Imágenes exclusivas captadas mediante drone y enviadas a la redacción de REALPOLITIK dejaron al descubierto el estado real del predio de la dirección de Automotores Oficiales y Unidad de Logística bonaerense, conocido como DAEO, ubicado en calle 3 esquina 523, en Tolosa. Lo que debería funcionar como un espacio de resguardo, control y administración de vehículos oficiales de la provincia de Buenos Aires aparece convertido en una verdadera playa de abandono, desguace y chatarra.
En las fotos y videos nunca antes vistos se observa una cantidad incontable de vehículos oficiales de distinto tipo: autos, camionetas, utilitarios e incluso ambulancias. Muchos aparecen destruidos, sin ruedas, con partes faltantes, desarmados parcialmente o directamente apilados unos sobre otros. La escena, por sí sola, resulta impactante. Pero el dato más grave está en las patentes: pese al estado de destrucción, los dominios continúan asociados al poder ejecutivo de la provincia de Buenos Aires y, en algunos casos, registran multas recientes.
El hallazgo vuelve a poner bajo presión a un área que depende de la secretaría General bonaerense, bajo la órbita política de Agustina Vila, y que desde hace meses viene acumulando denuncias internas, desplazamientos, sospechas por faltantes de autopartes y maniobras vinculadas al circuito previo a la compactación.
El material muestra una postal difícil de explicar desde el punto de vista administrativo. Vehículos que deberían estar bajo custodia estatal aparecen en condiciones incompatibles con cualquier criterio básico de conservación patrimonial. Algunos tienen faltantes visibles de ruedas, puertas, ópticas, piezas mecánicas y componentes de carrocería. Otros están literalmente montados encima de otras unidades.
Como ejemplo puede mencionarse el caso de un Peugeot rojo 205 CLD, dominio BVL337, ubicado encima de una Ford F-100, dominio WQQ682. Según los registros consultados, al día de hoy ambos vehículos figuran a nombre del poder ejecutivo de la provincia de Buenos Aires.
En otra parte del predio se observa un vehículo rojo, dominio BWT219, identificado como perteneciente al poder ejecutivo de la provincia de Buenos Aires - Tribunal de Cuentas, colocado sobre un vehículo verde, dominio BWT212, también asociado al mismo universo estatal. La imagen resulta especialmente sensible porque ese último vehículo ya había sido mencionado por REALPOLITIK en investigaciones previas.
La pregunta que surge es inevitable: si estos vehículos estaban destinados a compactación, ¿por qué aparecen previamente destruidos, desarmados o apilados de esa manera? Y si fueron desarmados antes de llegar a esa instancia, ¿quién retiró las piezas, bajo qué autorización y con qué destino?




El dominio BWT212 agrega un dato que eleva la gravedad del caso. De acuerdo con la información relevada por este medio, el vehículo registra múltiples infracciones recientes, incluso durante 2024 y 2025. Es decir: no se trata de una unidad abandonada desde hace décadas, sino de un vehículo que estuvo en circulación hasta hace poco tiempo y que hoy aparece completamente destruido dentro del predio.
Entre las actas vinculadas al dominio BWT212 figuran infracciones generadas el 1 de junio de 2024, el 11 de febrero de 2025, el 26 de febrero de 2025, el 31 de marzo de 2025, el 8 de junio de 2025, el 23 de junio de 2025, el 25 de junio de 2025 y el 13 de octubre de 2025, todas con estado de deuda y con importes informados de 332.250 pesos.


La secuencia abre un interrogante central: ¿cómo pasó una unidad con actividad reciente a terminar destruida, apilada y abandonada dentro de un predio oficial? Más aún: ¿existe documentación administrativa que explique su baja, traslado, siniestro, desguace o eventual ingreso al circuito de compactación?
REALPOLITIK ya había publicado, a comienzos de este año, una investigación sobre un antiguo vehículo oficial restaurado y cuyo paradero generaba dudas dentro del propio organismo. Aquella nota apuntaba a un Peugeot 205 GLD modelo 1998, considerado por trabajadores como un “auto de museo”, que habría sido utilizado irregularmente, protagonizado episodios graves y desaparecido luego del circuito administrativo. Las imágenes hablan por sí solas.


Otro punto sensible del material enviado a este medio es la presencia de una ambulancia dominio ONO938, registrada a nombre del poder ejecutivo de la provincia de Buenos Aires – ministerio de Salud, con faltantes visibles de ruedas y la puerta lateral destruida.


El caso resulta particularmente delicado por el tipo de vehículo involucrado. No se trata de un automóvil común, sino de una unidad sanitaria que, por su naturaleza, debería tener trazabilidad, controles específicos y documentación clara sobre su estado, baja, destino final o reparación.
La ambulancia también registra infracciones, algunas antiguas y otra mucho más reciente: una acta generada el 13 de julio de 2025, con vencimiento el 19 de septiembre de 2025, en estado de deuda. Nuevamente, el dato vuelve a abrir una pregunta incómoda: si la unidad tuvo actividad reciente, ¿por qué aparece hoy desarmada y con faltantes dentro del predio oficial?

Las imágenes muestran escenas más propias de un depósito informal antes que de una dependencia estatal. Por caso, en otro sector del predio, sobre un vehículo blanco destruido y dado vuelta, aparece una patente suelta de un Peugeot Boxer, propiedad del poder ejecutivo: FKZ607. La presencia de dominios separados de sus unidades, autos invertidos, carrocerías dañadas y vehículos sin piezas refuerza las sospechas sobre el nivel de control real que existe dentro de la DAEO.
Fuentes internas consultadas por REALPOLITIK describen desde hace meses un circuito donde las unidades que deberían ser preservadas hasta su disposición final llegarían a compactación con faltantes. Según esos testimonios, antes del proceso desaparecerían faros, ópticas, baterías, ruedas, espejos, componentes electrónicos y otros repuestos.
“Totalmente ilegal. No se pueden tocar los autos”, resumió una fuente con conocimiento del funcionamiento interno del área, al describir una presunta práctica de retiro de repuestos de camionetas Hilux, Ranger y otras unidades en desuso incluson para reparar vehículos que todavía podrían continuar operativos.

