Federico González, analista político y candidato a presidente, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre su proyecto político de cara a las elecciones presidenciales, el rumbo del gobierno de Javier Milei, la necesidad de un "estado inteligente" y los desafíos estructurales que enfrenta la Argentina.
González explicó que decidió lanzar tempranamente su candidatura porque considera que la dirigencia política posterga definiciones importantes. En ese sentido, sostuvo: "Yo no tengo tiempo para perder y yo lo que no entiendo es por qué los políticos pierden tanto tiempo".
Asimismo, cuestionó a quienes esperan condiciones más favorables para competir electoralmente: "Si tiene algo que decir, si son candidatos, no den más vueltas, digan que lo son, qué es lo que quieren y presenten un proyecto de país".
En la misma línea, agregó: "Yo creo haberlo hecho y insisto en hacerlo, porque para mí eso me parece que es saludable para la sociedad". Además, remarcó que su intención es elevar el nivel de discusión pública: "Me contentaría con que sea un catalizador para subir la vara".
Durante la entrevista, González se refirió a su reciente libro, escrito junto al economista Gustavo Reija y al especialista en tecnología y geopolítica Lucas Arias, donde desarrolla su propuesta de "desarrollismo inteligente".
Al describir los ejes centrales de la iniciativa, señaló: "Planteamos las tres revoluciones: la educativa, la científico-tecnológica y la industrial". Asimismo, defendió la necesidad de fortalecer la soberanía tecnológica nacional: "Argentina no puede ni debe ser un consumidor de conocimiento científico tecnológico".
El dirigente también destacó la importancia de formar nuevas generaciones preparadas para competir globalmente. Según explicó, es necesario construir "un ejército, entre comillas, de jóvenes emprendedores que sean capaces de vender ideas, productos y servicios argentinos al mundo".
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando González explicó las motivaciones personales detrás de su participación política. "A mí me duele la Argentina que sufre y me duele la Argentina que podría haber sido y no es", afirmó.
En ese marco, sostuvo que gran parte de los problemas sociales actuales podrían evitarse: "Es inútil que Argentina esté en la situación en que está. Es un sufrimiento inútil porque no le sirve a nadie".
Al referirse a los sectores más vulnerables, describió especialmente la realidad de mujeres que sostienen hogares en contextos de pobreza y violencia. Sobre ello, expresó: "Si uno no se conmueve por eso, no puede ser candidato a nada".
Y agregó una definición que sintetiza su visión política: "Yo soy candidato, entre otras cosas, porque me duele ese dolor de hermanos argentinos".
Consultado sobre la gestión del presidente Javier Milei, González reconoció algunos aspectos positivos, aunque cuestionó duramente las consecuencias sociales del ajuste. "El equilibrio fiscal está claro, eso es algo de salud financiera", señaló.
Sin embargo, aclaró que ese objetivo no puede convertirse en el único horizonte gubernamental: "No puede ser una causa y un leitmotiv".
Además, criticó el enfoque general del programa económico libertario. "Hay una apelación al pensamiento mágico. Parece que si se arregla eso, el crecimiento va a brotar por añadidura y eso no pasa, no pasó en ningún lado", sostuvo.
Respecto de las políticas de ajuste, fue categórico: "Lo que es cuestionable es el salvajismo, la crueldad y negarse a las evidencias".
También cuestionó el deterioro del poder adquisitivo y el impacto sobre distintos sectores productivos. Según afirmó, "la caída del consumo" y "las pymes que cierran" reflejan las dificultades que atraviesa actualmente la economía.
Al analizar los problemas estructurales del país, González planteó que el principal desafío sigue siendo el desarrollo económico con inclusión social. "El verso fundamental es desarrollo versus pobreza", afirmó. Y agregó: "Es un escándalo que tengamos un 40 por ciento de pobres".
Para revertir esa situación, propuso una concepción diferente del rol estatal: "Hay que pensar al estado como un estado inteligente". En esa línea, explicó: "El estado inteligente es el que sabe dónde tiene que invertir, sabe lo que tiene que apalancar, sabe lo que tiene que estimular".
Sobre las causas profundas de la crisis nacional, González apuntó contra la dirigencia política de las últimas décadas. "Falta inteligencia y falta política constructiva", aseguró.
Y profundizó: "Yo creo que colectivamente la clase dirigente, si algo la caracteriza desde hace muchos años, décadas, es la falta de inteligencia".
Finalmente, sostuvo que el desafío central consiste en utilizar la capacidad de gestión para resolver problemas concretos: "No se ha aplicado la inteligencia a resolver los problemas del país". (www.REALPOLITIK.com.ar)