Miércoles 24 de junio de 2026

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Zona norte del GBA: por qué sigue siendo la apuesta habitacional del corredor bonaerense

24/06/26 | El corredor norte del Gran Buenos Aires tiene una identidad propia dentro del mercado inmobiliario.


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Los alquileres zona norte concentran una demanda que combina familias que buscan más espacio, profesionales que trabajan en modalidad híbrida y personas que priorizan calidad de vida por sobre cercanía al microcentro. La ecuación que ofrece esta franja del AMBA es difícil de encontrar en otras partes: verde, conectividad, infraestructura de servicios y una escala urbana que contrasta con la densidad de la Capital.

Un corredor con múltiples velocidades

Zona norte no es un mercado uniforme. Desde Vicente López hasta Escobar, pasando por San Isidro, Tigre y Pilar, cada partido tiene su propio perfil de oferta, demanda y valores. Esa diversidad es precisamente lo que hace al corredor atractivo para perfiles muy distintos:

  • Vicente López es el partido más consolidado y con los valores más altos del corredor. La cercanía a la Capital, el acceso al tren Mitre y la calidad urbana de barrios como Olivos y La Lucila lo convierten en la primera opción para quienes quieren salir de CABA sin alejarse demasiado.
  • San Isidro combina la escala residencial clásica con una infraestructura de servicios completa. Barrios como Martínez y Beccar tienen demanda sostenida, con una mezcla de edificios y casas que da opciones a distintos perfiles de inquilino.
  • Tigre y San Fernando ofrecen una propuesta diferente: más verde, más espacio y acceso a zonas de islas y delta que le dan al barrio una identidad única. La demanda creció mucho desde la pandemia y no retrocedió.
  • Pilar y Escobar son los partidos que más crecieron en los últimos años por la expansión de barrios privados y el trabajo remoto. La distancia se compensa con mejor calidad de vida y valores de alquiler más accesibles que en el corredor cercano a la Capital.

El efecto pandemia que no se fue

La búsqueda de espacio, jardín y un entorno más tranquilo que impulsó la pandemia cambió de forma permanente el mapa de demanda en zona norte. Muchas familias que alquilaron transitoriamente en el corredor terminaron quedándose, y otras que antes no consideraban esa opción hoy la evalúan de entrada. El trabajo remoto e híbrido consolidó esa tendencia: cuando no hace falta ir todos los días a una oficina en el microcentro, la distancia se relativiza y la calidad del entorno gana peso en la decisión.

Ese corrimiento de demanda se refleja en el mercado de alquileres. La oferta creció tras la derogación de la Ley de Alquileres, lo que dio más opciones a los inquilinos, pero la demanda se mantuvo firme en los partidos más consolidados del corredor. En zonas como Olivos, Martínez o San Isidro centro, las unidades bien ubicadas y en buen estado se siguen alquilando rápido cuando el valor está en línea con el mercado.

Qué busca el inquilino de zona norte

El perfil es diverso pero tiene algunos denominadores comunes. El inquilino típico de zona norte busca:

  • Más metros cuadrados que los que puede encontrar en CABA al mismo valor, especialmente en departamentos de dos y tres ambientes.
  • Acceso a espacios verdes, ya sea plazas, parques o jardín propio, algo que los edificios porteños raramente pueden ofrecer.
  • Conectividad con la Capital, ya sea por tren, autopista o colectivo, dependiendo de la frecuencia con que necesite ir.
  • Entorno tranquilo, especialmente para familias con chicos en edad escolar que valoran la seguridad y la escala más humana de los barrios del corredor.
  • Servicios completos, incluyendo colegios, centros de salud, comercios y gastronomía de proximidad.

Cómo funciona el mercado de alquiler hoy

Tras la desregulación del mercado, los contratos en zona norte se acuerdan libremente entre las partes. Los plazos más habituales son de dos años con ajustes trimestrales o cuatrimestrales, aunque hay propietarios que negocian condiciones distintas según el perfil del inquilino y el tipo de propiedad. En el segmento premium del corredor, una parte significativa de los contratos se pacta en dólares, especialmente en casas y unidades de mayor superficie.

La reactivación de la oferta que generó el cambio normativo benefició especialmente a quienes buscan en el corredor medio del eje, donde la competencia entre publicaciones es mayor y el inquilino tiene más margen para comparar y negociar. En los partidos más alejados de la Capital, los valores siguen siendo considerablemente más accesibles que en Vicente López o San Isidro, lo que los convierte en una opción concreta para quienes priorizan el espacio por sobre la cercanía.

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