Viernes 17 de julio de 2026

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Mundial 2026

Messi en modo Maradona humilla al gobierno de Milei y deja en offside al ecosistema libertario

17/07/26 | El capitán de la Selección dedicó el triunfo contra Inglaterra a “la gente que no llega a fin de mes” pocos después de haber burlado restricciones para levantar la bandera de “Las Malvinas son Argentinas”. 


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Por:
Juan Provéndola

El jueves 15 de julio pasado Lionel Messi se anotó acaso el último gran pendiente de su brillante carrera ya no como futbolista, sino como figura universal: emitió una opinión de fuerte dimensión política que recorrió el planeta y generó un tembladeral en el gobierno de Javier Milei, desde donde tuvieron que salir a contestarle casi con la misma velocidad que el capitán exhibió sobre el final del dramático partido para generar las dos jugadas que aseguraron la agónica victoria. Sin embargo, cada una de las reacciones del oficialismo libertario acabaron en offside. 

“Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente, sabemos que los mundiales para nosotros son especiales y no nos olvidamos de todo lo mal que nos toca pasar: que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando”, le dijo el capitán con una sinceridad inesperada a un móvil de TyCSports media hora después de finalizado el choque por las semifinales de la Copa del Mundo 2026. Ya sea por su tenor, por su explicitud y sobre todo porque nunca se lo había escuchado a Messi proferir opiniones políticas de esa naturaleza, las declaraciones dieron la vuelta al mundo casi al instante.   

Una vez terminado el partido, varios de los jugadores de la scaloneta habían exhibido una improvisada bandera sobre una sábana blanca de hotel con una leyenda “Las Malvinas son argentinas”. Entre ellos, claro, un Messi notablemente conmovido por la gesta deportiva que acababa de protagonizar pero a la vez consciente del valor histórico que tal enfrentamiento suponía. Creer que el fútbol en semejante escala no tiene significaciones políticas es básicamente ignorar el poder que tiene el deporte más popular, representativo y comercial de la historia de la humanidad. Como en la cancha, el 10 estuvo un paso adelante de todos para sorpresa de quienes hasta la fecha lo acusaban de “tibio” o “desclasado” y obligó al gobierno a tener que salir a responderle para no quedar en fuera de juego y goleado.


Giovani Lo Celso sostiene una pancarta proclamando a las islas Malvinas como argentinas (Foto: Rebecca Blackwell / Associated Press).

Para el gobierno de Milei todo esto constituyó un inesperado combo de golpes del que todavía no puede reponerse, ya que en primer lugar estaba “prohibido entrar (al partido) con cualquier elemento que incluya o tenga un contenido provocador, de odio o contenido política”, tal como repitió como lora en distintas entrevistas Alejandra Monteoliva, la ministra de Seguridad, en una indecente muestra de sumisión, toda vez que se estaba refirieron a un evento y a una jurisdicción que en nada dependen del gobierno que representa. “Y ‘Las Malvinas son argentinas’ es un mensaje político”, aclaró Monteoliva por si alguien tenía una duda. 

Sin embargo, unos simples espectadores argentinos improvisaron una bandera con pintura negra sobre una sábana blanca de hotel y con mezcla de astucia y creatividad no solo lograron ingresarla al estadio de Atlanta pese a los férreos controles, sino que también la tiraron a la cancha lo suficientemente cerca de los jugadores. El resto es historia: Messi y compañía la alzaron ante las cámaras de todo el mundo y automáticamente generaron un debate geopolítico sobre la soberanía del archipiélago en el Atlántico Sur que el Reino Unido de Gran Bretaña se amañó sin más argumentos que su soberbia militar. Las Islas Malvinas son, a la fecha, uno de los últimos enclaves coloniales y su debate incomoda a la propia Organización de las Naciones Unidas.

Contraataque

Al otro día del partido el gobierno argentino tuvo que salir a ensayar un delicado contraataque para no quedar dentro del arco como la escuadra inglesa ante los embates de la scaloneta pero sin tampoco sonar agresivo frente a un elenco que como pocas veces en su historia goza de un instante de aprobación universal.    

“No hay que caer en slogans berretas, populistas, nacionalistas, rancios”, dijo Milei en una entrevista respecto a la sábana que tantos dolores de cabeza parece haberle traído. "Las Malvinas se recuperan con diplomacia sabia y no con gestos de patrioterismo baratos, berretas”, agregó. Sin embargo, la propia realidad le de la cara contra la pared: su gobierno ni siquiera fue capaz de protestar la intromisión que hizo sin autorización un buque patrullero de bandera inglesa en el mar Argentino, una afrenta contra la soberanía argentina que viola los acuerdos firmados con el Reino Unido. Habían pasado ya 13 días desde que el ministro de Defensa, Carlos Presti, había ignorado el aviso de la Armada y la protesta formal del gobierno solo fue posible gracias al triunfo de la Selección ante Inglaterra. Nuevamente, el poder político del fútbol pudo más que la indiferencia de la gestión encabezada por Javier Milei, acérrimo admirador de la criminal de guerra Margaret Thatcher. 


Milei, en el tramo de su candidatura presidencial: "Las Malvinas no son argentinas".

Milei se hizo cargo de poner la cara y embarrar su ropa para defender las posiciones de su gobierno frente a la cuestión Malvinas hasta niveles de cipayo humillantes, ya que alentó incluso a que la FIFA tome medidas disciplinarias por ese desplante mientras el diario inglés The Guardian se animaba a abrir el debate sobre la descolonización de las islas. Pero el presidente no tuvo, en cambio, la misma enjundia para hacerle frente al explícito y frontal descrédito que Messi hizo de su gestión al hablar de gente que “la pasa mal, no tiene trabajo y no llega a fin de mes”, una crítica que solo puede ser leída en una dirección: la Casa Rosada. Ahí la tarea le tocó a Adrián Ravier, el vocero presidencial que reemplaza al destituido e investigado Manuel Adorni, quien con delicadeza dijo en una entrevista Infobae que “no coincidimos en el gobierno con eso de que la gente no llega a fin de mes”.

La aparición de Inglaterra en la ruta de Messi camino a otra final mundialista le otorgó un capítulo inimaginado a una carrera que aún en la víspera de su última curva sigue otorgando sorpresas. Como la de ver al capitán de la Selección en modo Maradona poniéndole el pecho no solo a un partido adverso, sino también a un gobierno que entre su notable anglofilia y su lamentable gestión también perdió por goleada. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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