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Por Santiago Sautel
Trabajadores del hospital Evita Pueblo de Berazategui hicieron llegar a REALPOLITIK una serie de denuncias sobre maltrato laboral, falta de insumos, deterioro interno y un circuito de violencia institucional que, según aseguran, no ofrece respuestas reales a quienes se animan a denunciar.
El reclamo llega acompañado por material audiovisual registrado dentro del hospital. En las imágenes se observa un pasillo con pacientes ubicados en camillas, colchones deteriorados, ropa y mantas apiladas, cajas, residuos y elementos fuera de lugar en sectores de circulación. Las escenas exhiben un cuadro de abandono incompatible con las condiciones mínimas que debería garantizar un establecimiento público de salud.
La documentación aportada también incluye capturas de un expediente provincial identificado como EX-2023-32175944--GDEBA-DPTMGESYAMSALGP, iniciado el 1 de agosto de 2023, cuyo extracto menciona una denuncia por presuntos “maltratos, humillaciones, etcétera” contra un jefe y otros responsables internos del hospital. Por pedido expreso de las fuentes, este medio reserva la identidad de la persona denunciante ante el temor manifestado a sufrir represalias laborales.
El planteo excede un caso puntual. Según los testimonios recibidos, en el hospital habría jefaturas con más de una década de permanencia en áreas sensibles como mantenimiento, enfermería, limpieza, farmacia y materiales descartables. Las fuentes también denuncian faltantes de insumos, ausencia de medicación, instalaciones deterioradas y una situación cotidiana que, afirman, termina perjudicando tanto a los pacientes como a los trabajadores.
El punto más delicado aparece en el funcionamiento del circuito de denuncias. De acuerdo con los trabajadores, cuando las presentaciones llegan al ministerio de Salud que conduce Nicolás Kreplak, luego serían derivadas a instancias internas del propio nosocomio, lo que obliga a los denunciantes a volver a convivir laboralmente con las mismas autoridades o jefaturas señaladas.

La provincia cuenta con un esquema formal para abordar la violencia laboral en hospitales públicos. El sitio oficial Hospitales Libres de Violencia indica que los trabajadores pueden presentar denuncias ante la dirección del Hospital, la dirección de Hospitales o la dirección de Salud Comunitaria y Entornos Saludables y no Violentos.
Sin embargo, la denuncia recibida plantea una pregunta central: ¿qué protección real tiene un trabajador cuando denuncia a sus superiores dentro del mismo ámbito en el que debe seguir prestando tareas?
La preocupación no es nueva. CICOP ya había advertido que las herramientas de denuncia en hospitales públicos no deben limitarse a hechos de violencia externa, sino también contemplar situaciones entre trabajadores, de jefes hacia profesionales y no profesionales, e incluso de directores hacia el personal.

Además, la ley 13.168 de la provincia de Buenos Aires prohíbe la violencia laboral en el ámbito estatal y define el acoso como acciones persistentes o reiteradas que puedan atentar contra la dignidad, integridad física o psíquica de un trabajador, poner en peligro su empleo o degradar el clima laboral.
En la página oficial del hospital figura como directora ejecutiva la doctora Gabriela F. Zeoli, junto a un equipo de directores asociados. La conducción del establecimiento y el ministerio de Salud bonaerense deberán explicar qué ocurrió con el expediente iniciado en 2023, qué medidas se tomaron para proteger a la persona denunciante, cómo funcionan los comités internos y qué controles existen sobre las jefaturas cuestionadas.
El caso abre otra discusión sensible más dentro de la salud pública bonaerense: no solo por las denuncias de maltrato, sino por el temor de los propios trabajadores a hablar y por las condiciones que muestran los videos aportados. En el hospital ubicado en la comuna que conduce Carlos Balor, según las fuentes consultadas, el problema no es únicamente la violencia laboral, sino la sensación de que denunciar no cambia nada. O más bien todo lo contrario. (www.REALPOLITIK.com.ar)