El gobierno utiliza cada vez menos la sigla TMAP (Todo marcha acorde al plan), con la que concluía prácticamente todos los posteos y discursos presidenciales y de los funcionarios del área económica durante sus primeros dos años de gestión. Por más que ensaye una retórica triunfalista, las cada vez más desatadas disputas internas y la indisimulable ruptura de la alianza político económica que llevó a Javier Milei a la presidencia revelan que la crisis se profundiza cotidianamente.
En el extremo opuesto, el de la sociedad de a pie, las consecuencias son aún más críticas. Junto con la destrucción de decenas de miles de pymes, puestos de trabajo, desplome salarial y precarización laboral, aparece otro dato estremecedor: la mora en el pago de los préstamos y créditos que millones de argentinos debieron contratar para afrontar, en su mayoría, el pago de gastos corrientes y la compra de alimentos. Los salarios, víctimas del proceso de concentración de la riqueza y la exclusión social propiciados por la gestión Milei, no alcanzan, como tampoco resulta una solución el pluriempleo al que debió recurrir buena parte de la sociedad. Las cifras parecen extraídas de una situación de posguerra o de catástrofe natural: 5,3 millones de personas están en situación de mora y el 27 por ciento de los deudores registran atrasos de más de 90 días.
Estos datos surgen del informe privado elaborado por la consultora Analytica, sobre una base de 19,8 millones de personas con obligaciones financieras, y que considera créditos bancarios, billeteras virtuales, cooperativas, mutuales, tarjetas de consumo, casas de electrodomésticos y fideicomisos financieros. La actualidad financiera sólo podría considerarse como caótica, tanto en lo referido a los créditos bancarios como a proveedores alternativos.
La publicación de Analytica consigna que la deuda total de las familias es superior a 74 billones de pesos, con 5,3 millones de morosos, compuestos principalmente por jóvenes en un mercado con gravísimas dificultades para obtener un empleo formal, salarios y remuneraciones deprimidos y una obligada tendencia a financiar gastos corrientes con toma de créditos. Entre estos últimos, 26,9 por ciento registra atrasos superiores a los 90 días.
⚠️ EL 26,9% DE LOS DEUDORES ESTÁ EN MORA
— Analytica Consultora (@AnalyticaARG) June 8, 2026
En abril volvió a aumentar la irregularidad en la cartera de crédito a las familias hasta el 15,4% considerando al sistema financiero ampliado.
👉🏻 De los 19,8 millones de deudores, más de 5,3 millones se encuentran en mora tardía (26,9%… pic.twitter.com/gn49QrmKKx
La deuda de las familias argentinas supera los 74,2 billones de pesos, un 6,5 por ciento del PBI. Un 82,4 por ciento fue tomado con bancos, un 10,1 con fintech y el 7,5 con diversas entidades financieras y comerciales. En la Argentina de Milei, 14,3 millones de habitantes han tomado al menos un crédito bancario, mientras que 5,5 millones recurrieron a diversos mecanismos de financiamiento no bancarios. Los medios de endeudamiento son diversos: billeteras virtuales, cooperativas, mutuales y emisoras de tarjetas de consumo, con menores requisitos que los que exige el sistema bancario. Debido a esto, el incumplimiento es naturalmente mayor fuera de los créditos bancarios (28,9 por ciento contra 19,2), alcanzando el máximo incumplimiento en las billeteras virtuales y entidades no financiera (32 por ciento).
Los números son apabullantes. Los bancos registran atrasos de más de 90 días que superan el 11,9 por ciento de su stock, en las billeteras virtuales excede el 21,6 por ciento y en las demás opciones el 43,1. Los morosos se ubican principalmente en los segmentos de menores ingresos, con montos reducidos en general y en su mayoría son jóvenes precarizados con ingresos irregulares, con un nivel de desocupación actual superior al 16 por ciento. Es decir, el sector que más contribuyó a la llegada de Milei a la presidencia.
Asimismo, la mora adquiere particularidades geográficas. Los mayores niveles se registran en las provincias del norte y los distritos más pobres de los conurbanos, mientras que los menores se sitúan en la CABA.
De no mediar políticas agresivas para fortalecer los ingresos e incrementar el empleo formal, la situación se volverá explosiva. Claro está que estas iniciativas se ubican en las antípodas del programa del gobierno actual. En definitiva, TMAP: nada diferente podría esperarse de las políticas implementadas por Milei-Caputo. Nada salió mal, todo estaba fríamente calculado. (www.REALPOLITIK.com.ar)