La situación en la República de Annobón, una isla africana que se independizó hace varios años de Guinea Ecuatorial, volvió a generar alarma internacional luego de que la organización Ambô Legadu difundiera una serie de denuncias sobre gravísimas violaciones a los derechos humanos cometidas contra integrantes de la comunidad local.
San Antonio de Padua: así fueron las celebraciones pacíficas del pueblo annobonés.
Según la información que tomó estado público, jóvenes y niños annoboneses que participaban de actividades culturales tradicionales fueron interceptados por fuerzas de seguridad desplegadas en la isla. Fuentes locales sostienen que varios de ellos fueron obligados a despojarse de sus vestimentas tradicionales y que parte de esa indumentaria fue destruida durante el operativo.
Además, cuestionaron una medida atribuida al gobernador del régimen ocupacional, Eduardo Minang Enzema Abeme, que prohíbe circular descalzo en la isla, una decisión que fue interpretada por organizaciones locales como una restricción a costumbres históricas de la población.
De acuerdo con los testimonios recopilados, varios jóvenes fueron detenidos el pasado 1 de junio y trasladados a dependencias militares, donde habrían permanecido incomunicados hasta el 4 de junio.
Material audiovisual expone que los detenidos fueron sometidos a golpes, amenazas y malos tratos durante el período de secuestro. Asimismo, se sostiene que las autoridades restringieron la única señal telefónica existente en el pueblo para impedir la difusión de lo ocurrido.
Los testimonios señalan como presuntos responsables de los operativos a funcionarios y mandos militares vinculados al gobierno ecuatoguineano, entre ellos Melchor Andomo Osá y Eduardo Minang Enzema Abeme.

Uno de los puntos más sensibles de la denuncia involucra a tres adolescentes embarazadas, producto de violaciones de los militares del régimen, que sufrieron graves consecuencias físicas durante los episodios de violencia denunciados.
Las acusaciones sostienen que las jóvenes perdieron sus embarazos tras las agresiones. Debido a que se trata de menores de edad y presuntas víctimas de violencia sexual, sus identidades fueron preservadas.
Los hechos denunciados se produjeron en el marco de la celebración de San Antonio de Padua, patrono de la isla, una festividad profundamente arraigada en la identidad cultural y religiosa de la comunidad.
Según los referentes locales, las restricciones impuestas sobre reuniones religiosas, novenas y expresiones culturales tradicionales forman parte de una estrategia destinada a destruir la identidad del pueblo annobonés.
Particular preocupación genera la situación del fa d'Ambô, lengua criolla de base portuguesa hablada históricamente en la isla y considerada uno de los principales símbolos culturales de la comunidad que se encuentra al borde de su extinción producto del avance brutal del régimen de Obiang.
Ante la gravedad de las acusaciones, el primer ministro de la República de Annobón, Orlando Cartagena Lagar, solicitó la intervención de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), organismos internacionales de derechos humanos, entidades de protección de la infancia e instituciones religiosas.
Entre los reclamos figuran el restablecimiento pleno de las comunicaciones, el cese de las detenciones arbitrarias, garantías para la libertad religiosa y cultural, y la protección de menores y grupos vulnerables. (www.REALPOLITIK.com.ar)