Rubén Sobrero, secretario general de la Unión Ferroviaria Sección Oeste, conversó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la alarmante realidad que atraviesa el sistema de trenes en la Argentina. El dirigente gremial trazó un panorama sombrío marcado por el déficit de mantenimiento técnico, el impacto de los despidos encubiertos bajo la modalidad de retiros voluntarios y la imposibilidad fáctica de garantizar los estándares básicos de seguridad para los millones de pasajeros que utilizan el servicio diariamente.
"Nosotros hoy, como trabajadores, no podemos garantizar la seguridad de los usuarios. El estado es muy crítico", sentenció Sobrero al inicio de la entrevista, confirmando que el gremio ya ha solicitado reuniones urgentes en el Senado de la Nación Argentina y que replicará el pedido ante la Cámara de Diputados de la Nación para exponer la documentación técnica que respalda la denuncia.
El dirigente detalló que la totalidad del material rodante se encuentra sobreexplotado y desatendido: "Tenemos todos los equipos que están excedidos en más de 1.400.000 kilómetros, cuando ya tendríamos que haber hecho las revisiones completas y no las pudimos hacer por falta de respuesta. Estamos desarmando algunos trenes para poder armar otros". Asimismo, calificó el estado de las vías como "calamitoso", vinculándolo directamente de forma estructural con el grave accidente ocurrido meses atrás en el barrio porteño de Palermo.
Respecto del financiamiento del sector, Sobrero recordó que tras el choque de Palermo se decretó una emergencia ferroviaria con una proyección presupuestaria de 1.300 millones de dólares para reparaciones mínimas, una cifra muy inferior a los 6.000 millones que demandaban las organizaciones sindicales. "Dejaron un tendal porque no entró un solo peso de eso acá. Lo que entró fue para pagar retiros voluntarios, por los que se fueron 4.000 trabajadores", denunció, añadiendo que Ferrocarriles Argentinos acumula una deuda de 380 millones de dólares con contratistas, paralizando las obras del sistema de señalamiento.
Por otra parte, desmitificó el impacto del incremento del boleto sobre las obras públicas. "El boleto solamente representa el 8 por ciento de lo que se gasta para poner en funcionamiento el sistema ferroviario, y se creen que a través de la tarifa se va a financiar la obra", cuestionó. Según explicó, las grandes redes ferroviarias del mundo se autofinancian mediante el transporte de carga, un sector que en Argentina denunció que se encuentra monopolizado desde los años noventa.
"La carga está en manos de cuatro cerealeras que han tenido convenios en el menemismo y se quedaron con el transporte hacia puertos y aduanas privadas. Nosotros le planteamos al gobierno que tenemos una salida para que esto funcione sin que el estado ponga un solo peso: con el control estatal de la carga podemos financiar tranquilamente el sistema de pasajeros e incluso hacer que la gente viaje gratis. El año pasado la carga recaudó 6.000 millones de dólares, cuando necesitás 1.114 millones para hacer funcionar los trenes de pasajeros. Pero nos tienen que escuchar", precisó.
Al ser consultado sobre el impacto del recorte de personal en el servicio diario y las demoras operativas, Sobrero ejemplificó con las recientes fallas en el suministro eléctrico de la zona de Kilómetro 1, nodo neurálgico para la distribución de energía a las catenarias: "Ese sector fue el que más retiros voluntarios tuvo. Casi no tienen personal hoy para arreglar, y por eso están tardando tanto en solucionar los desperfectos".
Finalmente, desvinculó de plano la gravedad de la situación actual de una discusión puramente paritaria. "Los salarios están por debajo de la línea de la pobreza, pero esa discusión va por otro lado. Acá lo que estamos discutiendo es el servicio", aclaró con firmeza.
El dirigente concluyó remarcando el carácter preventivo e institucional del informe que llevarán al Congreso de la Nación Argentina, con el objetivo de que las autoridades asuman las consecuencias de la inacción: "Vamos a advertirle a todos los medios y a los legisladores. Cada uno que reciba este informe va a ser responsable si se calla la boca, porque no me va a pasar lo mismo que en Once, donde advertíamos, nadie nos daba bola y terminamos como terminamos". (