En estos días, fue anunciada con entusiasmo la reactivación de ciertas líneas de producción vinculadas a municiones para tanques y artillería. También existen intenciones de recuperar capacidades de fabricación de munición para morteros, además de repuestos para el programa de modernización de los tanques TAM.
En junio de este año, en el Regimiento de Caballería de Tanques Nro. 8, en la localidad bonaerense de Magdalena, se llevaron a cabo las pruebas de validación de munición de práctica de 105 milímetros para ser empleada en los tanques que opera el Ejército. Esto forma parte de un proceso cuya finalidad es la producción de munición de alto explosivo o HESH. El éxito de las pruebas abre la posibilidad de producir municiones que hoy se adquieren en el exterior, con sus costos asociados y la dependencia que ello genera de proveedores extranjeros. La enorme demanda de municiones limita a muchos grandes fabricantes, generando retrasos en las entregas a sus clientes en el exterior.
La empresa, a partir de la denominada ley Bases, fue transformada en una sociedad anónima unipersonal, con miras a su privatización, dejando de ser sociedad del Estado. Se llevó a cabo un proceso de racionalización con despidos y desprendimientos de activos, más con criterio economicista que sobre la base de una estrategia para el sector de la industria de defensa.
La actual gestión asumió a principios de 2026, de la mano del general Carlos Presti, cuando tomó posesión como titular de la cartera de Defensa. El presidente de Fabricaciones Militares es Pablo Glöggler, ex CEO de la reconocida Bodegas Bianchi, quien viene de dar un paso al costado en medio de una reestructuración de la citada firma, afectada por una fuerte crisis económica y con cheques rechazados por más de 1.000 millones de pesos entre fines de 2025 y enero de 2026.

El objetivo de la nueva conducción es la reactivación “comercial”, crear una unidad tecnológica para producir drones, reducir la dependencia del Tesoro nacional y satisfacer una serie de requerimientos mínimos para las Fuerzas Armadas, especialmente en materia de municiones.
Fabricaciones Militares viene reduciendo activos desde 2024, como ocurrió con la venta de las instalaciones en Jáchal, destinadas a proveer explosivos al sector minero, en plena expansión gracias al régimen de incentivos fiscales. Estaba previsto que, durante ese año, la planta de emulsiones entrara en funcionamiento en la localidad sanjuanina. Por lo tanto, se trató de una oportunidad de negocios perdida.
El yacimiento minero Capillitas, propiedad de Fabricaciones Militares, fue transferido por decreto 205/2025 a la provincia de Catamarca. En dicha explotación se extrae rodocrosita, conocida como “piedra del Inca” y declarada “piedra nacional”, utilizada en joyería. Pero también existe evidencia de que en Capillitas hay reservas de minerales metálicos, reflejadas en estudios realizados en los años 40.
No existió un fundamento de peso para el traspaso —posiblemente motivado por razones políticas— de un complejo minero que, según el sitio Soberanía Digital, citando a un reconocido experto, tendría un valor estimado en 1.700 millones de dólares.
La Fábrica Militar Azul, conocida también como FANAZUL, está especializada en pólvora y explosivos como nitroglicerina, TNT y Mastermix. Desde 2024, la planta está paralizada, a lo que se suma el corte del transporte de trabajadores que brindaba Fabricaciones Militares, dada la distancia entre Azul y la fábrica. Cabe destacar que FANAZUL es pionera en la región en la producción de TNT.
Resulta poco comprensible que, en un contexto de aumento de la demanda de explosivos para la actividad minera, Fabricaciones Militares no sólo haya desmantelado la planta de Jáchal, sino que además mantenga a la Fábrica Militar Azul en el limbo.
El cierre de Petroquímica Río Tercero impactó de lleno en la Fábrica Militar Río Tercero, que le vendía el 75 por ciento de su producción de ácido nítrico a la citada empresa. El programa de reparación de vagones ferroviarios, por su parte, está suspendido desde 2024, sin que Fabricaciones Militares se presentara a las licitaciones convocadas para ello.
Desde 2020, Fabricaciones Militares venía recuperando capacidades no sólo para reparaciones ferroviarias, sino también para fabricar material ferroviario, como ocurrió en el pasado, cuando fueron construidos cientos de vagones.
El fundador de Fabricaciones Militares, el general Manuel N. Savio, organizó un sistema por el cual la venta de bienes y servicios al ámbito civil financiaría las plantas dedicadas a equipos militares, generando un modelo sostenible, sin depender exclusivamente del erario público.
La decisión de desguazar capacidades en materia de producción de explosivos para el mercado civil, reparaciones ferroviarias y sector químico, junto con la pérdida del principal cliente y sin buscar una solución al respecto, debilita ese esquema histórico.
La Unidad Defensa y Seguridad fue, durante 2022 y 2023, generadora del superávit de la empresa, especialmente por las ventas de municiones a las Fuerzas Armadas y fuerzas policiales. Entre sus principales clientes se destacaba la provincia de Buenos Aires.
En 2024, las ventas alcanzaron más de 34.000 millones de pesos, mientras que para 2025 llegaron a unos 18.000 millones. Razones meramente políticas explicarían la decisión de Fabricaciones Militares de no presentarse en la licitación por municiones para la Policía de la provincia de Buenos Aires por 15 millones de dólares, el doble de lo facturado en los primeros seis meses de 2025 y el 50 por ciento de lo facturado en 2024.
Surge del informe de la Oficina Nacional de Presupuesto que, a fines de 2025, el Tesoro nacional fue el sostén de Fabricaciones Militares, con una cifra de 20.280 millones de pesos destinados a gastos corrientes. En cuanto a los 300 millones de pesos previstos para gastos de capital, no fueron ejecutados. Esto refleja el nivel de improvisación y la falta de una política empresaria consistente, aún en tiempos de crisis.

