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Por Jorge Suárez
El conflicto que involucra al docente de música Marco Fattorello dejó de ser una disputa interna para convertirse en un caso que ya trasciende los pasillos del Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA). Lo que comenzó con la publicación de videos en redes sociales donde el profesor registraba distintas situaciones ocurridas dentro de la institución derivó, según su denuncia, en una escalada de hostigamientos, agresiones físicas, denuncias, cartas documento y restricciones para ejercer su tarea docente.
Durante los últimos meses, Fattorello difundió grabaciones en las que cuestiona la toma de espacios del instituto, intervenciones sobre la infraestructura, daños materiales y acciones impulsadas por sectores estudiantiles y algunos docentes que, según sostiene, perjudican la imagen académica del IUPA. Sus publicaciones generaron un fuerte debate dentro de la comunidad universitaria y rápidamente despertaron tanto apoyos como rechazos.
Con el paso de las semanas, el conflicto fue adquiriendo otro nivel. El docente afirma haber sido víctima de agresiones físicas, intimidaciones y maniobras destinadas a impedirle desarrollar normalmente su actividad laboral. Los episodios comenzaron a circular masivamente en redes sociales y luego fueron replicados por periodistas, científicos y algunos medios provinciales, instalando el debate sobre los límites de la protesta universitaria, la libertad de expresión y la responsabilidad institucional.
Los registros difundidos por Marco Fattorello muestran distintos momentos de tensión ocurridos dentro del instituto. En algunos videos puede observarse cómo es empujado por varias personas, recibe agua mientras intenta caminar por los pasillos y termina con una lesión en una rodilla y la ropa dañada. En otros registros se escuchan insultos mientras intenta ingresar a dictar clases.
Uno de los episodios de mayor repercusión muestra el momento en que un huevo impacta sobre su cabeza mientras varias personas lo increpan. En otra grabación, el docente denuncia que le sustrajeron su instrumento de trabajo en medio del conflicto. También registró amenazas verbales, entre ellas frases intimidatorias y expresiones agresivas pronunciadas por algunos manifestantes durante las protestas.
Según sostiene el profesor, estos hechos no fueron aislados sino parte de una secuencia que se profundizó con el correr de los meses. En distintas publicaciones afirma que actualmente existen grupos organizados que buscan impedirle desarrollar normalmente su actividad académica, situación que, asegura, continúa agravándose sin una solución definitiva.
Otro de los puntos más delicados del conflicto gira alrededor de las denuncias por presunto acoso que fueron impulsadas contra Marco Fattorello. El docente sostiene públicamente que esas acusaciones fueron falsas y asegura que la Justicia descartó la existencia de hechos que respaldaran esas presentaciones, aunque afirma que igualmente provocaron un fuerte daño personal y profesional.
Dentro de esa misma disputa también denuncia haber recibido cartas documento exigiéndole eliminar publicaciones donde registra con su teléfono distintos episodios ocurridos dentro del IUPA. Para el profesor, esas intimaciones constituyen un intento de limitar la difusión de imágenes vinculadas al conflicto interno y de impedir que continúe documentando lo que sucede en la universidad.
El enfrentamiento alcanzó además a integrantes del cuerpo docente. En uno de los videos más difundidos se observa una fuerte discusión con una profesora vinculada al ámbito gremial, quien le exige abandonar el edificio y le impide ingresar a dictar clases mientras intercambian acusaciones frente a estudiantes. Esa escena se convirtió en uno de los registros más compartidos durante las últimas semanas.
La dimensión pública del conflicto cambió cuando distintas figuras comenzaron a hacerse eco de las denuncias. La científica Sandra Pitta advirtió en redes sociales que lo ocurrido en el IUPA merecía atención pública y expresó preocupación por la situación denunciada por el docente.
Posteriormente, la periodista María Julia Oliván entrevistó a Marco Fattorello en su programa de streaming, donde el profesor volvió a relatar las agresiones, las denuncias que considera falsas y las dificultades que enfrenta para continuar trabajando. La difusión nacional amplificó un conflicto que hasta ese momento tenía mayor repercusión en Río Negro.
Mientras tanto, distintos medios provinciales comenzaron a reconstruir la cronología de los hechos y a publicar las imágenes registradas por el propio docente. En paralelo, algunos estudiantes manifestaron públicamente su respaldo, incluso bajo reserva. Uno de ellos aseguró en un video haber eliminado comentarios de apoyo por temor a sufrir represalias académicas, un testimonio que volvió a instalar interrogantes sobre el clima interno dentro de la institución.
Hasta el momento, las autoridades del Instituto Universitario Patagónico de las Artes que conduce el rector Gerardo Blanes no lograron cerrar un conflicto que continúa desarrollándose en el ámbito universitario y que cada semana incorpora nuevos episodios. Las imágenes difundidas muestran incluso momentos en los que la policía interviene tras ser convocada por algunos manifestantes, aunque según sostiene el docente, los efectivos no encontraron elementos para avanzar contra él.
El caso también abrió un debate más amplio sobre los mecanismos de convivencia dentro de las universidades públicas, el alcance de la protesta estudiantil, la libertad de expresión de los docentes y los límites entre la militancia política y el funcionamiento académico cotidiano. Son discusiones que exceden al IUPA y que comienzan a instalarse en otros ámbitos universitarios.
Mientras las denuncias continúan sumándose y la repercusión crece fuera de Río Negro, la principal incógnita pasa por la capacidad institucional para encauzar un conflicto que ya dejó de ser exclusivamente interno. La continuidad laboral de Marco Fattorello, las investigaciones sobre los hechos denunciados y la eventual respuesta de las autoridades aparecen como los próximos capítulos de una disputa que sigue escalando y que mantiene en alerta a buena parte de la comunidad educativa. (www.REALPOLITIK.com.ar)