Andrés Ozols, médico e integrante de comisiones técnicas del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), conversó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre el alarmante incremento de casos de autismo, TDAH y cáncer infantil en las últimas décadas. El especialista denunció la existencia de un "combo mortal" provocado por el impacto acumulativo de las radiaciones pulsadas de baja frecuencia emitidas por la tecnología inalámbrica y la presencia de componentes conductores de electricidad en el calendario vacunatorio, ante la total falta de regulación de organismos como el ENACOM y la ANMAT.
"En Estados Unidos, en las últimas dos décadas, el autismo se ha incrementado casi un 1.200 por ciento. Es una cosa que está fuera de cualquier escala, y sin embargo, la sociedad pediátrica no lo reconoce como algo anormal. En la Argentina pasa lo mismo: la cantidad de chicos con autismo y cáncer se está incrementando y nadie hace preguntas", señaló Ozols, quien citó el respaldo científico de la ONG estadounidense Children's Health Defense.
El especialista detalló que los coadyuvantes utilizados en el calendario nacional de vacunación escolar actúan como potentes conductores de electricidad en el torrente sanguíneo. Según explicó, al ingresar al organismo, estos metales interactúan con los campos electromagnéticos ambientales, alterando el equilibrio celular y dañando directamente las mitocondrias y el ADN.
Ozols derribó el mito de que solo las altas frecuencias de la tecnología celular o el Wi-Fi generan consecuencias biológicas perjudiciales, asegurando que el verdadero daño lo provocan los pulsos de baja frecuencia que viajan dentro de esas ondas portadoras. "Es como recibir una trompada de Mike Tyson mientras un mosquito está dando vueltas. Esa baja frecuencia desestabiliza el campo eléctrico propio del cuerpo, abre las compuertas intracelulares y genera un exceso de calcio que destruye el sistema energético de la célula", graficó.
Finalmente, el profesional cuestionó con dureza a los entes estatales por permitir el despliegue descontrolado de antenas e infraestructura 4G y 5G sin realizar las debidas pruebas de seguridad en la población. "La tecnología no es mala en sí misma, sino la forma de usarla. El estado no hace ninguna regulación como corresponde, ni la ANMAT ni el ENACOM. Hay una vía libre al despliegue descomunal y la gente no tiene forma de defenderse", concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)