Entre 2020 y 2023, Fabricaciones Militares inició un discreto proceso de recuperación de capacidades, con la reapertura de la Fábrica Militar de Azul y el inicio de la producción de explosivos; la producción y entrega de municiones de mortero de 120 milímetros, artillería de 105 milímetros para cañones OTO Melara, cohetes de 105 milímetros para SLAM Pampero; producción de municiones para armamento portátil; la planta de emulsiones de Jáchal; y la recuperación de capacidades para producir vagones, con una previsión de unos 300 anuales.
La llegada del gobierno de Javier Milei significó, en materia de seguridad, un alineamiento con Estados Unidos. Un hecho que fue un llamado de atención para organizaciones sindicales fue la visita de funcionarios del Departamento de Defensa de ese país a la Fábrica Militar Río Tercero, especializada en munición de artillería.
La guerra de Ucrania ha generado una demanda importante de municiones de todo tipo, mientras las capacidades europeas y estadounidenses alcanzan un punto límite. Por ello, grandes multinacionales de la industria de defensa han realizado fuertes inversiones dentro de la Unión Europea para expandir la producción.

En 2024, la empresa checa CSG Defence habría estado interesada en adquirir acciones de Fabricaciones Militares. Es de público conocimiento que la industria de defensa checa es proveedora del ministerio de Defensa de Ucrania. En este tiempo, en la Fábrica Militar Río Tercero se llevaron a cabo la reparación y puesta a punto de la planta de forja y otras maquinarias para producir munición de artillería.
Fabricaciones Militares convocaría, por medio de un concurso internacional, a socios industriales. Sin embargo, genera dudas la factibilidad del proyecto, dado el clima de ajuste fiscal y, especialmente, la situación del , área de Defensa donde las Fuerzas Armadas tendrán menos recursos para inversión.
La nueva administración busca posicionar a la empresa como proveedor estratégico para el país y la región. Ello requerirá no sólo socios estratégicos, sino también inversiones importantes, mecanismos de financiamiento para la venta de los bienes y servicios ofrecidos, una estrategia de largo plazo y respaldo institucional por parte del ministerio de Defensa.
En este clima de “eterna motosierra”, ausencia de una política industrial en el área de Defensa y fuertes restricciones presupuestarias para las Fuerzas Armadas, la idea de proyectar a Fabricaciones Militares en el país y fuera de él parece estar más cerca de una declaración de buenas intenciones que de una realidad. (www.REALPOLITIK.com.ar)