Jesús María Plaza, reconocido dirigente, docente universitario y Ciudadano Ilustre de La Plata, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre las transformaciones que dejó la pandemia, la vigencia del pensamiento del papa Francisco, los derechos humanos y los desafíos que plantea la inteligencia artificial para las nuevas generaciones.
Al recordar una entrevista brindada durante el aislamiento por COVID-19, Plaza destacó que ya entonces advertía sobre las consecuencias sociales que dejaría la pandemia. "Cuando se terminara la pandemia, cuando se terminara el peligro del COVID, el mundo iba a quedar como La Torre de Babel. Cada cual por su lado, nadie escuchaba el otro, todos tenían un idioma distinto", señaló.
En ese sentido, sostuvo que aquella reflexión surgió de la observación de los cambios sociales que se estaban produciendo y aseguró que los acontecimientos posteriores confirmaron esa visión. "La cuestión es que estamos en La Torre de Babel, nadie escucha a nadie, esta es la verdad, y en Argentina lo vemos con cierto atraso, pero lo vemos", afirmó.
Asimismo, explicó que sus conclusiones se apoyaron tanto en la experiencia acumulada durante sus años de exilio como en su extensa trayectoria académica. "La universidad me ayudó, no digo a profetizar, pero a pensar lo que va a ocurrir a partir de un análisis y de la experiencia", remarcó.
Durante la entrevista, Plaza desarrolló una mirada histórica sobre los procesos sociales y políticos, basada en la idea de los ciclos. "La política y la economía son las herramientas para que cualquier sociedad evolucione, se desarrolle y avance", explicó.
Según indicó, las crisis forman parte de esos procesos históricos y terminan siendo superadas con el paso del tiempo. "Si estamos en crisis política, de la crisis se sale porque el ciclo se va a pasar. Si estamos en crisis económica, en la Argentina no sabe, cada tanto vivimos ciclos de economía de arriba para abajo", expresó.
Sin embargo, consideró que existe un elemento capaz de trascender esas fluctuaciones. "Hay una tercera, que es la cultura, que es la que no tiene ciclo. La cultura es el proceso de la comunidad que se alimenta a sí mismo", aseguró. Y agregó: "Esa es la que nos mantiene todavía con expectativas frente a los ciclos que tenemos, que son muy graves".
Plaza también vinculó las secuelas de la pandemia con el crecimiento del individualismo y destacó el rol que tuvo el papa Francisco al advertir sobre ese fenómeno. "Francisco fue, en ese sentido, un precursor. Él fue un precursor. Él que advirtió de todo esto y luchó contra todo esto", sostuvo.
Para el dirigente platense, el distanciamiento físico impuesto por la emergencia sanitaria terminó afectando los vínculos sociales más profundos. "Empieza un fenómeno defensivo del individualismo. No me toques, no me acerques", describió.
En esa línea, eligió una imagen simbólica para representar el impacto de aquellos años. "Yo insisto mucho con el abrazo. El abrazo me parece el símbolo perfecto de lo que nos ocurrió a todos. Recién ahora nos empezamos a abrazar", manifestó.
Al repasar su paso por la Dirección General de Derechos Humanos de La Plata, Plaza recordó que impulsó una concepción amplia de los derechos humanos. "Tratando de no entramparlo en la lucha por la pelea contra el genocidio, contra la dictadura. Que el derecho humano vaya un poco más allá de la búsqueda de los desaparecidos", explicó.
En ese marco, señaló que la evolución histórica fue incorporando nuevas dimensiones a la agenda de derechos. "Hay un desarrollo mucho más comunitario del tema de la defensa de los derechos", indicó.
Además, destacó la importancia de la protección ambiental como una nueva etapa de esa evolución. "Nos permite a nosotros llevar a una tercera etapa de la defensa de los derechos humanos que es la del medioambiente", afirmó.
También recordó iniciativas impulsadas desde su gestión para promover la accesibilidad urbana y combatir la discriminación. "Ustedes caminan por la ciudad y van a ver en cada esquina las rampitas. Esa es de la gestión, de idea y gestión nuestra", recordó.
Consultado sobre cómo reconstruir los lazos sociales en un contexto de fragmentación, Plaza consideró que la solidaridad forma parte de un proceso cultural profundo que termina imponiéndose. "Después de las guerras, la necesidad de empezar un proceso de pacificación hace que termine la guerra, yo te doy un abrazo", reflexionó.
En ese sentido, destacó que incluso durante la pandemia la respuesta colectiva fue determinante. "De la peste, ¿qué nos salva? Nos salva lo comunitario, nos salva la comunidad", sostuvo. Y añadió: "Esta es la cultura de la solidaridad".
Sobre el final de la entrevista, Plaza puso el foco en los cambios tecnológicos que ya están transformando la vida cotidiana y advirtió sobre la necesidad de prepararse para ellos. "Siempre dije que el vértigo de la tecnología hace que los tiempos y los ciclos sean más cortos y más cambiantes", señaló.
Asimismo, recordó que durante la pandemia ya advertía sobre el impacto que tendría la inteligencia artificial en los próximos años. "Hace seis años de la pandemia, yo estaba diciendo dedíquense a la base de tecnología que es más importante que la revolución de Internet", afirmó.
Finalmente, dejó una advertencia para las nuevas generaciones y para quienes aún no se adaptaron a los cambios tecnológicos. "Si no manejamos, si no aprendemos, si no estudiamos, si no nos capacitamos en lo que es la inteligencia artificial, que tiene un mundo impresionante para el crecimiento y desarrollo de la humanidad, nos quedamos atrás", concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)