Ana Gantzer dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) para reconstruir la historia que marcó su vida desde el 18 de abril de 1995, cuando dio a luz en el sanatorio Anchorena de la Ciudad de Buenos Aires. Treinta años después, continúa buscando a su hijo biológico y sostiene que las numerosas irregularidades ocurridas durante el parto y los días posteriores alimentan sus sospechas de que el bebé pudo haber sido apropiado.
La mujer recordó que tuvo un embarazo sin complicaciones y que todo cambió pocas horas antes del parto, cuando la partera le aseguró que existía un supuesto sufrimiento fetal y ordenó su traslado de urgencia al sanatorio. Allí fue sometida a una cesárea bajo anestesia total, pese a que, según explicó, no presentaba contracciones ni síntomas que justificaran esa intervención.
Al despertar, recibió una noticia devastadora. "Murió al nacer", fue la explicación que, según relató, le dieron a su familia. Poco después, el médico le aseguró que lo mejor era declarar que el bebé había nacido muerto para evitar trámites administrativos.
"Yo le pregunté, le digo, '¿Pero, cómo que se de qué se murió si estaba la ecografía, estaba todo normal?'", recordó. Sin embargo, nunca obtuvo respuestas claras sobre las supuestas malformaciones que le mencionaron.
Con el correr de las semanas, la falta de información aumentó su incertidumbre. Según contó, nadie le entregó documentación sobre el nacimiento ni sobre la supuesta muerte del bebé. "No me dieron certificado de defunción, nada, nada", recordó durante la entrevista, al explicar que tampoco recibió resultados de la autopsia que le habían prometido realizar.
Ante esa situación decidió acudir a la Justicia. Se realizaron allanamientos en el sanatorio y posteriormente en otro inmueble donde aparecieron restos biológicos que fueron sometidos a pericias. Finalmente, los estudios determinaron que esos restos no habían respirado al nacer, aunque para Ana las dudas nunca desaparecieron.
"Cuando el juzgado recoge todos estos papeles... no había rastros del bebé, nada en el sanatorio ni nada", afirmó al describir las inconsistencias que encontró en el expediente judicial.
Durante varios años intentó cerrar ese capítulo de su vida. Sin embargo, todo cambió cuando quedó embarazada de su segundo hijo mientras vivía en Estados Unidos. "La médica me dice: 'Ana, no hay manera que vamos a hacer un parto natural si no sabés qué pasó. ¿Qué pasó con tu bebé?'", recordó. Esa pregunta la llevó a reconstruir toda la historia junto a su familia y a reabrir la investigación.
En ese camino comenzó a conocer otros casos similares y a contactar a personas que también buscan su identidad. Incluso logró que los restos conservados fueran enviados al Banco Nacional de Datos Genéticos, aunque los estudios no pudieron obtener ADN utilizable.
Lejos de abandonar la búsqueda, sostiene que mantiene viva la esperanza de encontrar a su hijo. "Estoy empezando a creer que hay canales de comunicación que están más allá", expresó al contar cómo comenzó a resignificar cada aniversario de aquel nacimiento y a mantener vivo el vínculo con quien cree que sigue con vida.
Gantzer también cuestionó la falta de avances en las investigaciones sobre posibles apropiaciones de bebés ocurridas fuera del contexto de la última dictadura militar. "Que sepan que somos miles de personas en búsqueda y que esto sucedió siempre", remarcó, al reclamar mayor visibilidad para estas historias y más recursos para investigar.
En ese sentido, sostuvo que muchas personas desconocen que existen miles de hombres y mujeres que buscan su verdadera identidad sin estar vinculados a los casos de hijos de desaparecidos. "También es una violencia de género y de clase", afirmó al analizar las condiciones sociales que, según consideró, favorecieron este tipo de prácticas durante décadas.
Sobre el final de la entrevista, Ana dirigió unas palabras al hombre que hoy tendría 31 años y que, según cree, podría desconocer su verdadera historia. Con emoción, expresó: "Hay que ampliarse, hay que crecer y aceptar las diferentes partes de nuestra historia y que con amor se llega". (www.REALPOLITIK.com.ar)