El problema de fondo no es solamente el abandono. La normativa y los procedimientos administrativos exigen que los vehículos fuera de uso tengan una trazabilidad clara hasta su disposición final. Si una unidad oficial deja de servir, debe ingresar a un circuito de baja, descontaminación y compactación. Pero debería hacerlo con controles, documentación y estado verificable.
El punto crítico es que los vehículos no deberían llegar previamente vaciados, desarmados o intervenidos de manera informal. Si faltan autopartes, alguien las retiró. Y si alguien las retiró, debería existir un acta, una autorización, un destino y un responsable.
La sospecha que crece puertas adentro de la DAEO es que parte del parque automotor oficial habría sido utilizado como fuente de repuestos, en un circuito paralelo donde determinadas piezas se sacan de vehículos abandonados para reparar otros o, eventualmente, alimentar un mercado informal de autopartes.
REALPOLITIK ya había advertido, en una investigación publicada el 2 de junio, sobre denuncias vinculadas a un presunto mercado negro de autopartes, desaparición de vehículos recuperados y maniobras opacas alrededor de la chatarra. Las nuevas imágenes aportadas por desconocidos no hacen más que reforzar aquella línea investigativa.

En el marco de las denuncias internas, vuelven a aparecer nombres que ya habían sido mencionados por trabajadores del área. Entre ellos figura el auditor Germán Sigampa, señalado en testimonios previos como una pieza operativa dentro del circuito de compactación y manejo de rezagos.
También aparece Rosana Viscardi, actual directora de Automotores Oficiales y de la Unidad de Logística bonaerense, sobre quien recaen críticas por su falta de involucramiento frente a denuncias penales y sumarios vinculados a maniobras que, según distintas fuentes, se desarrollarían a la vista de todos.
Asimismo, surgen menciones internas al delegado de ATE, Marcelo Sánchez, y al trabajador Jonathan Russo, quien habría sido incorporado al área a pedido del dirigente gramial. Las mismas fuentes también aluden a una figura con influencia sobre distintos sectores internos de la DAEO y de estrecha confianza de Agustina Vila. Se trata de un hombre identificado únicamente por su nombre de pila, Diego, quien sería señalado como el principal sostén político y operativo de los dos mencionados.
Las fuentes hablan de una interna dentro del organismo y de dificultades para remover o controlar a determinados agentes con peso operativo. Como siempre, será la Justicia o los organismos administrativos competentes quienes deberán determinar responsabilidades. Pero el material audiovisual acercado a este medio plantea preguntas demasiado concretas como para ser ignoradas.



La DAEO ya venía atravesando una crisis interna. En enero, REALPOLITIK reveló que denuncias por irregularidades con vehículos oficiales y autopartes derivaron en la salida de Ariel Abelando, entonces titular del organismo. Aquella reconfiguración se produjo en medio de auditorías, testimonios internos y señalamientos sobre el manejo de unidades oficiales.
Sin embargo, las nuevas imágenes sugieren que la situación estructural no se resolvió. Por el contrario, el predio de Tolosa continúa mostrando un escenario de abandono, descontrol y posible pérdida patrimonial. Si los vehículos pertenecen al Estado provincial, cada autoparte faltante, cada unidad desarmada y cada patente activa sobre una carrocería destruida representa un potencial daño al patrimonio público. Y el silencio de la gestión de Axel Kicillof en este sentido, amplifica la cadena de complicidades.
El caso además golpea de lleno sobre la conducción política del área. La DAEO depende de la estructura de la secretaría General de la provincia de Buenos Aires, conducida por Agustina Vila, y mantiene vínculos administrativos con sectores bajo la órbita de la subsecretaría de Gobierno, encabezada por Paula Verónica Ferraris. Ambas áreas deberían tener conocimiento, control y capacidad de intervención sobre el destino del parque automotor oficial.


Las imágenes obtenidas por REALPOLITIK dejan planteada una serie de interrogantes urgentes: ¿Cuántos vehículos oficiales se encuentran actualmente dentro del predio de la DAEO? ¿Cuántos están dados de baja? ¿Cuántos siguen registrados a nombre del poder ejecutivo? ¿Qué unidades fueron desarmadas antes de su compactación? ¿Quién autorizó el retiro de autopartes? ¿Existe inventario actualizado? ¿Hay actas de faltantes? ¿Qué empresa interviene en la compactación y quién controla el peso real de la chatarra que sale del predio?
También resulta necesario saber qué ocurrió con los vehículos que registran infracciones recientes y hoy aparecen destruidos. El caso del dominio BWT212 y el de la ambulancia ONO938 son apenas dos ejemplos visibles de un problema que, según las imágenes, podría ser mucho más amplio.
La postal es tan contundente como incómoda: autos oficiales apilados, patentes activas, unidades desguazadas, ambulancias deterioradas y un predio estatal que parece funcionar más como cementerio de vehículos que como dependencia responsable del resguardo del patrimonio bonaerense.
En tiempos en que el gobierno provincial reclama recursos, eficiencia y responsabilidad administrativa, la DAEO muestra otra cara del Estado: la de los bienes públicos abandonados, los controles débiles y las preguntas sin respuesta. Porque detrás de cada auto destruido no hay solamente chapa oxidada. Hay dinero público, responsabilidades administrativas y una trama que, a esta altura, exige algo más que silencio. (www.REALPOLITIK.com.ar)