Hugo Robert, vicepresidente del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) La Plata, conversó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la postura del gobierno nacional respecto a la soberanía de las islas, la censura de la FIFA y de la propia gestión libertaria a los símbolos patrios en los estadios, y el peligroso avance de fuerzas extranjeras en el Atlántico Sur sin ninguna respuesta oficial de Cancillería Argentina.
"Llevan el límite cada vez más lejos. Es tremendo porque mientras en el Atlántico Sur está surcando un barco de guerra británico que nadie sabe qué está haciendo, la ministra de Seguridad se preocupa y habla de las Islas Malvinas como un 'mapita'. Esa es la importancia que para ellos tiene Malvinas", sentenció Robert al referirse a los polémicos dichos oficiales de la funcionaria Alejandra Monteoliva que justificaron prohibir el ingreso de banderas con el mapa de las islas a los estadios bajo la excusa de ser "provocaciones políticas".
El veterano de guerra consideró repudiables estas posturas y criticó con dureza el sesgo ideológico y económico del oficialismo: "La soberanía es una palabra que les queda muy lejos a los libertarios, para ellos todo es un espacio de negocios que los negocios los hacen los otros, obviamente".
Robert advirtió sobre la gravedad de la presencia de un barco de guerra inglés en aguas de la zona económica exclusiva argentina desde principios de julio, alertada únicamente por la Armada Argentina. "La Cancillería todavía no emitió un comunicado, aunque sea diciendo qué hace ahí. Esto es vergonzoso. El país libertario en el que vivimos ha tomado decisiones en torno a esos intereses; no olvidemos que el presidente Javier Milei es admirador de Margaret Thatcher", apuntó con ironía.
Además, el referente del CECIM cuestionó los acuerdos bilaterales de seguridad y defensa: "Es muy gracioso porque dicen que Estados Unidos nos va a ayudar. Salimos de Guatemala y nos metemos en algo peor: no le entregamos el Atlántico Sur a los británicos, se lo vamos a entregar a los norteamericanos con los israelíes que van a empezar a explotar el petróleo de Malvinas a partir del año que viene. Es todo muy desopilante, resiste a la inteligencia".
Consultado sobre las pasiones mundialistas y el clásico contra Inglaterra, Robert diferenció el plano deportivo del dolor histórico del conflicto bélico. "Nosotros tenemos una frase histórica: el fútbol no es la guerra y la guerra no fue un partido de fútbol. El fútbol le da al pueblo trabajador la única alegría que ha tenido en los últimos años, donde todas son pálidas para el trabajador que hoy tiene hasta tres laburos y no le alcanza", reflexionó.
En esa línea, recordó que la "venganza deportiva" ya la saldó Diego Maradona en el 86, devolviendo a Malvinas al centro de la escena y sembrando la mística que hoy llena de banderas todas las canchas del país, algo que ningún gobierno podrá frenar.
Finalmente, Robert propuso un paralelismo sobre cómo encarar la lucha por la soberanía: "Esta selección ha demostrado que cuando no alcanza con la calidad, le pone un corazón increíble, pero que además se necesita talento, estrategia e inteligencia. Eso es lo que justamente le falta a la República Argentina en la cuestión Malvinas. El pueblo le pone muchísimo corazón, pero para pensar seriamente en recuperar la soberanía usurpada, hay que ponerle capacidades, mucha inteligencia y estrategia. Las cosas no se ganan solo de guapo", concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)