Medios asiáticos informaron recientemente la transferencia de 17 vehículos blindados Stryker al Ejército de Tailandia, en el marco del programa estadounidense de Artículos de Defensa Excedentes —EDA, por sus siglas en inglés—. A través de este mecanismo, el departamento de Defensa de Estados Unidos entrega material militar sobrante a países aliados.
En África, Asia y América Latina, Washington ha transferido sin cargo aeronaves, embarcaciones, vehículos y equipamiento militar de distinto tipo. El contraste resulta especialmente significativo para la Argentina, que pagó aproximadamente 2,5 millones de dólares por cada Stryker usado adquirido para el Ejército.
El caso tailandés muestra cómo Bangkok logró un acuerdo especialmente favorable para incorporar este tipo de vehículos blindados.
En 2019, el Ejército de Tailandia firmó un contrato por 80 millones de dólares para adquirir 37 Stryker reacondicionados, provenientes de depósitos del Ejército de Estados Unidos. Como parte del acuerdo, Washington se comprometió además a entregar gratuitamente otros 23 vehículos.
En marzo de 2026, al término del ejercicio combinado Hanuman Guardian, realizado entre fuerzas estadounidenses y tailandesas, se anunció en una base de la Aviación del Ejército de Tailandia la donación de un nuevo lote de blindados Stryker.
La entrega fue encabezada por el comandante del Ejército estadounidense para el Pacífico. Se trata del mismo modelo de vehículo que la Argentina adquirió usado, a un valor promedio de 2,5 millones de dólares por unidad.

Filipinas, estrecho aliado de Washington en medio de la creciente tensión con China en el mar de China Meridional, recibió durante 2026 programas de asistencia valuados en 80 millones de dólares.
El paquete incluyó drones submarinos Ocean Aero Triton y otros medios militares no detallados públicamente, entre ellos aeronaves, embarcaciones y equipamiento para operaciones de lucha contra el terrorismo.
Túnez también fue beneficiado por las transferencias estadounidenses. En junio de 2026 se aprobó la entrega de 48 vehículos tácticos HMMWV, conocidos popularmente como “Humvee”.
Durante 2025, el país africano recibió además dos patrulleras de la clase Island, de 34 metros de eslora, destinadas a la vigilancia de más de 1.100 kilómetros de costa frente al contrabando, el crimen organizado y las amenazas terroristas.
Entre 2021 y 2025, Estados Unidos transfirió a Túnez cuatro aviones de transporte táctico C-130H. Botsuana, por su parte, recibió entre 2024 y 2026 dos aeronaves del mismo modelo, acompañadas por repuestos y herramientas para su mantenimiento.
Uganda, otro país cercano a Washington, recibió entre 2015 y 2018 aviones ligeros Cessna 208B Caravan, cinco helicópteros UH-1H Huey reacondicionados, 30 camiones Mercedes-Benz, seis plataformas elevadoras, una manipuladora de contenedores para terrenos difíciles, tres camiones blindados Oshkosh FMTV, una excavadora Caterpillar D7R2, diez generadores y repuestos.
Kenia comenzó a recibir en julio de 2024 un paquete compuesto por 16 helicópteros MD 500 con capacidad de ataque y exploración, además de ocho Bell UH-1H destinados al transporte ligero.
La asistencia incluyó también más de un centenar de vehículos blindados M1117, utilizados para tareas de seguridad y exploración. Las transferencias estuvieron vinculadas con la participación keniana en misiones de paz y con programas de lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.

En América Latina, Estados Unidos ha concretado durante los últimos años importantes transferencias de equipamiento en el marco de acuerdos de cooperación contra el crimen organizado, el narcotráfico y las amenazas a la seguridad fronteriza y marítima.
El Salvador recibió armamento para sus fuerzas especiales, embarcaciones semirrígidas, dos buques guardacostas Defiant 85, un avión Cessna Grand Caravan, drones, cuatro helicópteros MD 530F, dos Bell UH-1N y vehículos tácticos.
Honduras incorporó 13 vehículos, chalecos antibalas, visores nocturnos, embarcaciones de desembarco LCM-8 y camiones.
Colombia, en el marco de sus programas de cooperación con Washington para combatir el narcotráfico, recibió 145 vehículos blindados M1117, una docena de helicópteros Black Hawk y alrededor de 30 Bell UH-1N.
Ecuador, afectado por el crecimiento de la violencia criminal y cada vez más alineado con Estados Unidos, obtuvo un avión de transporte táctico C-130H, dos patrulleras de la clase Island, miles de chalecos antibalas, camiones tácticos y equipos destinados a unidades de gestión de riesgos y catástrofes.
Perú recibió nueve helicópteros UH-60 Black Hawk para su Policía y equipamiento para la atención de emergencias.
Paraguay incorporó durante 2025 ocho lanchas rápidas SAFE para su Armada, equipos de lucha contra incendios y 20 vehículos blindados Oshkosh M-ATV.
Uruguay, por su parte, recibió como donación tres patrulleras de la clase Protector, de 87 pies; un buque de la clase Reliance, de unas 1.200 toneladas; y 14 vehículos blindados Mamba Mk7.

Un breve repaso por los programas de cooperación desplegados en países asiáticos, africanos y latinoamericanos demuestra que existen posibilidades concretas de acceder a embarcaciones, aeronaves, vehículos y otros equipos destinados a fortalecer capacidades militares y de seguridad.
Esas transferencias suelen estar vinculadas con la lucha contra el terrorismo, la vigilancia marítima y fronteriza, la gestión de emergencias y el apoyo a fuerzas que participan en misiones internacionales de paz.
En la Argentina, medios especializados han informado sobre el interés del Ejército en incorporar helicópteros UH-60 Black Hawk, vehículos tácticos Oshkosh M-ATV, camiones y sistemas de vigilancia.
Sin embargo, la falta de recursos sigue condicionando los programas de modernización. La Fuerza Aérea enfrenta dificultades para sostener y actualizar su flota de aviones C-130 Hércules, mientras la Armada busca incrementar su presencia en la Hidrovía sin contar con medios suficientes.
En junio de 2026, autoridades navales se reunieron con el gobernador de Corrientes para analizar la reactivación del antiguo muelle militar ubicado en la capital provincial. No obstante, las necesidades en materia de transporte, infraestructura e ingeniería continúan sin respuesta.
La Argentina también adhirió al denominado Escudo de las Américas, una iniciativa surgida en Doral, Florida, que podría constituir una oportunidad para solicitar una asistencia más consistente que la limitada oferta de cursos y programas de entrenamiento.
Pese a la narrativa optimista del oficialismo sobre la relación entre Buenos Aires y Washington, los resultados prácticos siguen siendo modestos. El discurso recuerda al alineamiento de la década de 1990, aunque hasta el momento no se tradujo en transferencias relevantes de equipamiento.
Mientras la Argentina se muestra abiertamente dispuesta a fortalecer su vínculo estratégico con Estados Unidos, Washington mantiene una actitud más cautelosa. Esa diferencia se refleja con claridad en los programas de asistencia militar: otros países reciben como donación equipos que la Argentina debe comprar, incluso cuando se trata de material usado. (www.REALPOLITIK.com.ar)