La doctora en Biología, investigadora del CONICET y cofundadora de Patagonia Ocean Tech, Antonela Martelli, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre el desarrollo de tecnologías basadas en microalgas para mitigar el impacto ambiental y generar bioinsumos destinados a una agricultura más sostenible. Además, explicó el camino que recorrieron para transformar una investigación científica en un emprendimiento de base tecnológica.
Al comenzar la entrevista, Martelli explicó qué son las microalgas y por qué representan una oportunidad tanto ambiental como productiva. "Las microalgas son organismos pequeñitos, son microorganismos que tienen la misma habilidad que una planta, pero que viven en el agua", describió.
En ese sentido, destacó que su capacidad de realizar fotosíntesis permite capturar dióxido de carbono y producir oxígeno. "El 50 por ciento del oxígeno que hoy respiramos es gracias a que vivimos en un mundo lleno de microalgas, lleno de esa oportunidad de captura de carbono y de purificación de nuestro aire", afirmó.
Además, remarcó que estas poseen un enorme valor como materia prima para distintas industrias. "Además de hacer un bien ambiental, están generando por sí solas una cantidad de recursos biológicos con mucho valor nutricional que se puede utilizar como producto, como insumo para la industria", sostuvo.
La investigadora explicó que Patagonia Ocean Tech nació como una evolución natural de años de trabajo científico dentro del laboratorio y que actualmente se encuentra atravesando la etapa previa a la comercialización de su primer producto.
En ese marco, señaló: "Hoy en día, el emprendimiento tiene gran foco en el desarrollo de un producto en particular, que es el bioestimulante para la industria agropecuaria".
Luego detalló el objetivo del desarrollo: "Nosotras queremos apuntar justamente a eso, a hacer un complemento de un fertilizante que mejore las reformas de la planta".
Asimismo, subrayó el enfoque sustentable del proyecto. "Apuntamos a hacer un aprovechamiento de un recurso natural, como son las microalgas, que crecen en todos los cuerpos, que encima tienen un beneficio ambiental. Y, además de eso, aportar a la industria de la agricultura regenerativa, sostenible, para tratar de reponer un poco los impactos de esa industria y que existan estas alternativas más ambientalmente amigables", explicó.
Consultada sobre el estado del emprendimiento, Martelli indicó que todavía no comenzaron las ventas, aunque el proyecto ya despertó interés dentro del sector agropecuario. "Estamos en fase previa a la comercialización. Ya tenemos, por suerte, interesados, los que nosotros llamamos potenciales clientes", comentó.
A su vez, resaltó la importancia de validar científicamente cada resultado antes de lanzar el producto al mercado. "Como que necesitamos tener todo probado, rígete probado para estar tranquilas de que, bueno, son pasos por ahí que demoran, pero pasos más sólidos", manifestó.
Finalmente, resumió el momento que atraviesa la empresa: "Todavía no vendimos un producto, pero sí llevamos mucho tiempo en lo que es sus desarrollos. En particular, nos interesa salir al mercado con este producto, que es un bioinsumo para el agro".
Martelli recordó que sus primeras investigaciones estuvieron enfocadas en la producción natural de omega-3 por parte de las microalgas y explicó que las posibilidades de aplicación son mucho más amplias. "La microalga tiene una capacidad muy buena de sintetizar naturalmente omega-3", explicó.
Además, reveló un dato poco conocido sobre la cadena alimentaria marina. "Cuando uno consume pescado, es súper recomendado por el omega-3 que contiene su músculo. En realidad, lo contiene no por una biosíntesis, sino por la acumulación de haber comido microalgas", aseguró.
La investigadora agregó que también estudiaron la obtención de pigmentos naturales con potencial para otras industrias. "Los pigmentos de las algas son los famosos antioxidantes de interés en la industria cosmética", señaló.
Sobre el desafío de transformar conocimiento científico en una empresa, Martelli destacó la importancia de los programas de incubación y mentorías. "Valiosísimas las instancias de los concursos con mentoreo. El año pasado tomamos muchos. Este año, ahora, estamos siendo incubadas por un programa latinoamericano que es justamente para emprendimientos de impacto", expresó.
Finalmente, reflexionó sobre la necesidad de que la ciencia genere soluciones concretas para la sociedad. "La ciencia nos encanta, es lo que hicimos, nos formamos. Gracias al CONICET tuvimos una beca doctoral. Pero nos seguía pasando esto de que lo que hacemos queda... ¿Dónde queda? Queda en publicaciones científicas, en conversaciones dentro de congresos, y no le va a la gente", sostuvo.
Y concluyó: "Un poco entre esas ganas de ver si podíamos hacer algo que verdaderamente impacte. En cuanto a lo ambiental, sabíamos que sucedía por el tipo de investigación que hacemos, pero que también impacte en la sociedad y, obviamente, que tenga un impacto económico, pero que nos permita vivir dignamente". (www.REALPOLITIK.com.ar)