Abel Mendoza, artesano y ceramista de segunda generación, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre el legado que heredó de su padre, el profundo significado cultural de sus piezas y el inesperado impacto que tuvieron sus videos en redes sociales. En una entrevista cargada de emoción, reflexionó sobre el oficio, la resiliencia y la importancia de preservar las tradiciones familiares.
Aunque creció rodeado de cerámica, Mendoza explicó que su camino artístico comenzó por otro lado. Sin embargo, la enfermedad de su padre lo acercó nuevamente al taller familiar y cambió para siempre su manera de entender el oficio. "Yo vengo del palo de la música desde los 5 años que empecé a incursionarme en el mundo de la música. En ese momento mi padre se enferma y empiezo a conectar con él en su recuperación. Primero compartiendo en el taller. Si bien toda mi vida me crié haciendo cerámica, me crié en el taller, me crié viéndolo. Nunca tomé la conciencia de poder hacerlo consciente, digamos".
En ese proceso, descubrió una pasión que transformó también su forma de enfrentar las dificultades. "Cuando empecé a disfrutar y a enamorarme de la misma manera que él se enamoró de la arcilla y de lo que es hacer ser artesano, me cambió la vida. Creo que la cerámica te hace bajar cien mil cambios, te hace ver la vida de otra manera y trabajás mucho la resiliencia".
Además, explicó que cada pieza representa un aprendizaje constante. "Eso de que se te rompa una pieza después de estar trabajando dos meses o un mes en una misma pieza y que de repente el horno, al sacarla, esté rota o pase algo, te hace trabajar en una versión nuevamente y te ayuda un montón".
Lejos de concebir la cerámica como un simple objeto decorativo, Mendoza sostuvo que detrás de cada creación existe una fuerte carga simbólica y cultural. "Hay mucha cultura detrás de cada pieza que nosotros realizamos. No son tan solo piezas bonitas, no son tan solo modelos lindos, sino que la mayoría de nuestras piezas tienen cargas culturales muy grandes".
Como ejemplo, recordó una de sus obras más representativas. "Hicimos una pieza en la que juntaba o abrazaba de alguna manera esas tres culturas y la plasmamos en una pieza de cerámica".
También destacó el carácter irrepetible de sus trabajos. "Lo que más nos destacan es esto, de levantarse un día y decir: 'Tengo ganas de hacer esto'. Es depende del momento".
El artesano reconoció que jamás imaginó la repercusión que alcanzarían los videos donde muestra el proceso de elaboración de sus piezas y la vida cotidiana junto a su padre. "Cuando empecé el tema de los videos jamás pensé que a alguien le podía interesar. En un mundo tan caótico, en un mundo en que vivimos al borde de hacemos un click y queremos que sea inmediato, pensé que nadie se iba a detener a ver mis videos".
En ese sentido, valoró el acompañamiento de quienes siguen su trabajo. "Cuando empecé a sentir y empecé a ver que la gente se copaba y me daba mucho cariño y nos alentaba, fue de alguna manera también abrazar ese sufrimiento, entre toda esa frustración de cuando una pieza te sale mal".
Incluso, aseguró que los errores terminaron convirtiéndose en parte del mensaje que transmite. "A veces simplemente hay que romper y hay que empezar de nuevo. A veces también, más allá, creo que el mensaje es ese: a veces hay que empezar de nuevo".
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando explicó por qué comenzó a grabar a su padre en el taller. "La verdad que él no sabía que yo hacía videos porque yo nunca le dije: 'Che, hago videos'. Yo lo empecé a filmar más que nada para tener un registro mío, porque era compartir tanto tiempo con él, charlas, risas, de cosas que salen bien, de técnica".
Con el paso del tiempo, aquellos registros personales se transformaron en una comunidad que hoy reúne miles de seguidores. Sin embargo, aseguró que su objetivo sigue siendo el mismo. "La idea no fue hacer un video de TikTok ni hacer un video en Instagram, sino de alguna manera en algún momento poder recordar la risa de mi viejo. Hoy por hoy lo hago por eso. Disfruto cada momento con él porque ya es una persona grande".
Finalmente, Mendoza invitó a los jóvenes a valorar los oficios heredados y sentirse orgullosos de sus raíces. "Tengo la suerte de compartir todos los días con él en el taller, de amar lo que él ama y de algún día poder llegar a lo que él llegó y poder seguir manteniendo este gran legado cultural que me ha dejado".
Y concluyó con un mensaje dirigido a quienes reciben una tradición familiar. "Animo a todos los jóvenes que por ahí vienen con ese legado pesado de algún arte, que lo muestren, que sean orgullosos de lo suyo, que se animen, porque es algo hermoso compartir eso con el viejo, con la familia, es lo más hermoso que puede haber". (www.REALPOLITIK.com.ar)