Luis Salamanca dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) y recorrió su extensa trayectoria artística y cultural, marcada por el folclore, la transmisión de saberes familiares y la construcción de uno de los espacios más emblemáticos de la cultura popular en La Plata: La Salamanca.
Al recordar los orígenes del tradicional centro cultural, explicó que el nombre no está relacionado con su apellido sino con una referencia histórica y folclórica. “La Salamanca alude a la significación folclórica. En el folclore, La Salamanca es un lugar donde habitaban los diablos. Igual a cambio de tu alma, de tu espíritu, recibías algún don”, relató.
Salamanca destacó que el proyecto nació a partir de una historia familiar vinculada profundamente a la cultura popular del norte argentino. “Mi papá y mi mamá tenían un lugar así en Jujuy, en San Salvador. Pero toda la familia, los abuelos, los tíos, los padres, todos tenían una formación cultural importante, indígena”, recordó.
En ese sentido, remarcó la influencia que tuvieron sus mayores en su formación personal y artística: “La afición por la cultura tiene una atracción familiar. Toda la mayoría de mi familia tocaban instrumentos, bailaban. Y ahí aprendimos de los abuelos a tocar, a bailar, a cocinar”.
Además, reivindicó con orgullo sus raíces originarias. “Yo no, nunca tuve ese problema. Y al contrario, somos orgullosos. Yo soy orgulloso de mi origen”, afirmó al referirse a quienes debieron ocultar sus identidades culturales a lo largo de la historia.
Consultado sobre la trayectoria de la institución, Salamanca recordó que la peña nació hace más de cuatro décadas y atravesó distintos espacios de la ciudad hasta consolidarse como un referente cultural.
Lejos de definirse como propietario del proyecto, destacó el papel fundamental de sus padres en la creación del emprendimiento. “Me dicen el dueño de la Salamanca. No, yo no soy el dueño, el dueño era mi mamá. Con mi papá, ellos fueron”, expresó.
Sobre la evolución del espacio, sostuvo que el objetivo fue siempre mucho más amplio que la música. “La Salamanca hoy es un lugar de transmisión, un lugar de enseñanza, de identidad y pensamiento”, señaló.
La relación de Salamanca con el folclore comenzó desde la infancia. Según explicó, la música formó parte de su vida cotidiana desde sus primeros años en Jujuy y fue transmitida por generaciones.
“Es un legado. Un legado de los abuelos, de la familia”, resumió al explicar por qué el folclore se convirtió en una parte inseparable de su identidad.
Antes de dedicarse plenamente a la actividad artística, trabajó en distintos oficios. “De vender pan en la calle y diarios”, recordó sobre sus primeros empleos. Más tarde, ya instalado en La Plata, trabajó como cadete en una farmacia mientras continuaba sus estudios secundarios.
Su carrera musical le permitió compartir escenarios con grandes referentes de la música argentina. “Yo toqué con Jaime Torres”, contó, y agregó que también tuvo la oportunidad de conocer a figuras de la talla de Ariel Ramírez.
Durante la entrevista, Salamanca reflexionó sobre la importancia de preservar la identidad cultural y transmitirla a las nuevas generaciones. Desde su mirada, la pertenencia no es un sentimiento espontáneo, sino una construcción permanente.
“La pertenencia es algo que se construye. Y en el mundo indígena la identidad, la identidad es como tu madre, es tu mamá”, sostuvo.
En la misma línea, aseguró que la enseñanza cultural no depende únicamente de las instituciones educativas. “Eso se puede enseñar, pero si no se practica, no sirve de nada la enseñanza esa. Y no te hablo de la escuela o la universidad, te hablo de la familia”, reflexionó.
Para el referente cultural, la transmisión intergeneracional resulta indispensable para sostener las tradiciones y fortalecer los lazos comunitarios. “Tiene que haber un legado que se transmita en las casas, en el mundo social, digamos. Tenés que tener alguna guía, algún camino, alguien que te muestre es por aquí”, expresó.
Al analizar el presente del país y las dificultades para sostener proyectos culturales, Salamanca reconoció que el contexto actual presenta numerosos desafíos.
“En Argentina todo cuesta. Es un país complejo”, resumió. Sin embargo, destacó que espacios como La Salamanca continúan funcionando como ámbitos de encuentro y reflexión colectiva.
“Salamanca es un espacio de resonancia, te diría, donde vemos las voces de todas las identidades”, señaló. En ese marco, explicó que allí confluyen expresiones culturales, sociales y políticas diversas que enriquecen la vida comunitaria.
Finalmente, reafirmó la importancia de la cultura como herramienta para construir comunidad y preservar las raíces de los pueblos. “Una comunidad o un pueblo es una construcción colectiva. Y tenés que hacerte cargo de todo”, concluyó.(www.REALPOLITIK.com.ar)