La visita oficial de Martín Menem a Israel dejó una imagen política que pasó desapercibida para la mayoría. El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación viajó acompañado por una única persona de su círculo más cercano: Matías Federico Robles.
No se trata de un colaborador más. Robles aparece en los pasillos del Congreso como una pieza de extrema confianza del titular de la cámara baja y, según fuentes consultadas por REALPOLITIK, también mantiene intervención en la comunicación política vinculada al ministerio de Justicia, que conduce Juan Bautista Mahiques.
Pero además lleva uno de los apellidos más conocidos del universo judicial argentino. Es hijo de Silvio Robles, histórico colaborador y hombre de confianza del presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Horacio Rosatti.

El apellido Robles no aparece por primera vez en una trama de poder político y judicial. Silvio Robles quedó bajo la lupa durante el proceso de juicio político a la Corte Suprema, cuando fue citado por la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados en el marco de las supuestas conversaciones atribuidas a él y al exministro porteño Marcelo D’Alessandro.
En aquella audiencia parlamentaria, Silvio Robles fue presentado como director general de la vocalía de Horacio Rosatti. Ante los diputados, reconoció desempeñarse como secretario no letrado y director general en la vocalía del presidente de la Corte, aunque sostuvo que no manejaba cuestiones jurisdiccionales.
El dato no es menor. La figura de Silvio Robles fue señalada durante meses como una de las llaves de acceso al despacho más importante del poder judicial. Su hijo, ahora, aparece orbitando en torno a Martín Menem, uno de los principales engranajes parlamentarios del oficialismo.
El propio perfil público de Matías Federico Robles permite reconstruir una trayectoria estatal que atravesó administraciones de distinto signo político. Según su LinkedIn, entre marzo del 2020 y diciembre del 2021 trabajó como asesor en la Unidad Gabinete de Asesores del ministerio de Desarrollo Productivo.
Luego, entre febrero del 2022 y diciembre del 2023, se desempeñó como jefe de Gabinete de la Secretaría de Minería de la Nación, bajo la órbita del ministerio de Economía. Desde diciembre del 2023 declara desempeñarse como asesor en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.
Es decir, Robles pasó de áreas del gobierno del Frente de Todos a ocupar un lugar de cercanía en la cámara baja bajo la presidencia de Martín Menem. Una trayectoria que revela capacidad de adaptación política, llegada a áreas sensibles del Estado y vínculos acumulados en distintos gobiernos.

Sin embargo, hay un dato que suma ruido. Mientras Robles declara públicamente desempeñarse como asesor en Diputados desde diciembre del 2023, su nombre no aparece en la nómina pública de personal disponible en el portal de Datos Abiertos de la cámara baja, actualizada al 3 de marzo del 2026.
En esa base oficial figura una persona de apellido Robles, pero no Matías Federico Robles. La omisión abre un interrogante institucional: ¿Bajo qué modalidad presta funciones en el entorno de Martín Menem? ¿Tiene contrato, designación transitoria, adscripción, prestación externa o cumple tareas informales de asesoramiento político? ¿Por qué motivo no figura en la nómina de empleados?
La pregunta cobra mayor relevancia por el lugar que ocupa. No se trata de un militante periférico ni de un técnico desconocido, sino de una figura que viajó al exterior junto al presidente de la Cámara de Diputados y cuyo apellido conecta directamente con el despacho de Horacio Rosatti.

La trama adquiere mayor densidad al observar las recientes decisiones vinculadas a la política judicial. El ministerio de Justicia y la Cámara de Diputados tuvieron un rol central en la negociación y el impulso de distintos pliegos de jueces federales.
Entre esos nombres apareció Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema, finalmente nombrado juez del Tribunal Federal de Juicio de Santa Fe mediante el decreto 445/2026.
En ese contexto, el viaje de Menem a Israel acompañado por Matías Robles vuelve a poner la atención sobre una red de relaciones personales, familiares y políticas que conecta a tres actores centrales del sistema institucional argentino: Martín Menem, Juan Bautista Mahiques y Horacio Rosatti.
Detrás de ellos aparece una figura con presencia en todos los espacios. Matías Robles declara ser asesor en Diputados, aparece vinculado al entorno de Menem, es señalado por fuentes oficiales como interlocutor comunicacional de áreas judiciales y es hijo del principal colaborador de Rosatti.
Una combinación de vínculos que, como mínimo, merece una explicación pública. Porque cuando los puentes entre el Congreso, el ministerio de Justicia y la Corte Suprema se construyen a través de apellidos, viajes reservados y cargos poco claros, la política deja de hablar de institucionalidad y empieza a hablar de poder. (www.REALPOLITIK.com.ar)