A través de una disposición administrativa el titular de ARCA, Andrés Vázquez, vuelve a intentar realizar cambios en la aduana del aeropuerto de Ezeiza y esta vez trascendió que Nicolás Andrés Velis, hijo del jefe de la Aduana, Andrés Velis, deja su puesto en el departamento operacional aduanero, con firma responsable a la subdirección general de la central aduanera, según se lee “acorde a la categoría”.
Un cambio llamativo por el parentesco del reemplazado, pero no extraña en la Aduana porque según afirmaron a REALPOLITIK, “...Andrés Vázquez va por todo. Viene de nombrar a su gente en los puertos de Campana y de Buenos Aires y ya había intentado a principios de año hacer reemplazos profundos en Ezeiza que los funcionarios que responden a Andrés Vélis resistieron y duraron quince días”.
Se refería al paso por Ezeiza de Gustavo “El Facha” Mariezcurrena que duró un par de semanas como director de la Aduana en Ezeiza por polémicas con el negocio en ascenso en la Argentina, el courier y su impacto en las importaciones.
En Ezeiza explicaron que “...con Mariezcurrena se habían roto códigos no escritos, el avance de un funcionario de la DGI sobre la Aduana, no es bien visto como tampoco aquellas designaciones que vienen desde afuera, o sea, desde la política sin saber nada de la operatividad y complejidad del mundo aduanero”.
Sea como fuere, desde que ARCA, la ex AFIP, reúne dos funciones importantísimas para el Estado Nacional, la recaudación de impuestos con la DGI y el control fronterizo, con la Aduana, el administrador de ARCA, Andrés Vázquez, avanza con su poder en lugares clave.
Nicolás Andrés Velis será reemplazado por el licenciado, Diego Hernán Lizarraga y su traslado a otra función no implica perder su categoría salarial, una de las más altas de la administración pública.
A fines de mayo, Vázquez había dado aumentos y ascensos a dedo. Las disposiciones publicadas dieron cuenta del ascenso urgente y meteórico no solo de Yael Bialostozky, vocera del ministro de Economía, Luis Caputo, a la máxima categoría salarial de la DGI, sino de otros 246 agentes, entre jerárquicos de la DGI y de la Aduana. Los primeros en reaccionar, sorprendidos, fueron varios de los inspectores de la DGI que se comunicaron internamente para intentar dar crédito a lo que leían en los documentos.
En la mayoría de los casos no se respetó ningún mérito, ningún estudio, ninguna antigüedad, bastó con el requisito del amiguismo, el oportunismo y el dedo político.
Hubo incrementos salariales para todos. Por ejemplo para Nicolás Andrés Velis, hijo de José Andrés Velis, director de la Aduana, que fue ascendido al grupo 3, uno de los topes de gama de la agencia que debe evitar el contrabando. En la Aduana hay 15 renglones en el escalafón. Sin título y con poco rodaje en la función pública, Nicolás Velis ingresó bajo el gobierno de Alberto Fernández y ya está en el top 3 de los que más ganan en la Aduana.
Andrés Vázquez, director ejecutivo de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), terminó de consolidar en los últimos años su dominio sobre el organismo recaudador más importante del Estado nacional. Los nombramientos realizados durante mayo y junio en las aduanas de Buenos Aires y Campana —los dos puertos de mayor peso estratégico del país— y los cambios en Ezeiza comienzan a mostrar que la disputa interna en Casa Rosada, por el control de ARCA, está girando a su favor.
A comienzos de la gestión, Vázquez debía compartir poder con Andrés "El Negro" Velis al frente de la Aduana y con Juan Pazo como máxima autoridad del entonces AFIP, hoy ARCA. Ambos funcionaban como contrapesos. Pazo ya no está en el organismo. Velis permanece en la Aduana, pero su influencia se ha reducido de manera notoria. "Ahora los nombramientos son todos de Vázquez, Velis no incide para nada", reconoció a REALPOLITIK una fuente de alto rango del gobierno, que prefirió reservar su identidad.
El movimiento más resonante —y también el más cuestionado— fue la designación de Eduardo Daniel "El Negro" Gómez como director de la Aduana de Buenos Aires, oficializada mediante la disposición 62/2026 de ARCA, publicada en el Boletín Oficial el 28 de mayo pasado. Lo acompañará como subdirector Cristian Alejandro Uzzo, hombre de confianza de Vázquez. Los desplazados, Aníbal Hugo Rodríguez y Carlos Ignacio Noceti, respondían directamente a Velis.
Según fuentes del organismo, el propio Velis solicitó que los nombramientos no se publicaran, en señal de su disconformidad. Habría causas judiciales complejas que lo nombran. La respuesta fue el silencio: la disposición se publicó sin su aval.
Con menor visibilidad pública pero igual relevancia estratégica, Vázquez avanzó también sobre la Aduana de Campana, nodo fundamental para la exportación de hidrocarburos y cereales, dos de los pilares del modelo económico vigente.
Allí designó a Flavia Ojeda como jefa de la Sección Operativa, segundo cargo en importancia del puerto del norte de Buenos Aires. La movida se interpretó como una señal de advertencia para el titular de la aduana, Julio César Nieto —el mismo designado por Vázquez en enero—, luego de que trascendiera una reunión de Nieto con su antecesor en el cargo y un influyente operador de comercio exterior.
Ojeda es abogada y medidora, oficio técnico central en el control de exportaciones. Participó en las últimas elecciones del Sindicato Único del Personal Aduanero de la República Argentina (SUPARA) encabezando la lista Violeta, en alusión directa al color de La Libertad Avanza. Quedó tercera, detrás del candidato oficialista Daniel Mallotti y del exadministrador federal Ricardo Echegaray. Pero su postulación fue leída como un gesto de adhesión al proyecto político actual.
Lo que distingue a Ojeda del perfil típico del funcionario aduanero es, paradójicamente, lo que no tiene: su legajo no registra sumarios ni causas, y sus ingresos declarados provienen exclusivamente de su actividad en blanco. Una rareza en el ecosistema del organismo.
La consolidación del poder de Vázquez al frente de ARCA llega en un momento en que el organismo enfrenta presiones cruzadas: metas de recaudación, demandas de transparencia y la mirada atenta de los organismos internacionales que sostienen el programa económico del gobierno. (www.REALPOLITIK.com.ar)