de cargar las bolillas se ingresaron nueve unidades en lugar de diez. La secuencia muestra que las bolillas eran tomadas de a dos y que, al final, quedaba una sola por incorporar.
El problema no quedó limitado a una sospecha visual. También se verificó en el resultado del sorteo: en el tramo general, el cero nunca apareció en la posición de la centena. Eso dejó fuera de competencia a quienes tenían números como 1001, 1042, 1099, 2016 o 2038, entre otros casos mencionados por vecinos durante las transmisiones posteriores.
De acuerdo a la reconstrucción pública del caso, la omisión afectó a 139 familias que habían cumplido los requisitos para participar. El municipio reconoció luego que el error consistió en la ausencia de la bolilla cero en la centena dentro de uno de los bolilleros.
El punto más delicado es que el procedimiento no se desarrolló de manera informal ni improvisada, al menos en los papeles. El sorteo contaba con presencia del Instituto de la Vivienda y de la Escribanía General de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, organismos que debían garantizar la regularidad del acto.
La participación de Andrea Carelli, como escribana interviniente, quedó en el centro de los cuestionamientos. En un sorteo de estas características, su función era certificar que el procedimiento se realizara correctamente, sin omisiones ni errores que pudieran alterar la igualdad de oportunidades entre los inscriptos.
Por eso, el episodio generó malestar inmediato en Las Flores. No se trató de una falla menor de transmisión, de un error de carga en pantalla o de una confusión administrativa posterior. La ausencia de una bolilla modificó directamente las probabilidades del sorteo y dejó a un grupo de familias sin chance real de resultar preadjudicadas.
Ante la repercusión pública, el intendente interino Fabián Blanstein encabezó una conferencia de prensa en el Salón Rojo del Palacio de la municipalidad de Las Flores, acompañado por funcionarios del área social y legal. Allí reconoció la falla, pidió disculpas y admitió que lo que debía ser una fiesta terminó opacado por un “error humano involuntario”.
Blanstein sostuvo que el sorteo original se mantendría válido para quienes ya habían sido preadjudicados, mientras el municipio gestionaría una reparación para las familias perjudicadas. La salida planteada fue solicitar al gobierno provincial la construcción de entre 10 y 12 viviendas adicionales, que serían sorteadas exclusivamente entre quienes quedaron fuera de competencia por la ausencia del cero.
El criterio fue explicado por el área legal municipal como una forma de colocar a los afectados en una situación equivalente a la que habrían tenido si hubieran participado correctamente del sorteo general. No obstante, la solución también abrió un debate: algunos vecinos reclamaron anular el tramo afectado y volver a sortear las 72 viviendas involucradas.
La presencia de Batakis le dio al episodio una dimensión provincial. La ministra había participado del acto como parte de la política habitacional del gobierno de Axel Kicillof, en una jornada que el oficialismo buscaba mostrar como un logro de gestión. De hecho, funcionarios locales habían destacado que en Las Flores se sorteaban 110 viviendas en el marco del programa impulsado por la provincia.
El municipio intentó despegarse del error al señalar que el procedimiento fue llevado adelante con intervención del Instituto de la Vivienda y la Escribanía General de Gobierno. Aún así, el costo político también golpea a la administración local, que ahora deberá explicar ante los vecinos cómo se reparará una falla que afectó directamente el acceso a la vivienda.
Además del conflicto por la bolilla ausente, el sorteo abrió otro frente de tensión. Durante las transmisiones posteriores, numerosos vecinos señalaron presuntas irregularidades vinculadas a beneficiarios que no cumplirían los requisitos, como tener otra vivienda, terreno propio o no reunir las condiciones establecidas.
Desde el municipio recordaron que los adjudicatarios son, por ahora, preadjudicatarios, y que existe un plazo de diez días hábiles para presentar oposiciones o impugnaciones con pruebas. Ese mecanismo quedó habilitado para que cualquier vecino pueda objetar formalmente una preadjudicación.
El escándalo, de todos modos, ya dejó una marca institucional. Un sorteo que debía garantizar igualdad, transparencia y confianza terminó dejando a 139 familias mirando desde afuera por una bolilla que nunca estuvo en el bolillero. (www.REALPOLITIK.com.ar)