La doctora en ciencias biológicas e investigadora adjunta del CONICET, Carolina Elisabet Masin, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre sus investigaciones en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC), donde estudia el potencial de las lombrices para la remediación ambiental, la producción sustentable y el tratamiento de residuos. Además, destacó el valor de estos organismos como indicadores de la salud del suelo y analizó los desafíos que enfrenta actualmente la ciencia argentina.
Durante la entrevista, Masin explicó que el universo de las lombrices es mucho más amplio de lo que comúnmente se conoce y que estos organismos cumplen funciones esenciales para el ambiente.
"Las lombrices, si bien las conocemos por ser muy buenos indicadores de la calidad del suelo, por ciertas particularidades, son organismos muy sensibles. Con esto quiero decir que podemos, según qué lombrices encontramos en el suelo, decir si ese suelo es bueno, rico en materia orgánica, en pH o si está muy saturado en agua. Las diferentes especies de lombrices nos dan información".
Asimismo, destacó que estos organismos también permiten transformar residuos orgánicos y generar fertilizantes naturales. "Las lombrices resultan ser unos organismos muy buenos para descontaminar diferentes sustratos, matrices que nos llegan de diferentes actividades agroindustriales, como también afluentes y aguas".
La investigadora detalló que en el INTEC desarrollan un sistema de vermifiltración, una tecnología basada en procesos biológicos que evita el uso de productos químicos para remover contaminantes. "Estamos llevando adelante un estudio mediante un proceso llamado vermifiltración. Las lombrices, junto con ese material, forman como un filtro donde va pasando ese líquido y es donde se va descontaminando".
En ese sentido, remarcó los resultados obtenidos durante los ensayos. "Hay cambios asombrosos en una sola pasada y eso es en solo minutos, en el olor, en características que nosotros hacemos mediciones de parámetros físico-químicos. La innovación es cómo aplicar procesos biológicos; no estamos utilizando ninguna sustancia química".
Además, advirtió sobre la presencia de contaminantes emergentes que los sistemas convencionales aún no logran eliminar completamente. "Los contaminantes emergentes están asociados a los fármacos, a los medicamentos que consumimos y, si bien hay un proceso de tratamiento, ese proceso no basta para poder retener o filtrar esas moléculas y van a nuestros ríos y arroyos".
Masin también explicó que cualquier persona puede comenzar a realizar lombricompostaje incluso viviendo en un departamento. "Muchas veces pensamos que por no tener un patio es como que no puedo ni compostar ni lombricompostar. Cuando hablamos de lombricompostar, sí hay que tener atención y cuidado porque estamos trabajando con las lombrices".
En ese marco, detalló que pueden utilizarse recipientes de plástico o madera donde se alternan capas de hojas secas, tierra, residuos orgánicos y lombrices para favorecer el proceso natural de descomposición.
También aclaró que algunos residuos deben incorporarse con ciertos cuidados. "Las cáscaras de cítricos o de cebolla no es que no se puedan compostar. Cuando es muy crudo, a la lombriz, como respiran por su piel, puede hacerle mal. Entender que estamos con un organismo vivo y es sintiente, es sensible".
Consultada sobre la situación de la ciencia en Argentina, Masin valoró el nivel de los investigadores nacionales, aunque reconoció que las limitaciones presupuestarias afectan el desarrollo de nuevos proyectos. "Argentina siempre lo destaco, tenemos recursos humanos muy bien formados, de calidad. Pero la parte de gestión, las políticas, sí tienen un rol y una influencia desde lo que es educación, ciencia y técnica".
En esa línea, sostuvo que la falta de financiamiento genera obstáculos para continuar avanzando. "Estamos en un momento donde realmente se generan situaciones que muchas veces son obstáculos, donde la misma investigación, el proyecto, para escalar y seguir investigando o para seguir formando recursos humanos, realmente estamos un poco estancados".
Finalmente, dejó una reflexión sobre la importancia de proteger los ecosistemas y el papel que cumplen las lombrices dentro de ellos. "Simplemente cuidar el ambiente es cuidarnos a nosotros. La salud humana es intrínseca, somos parte del ambiente".
Y concluyó con una definición que sintetiza años de investigación: "Yo me quedo con esto de considerar a las lombrices como intestinos de nuestros suelos, de nuestra tierra, que ayudan a la salud, a la integridad de nuestro suelo y con ello a la salud de nuestra producción alimenticia". (www.REALPOLITIK.com.ar)