Se trata de un sondeo de opinión, realizado por la Consultora Praxis, que determinó cuatro perfiles distintos de los votantes de Javier Milei y cómo el caso Adorni fractura, de manera desigual, a quienes votaron a La Libertad Avanza en 2023. El problema no es el jefe de Gabinete, sino lo que puede llegar a destapar este hecho en relación a posibles sobresueldos.
Sobre 1.200 encuestas online, realizadas entre el 16 y el 21 de mayo, a mayores de 16 años, la consultora relevó las diferentes miradas sobre la actualidad de los votantes de Milei en las elecciones balotaje del 2023. De este modo, analizaron que cada respuesta posible define “un perfil distinto: no los separa la edad, el nivel educativo ni la región, sino el motivo por el que votaron”. Y agregaron: “Dos personas con idéntico perfil sociodemográfico caen en grupos distintos si votaron a Milei por razones distintas. Así se construyen los cuatro electorados”.
En este sentido, las cuatro posiciones son: ideológico (28,9) porque “compartía sus ideas libertarias o liberales en lo profundo”; anti K – táctico (28,9) ya que “era la única forma de que no ganara el kirchnerismo / Sergio Massa”; económico (25,6) porque “confiaba en que iba a arreglar la economía” y antipolítica (16,5) ya que “estaba harto de los políticos tradicionales/ la casta”. Una vez definidos estos grupos, el 50 por ciento del total indicó que ya no votaría a LLA si las elecciones fueran hoy, siendo el sector “ideológico” el más fiel (74 por ciento lo votaría) y el “antipolítica” el más desencantado (29 por ciento lo votaría).
“El núcleo libertario duro casi no se mueve: tres de cada cuatro Ideológicos siguen votando a Milei. Pero en el segmento antipolítica —el que llegó a Milei por hartazgo con la casta— sólo lo retiene tres de cada diez. Es, paradójicamente, el grupo más afectado por un caso que toca el corazón del relato anticasta original”, aclararon en relación a las polémicas de corrupción que envuelven al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
En cuanto a la dicotomía economía – corrupción, los votantes de Milei “ideológico”, “económico” y “anti K – táctico” tienen una tolerancia al dilema que prioriza el desempeño económico por sobre la corrupción casi tres veces superior a la de los opositores. “Pero el subtipo antipolítica rompe el patrón: con un índice de 0,89 está mucho más cerca de los opositores (0,54) que de los ideológicos (1,83). Es la primera señal cuantitativa de que el voto Milei no es homogéneo en su tolerancia a la corrupción”, observaron. Y continuaron: “El caso Adorni no rompe al votante económico, sino al antipolítica”.
Por otra parte, concluyeron que a Milei “lo protegen”, mientras que a Karina “no”, en torno a la atribución de las responsabilidades por el caso Adorni. Esta asimetría se refleja en que el 41 por ciento de los votantes de Milei cree que el presidente sabía, y en relación a Karina esa cifra se incrementa al 53 por ciento. “Esa brecha de casi doce puntos opera transversalmente y se acentúa entre los económicos, donde el 67,5 por ciento atribuye conocimiento a Karina contra el 47,9 al presidente. Karina no es percibida como una víctima del entorno: es percibida como parte activa del problema, incluso por los propios votantes”, expresaron.
Consultados por la comparación con otros casos, el 51,9 por ciento de los votantes de Milei considera el caso Adorni menos grave que la causa Vialidad de Cristina Fernández. Entre opositores, sólo el 18,3 por ciento piensa lo mismo: una brecha de 33 puntos. Frente a la fiesta de Olivos la asimetría se atenúa pero se mantiene: 39,2 por ciento contra el 17,0. En esta línea, especificaron: “Los ideológicos lideran en aplicación de doble vara (64,7 por ciento considera Adorni menos grave que Vialidad). Los antipolítica vuelven a romper el patrón: sólo el 28,6 lo considera menos grave. Aplican un criterio moral más universalista, lo que los hace estructuralmente menos retenibles para el oficialismo en este caso”.
También opinaron sobre qué tendría que pasar para no volver a votar a La Libertad Avanza en 2027, teniendo en cuenta eventuales escenarios de una inflación mensual del 5 por ciento; que la pobreza vuelva al 2023; sobresueldos comprobados; Karina imputada; Adorni procesado y Ruptura con el Pro. “La lectura por segmento es contundente. Para los económicos, los vectores más erosivos son económicos o sistémicos: inflación a 5 por ciento mensual los aparta al 57,7. Para los antipolítica, los dos vectores decisivos son sistémicos-corruptivos: los sobresueldos comprobados los apartan al 62,9 por ciento y la imputación de Karina Milei al 55,2”, aclararon.
Además, se manifestaron acerca de quién tendría que reemplazar a Adorni en caso que renuncie. Para el 38,5 por ciento, “el problema es más profundo, no importa quién sea”; el 27,2 dijo “un técnico independiente, sin filiación política”; el 14,1 “alguien del Pro o UCR para ampliar coalición”; el 9,8 “alguien del círculo interno de Milei/ La Libertad Avanza” y el 10,4 “no sabe/ sin preferencia”. Según Praxis, el 38,5 por ciento representa “la señal de que, para una porción amplia del electorado, el caso Adorni ya no se lee como un problema de personas sino como un problema del gobierno”.
En síntesis, no hay un voto Milei, hay cuatro. “Las estrategias políticas que asumen homogeneidad —del oficialismo y de la oposición— están leyendo mal el mapa. El núcleo ideológico es inelástico bajo escenarios moderados. Pero los económicos y los antipolítica, juntos, son el 42 por ciento del voto Milei 2023 y están en juego”, advirtieron.
Otro dato relevante el que el caso Adorni no es el problema, sino lo que pueda llegar a destapar. “El procesamiento de Adorni, considerado aisladamente, tiene capacidad erosiva limitada incluso en los segmentos más volátiles. Pero la hipótesis de sobresueldos sistémicos cruza el 60 por ciento en el segmento antipolítica. Si la causa avanza hacia las redes de financiamiento del entorno, el techo electoral del oficialismo se mueve de manera significativa”.
Y, finalmente, la grieta moral se diluye desde adentro. “El descuento moral favorable al oficialismo sigue existiendo: 33 puntos de brecha con los opositores. Pero esa brecha es radicalmente desigual dentro del voto Milei: los antipolítica casi no aplican doble vara. La grieta no se rompe de golpe; se diluye desde el interior, capa por capa”. (www.REALPOLITIK.com.ar)