Martes 28 de julio de 2026

Opinión

Lo que dejó el Mundial

Inglaterra perdió en la cancha, pero la desmalvinización ganó después del Mundial

27/07/26 | El homenaje de la Selección a Malvinas fue histórico, pero atribuirle la derrota en la final debilita el reclamo de soberanía.


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Por:
Gustavo Zandonadi

Cada derrota importante genera la necesidad de encontrar una explicación extraordinaria. Ocurrió en la política, en la economía y también en el deporte. Desde que terminó la final con España, los hinchas argentinos comenzaron a instalar una teoría que encontró eco en las redes sociales: Argentina perdió porque la FIFA, o los poderes que dominan el fútbol internacional, "le cobraron" a la Albiceleste un alto precio por desplegar la bandera de Malvinas, al finalizar el partido contra Inglaterra.

La historia resulta seductora. Tiene un enemigo identificable, una causa patriótica, un grupo de valientes contra el poder y una conclusión emocionalmente satisfactoria, pero carece de pruebas. El problema es que ese relato reduce la causa Malvinas a una picardía deportiva que debe pagarse con una sanción. Decir eso es promover la desmalvinización, haciendo el trabajo que los ingleses necesitan que hagamos para olvidarnos del tema.

Durante décadas señalamos a quienes promovieron la desmalvinización como a traidores a la patria y ahora, por la bronca que nos produce la derrota, estamos tomando su lugar. La desmalvinización es el nombre del proceso destinado a separarnos del reclamo por la soberanía sobre nuestras islas. Somos futboleros, pero si compramos la idea de que hablar de Malvinas nos trae problemas en la FIFA, el mensaje es que de eso no se habla.

"Si defendés Malvinas, perdés". Eso estan diciendo los hinchas que desde la inocencia del que no ve más allá de la bronca deportiva, se pone la camiseta de Inglaterra. Paradójicamente, nuestros jugadores derrotaron con autoridad al seleccionado inglés en el campo de juego y en el festejo hicieron lo que cada argentino que ama a su país hubiera querido hacer. Esa bandera simple pero gallarda, sublime y gloriosa, era el detalle que le faltó a la victoria de 1986, que consagró a Diego como un mito viviente.

Ese 15 de julio fuimos argentinos por partida doble, porque gritamos una victoria de esas que se consiguen con fútbol pero se gritan con el alma, por todos los que no pueden festejar con nosotros. Decir que la Selección "reventó la tarjeta de crédito" y tuvo que entregar la final, es ensuciar el honor de quienes nos regalaron el momento más hermoso del Mundial. Ese partido nos emocionó hasta las lágrimas. Fuimos felices por un rato, a pesar del régimen mileista, que se empeña en arruinarnos la vida.

Del orgullo por la bandera al riesgo de la desmalvinización

Las derrotas deportivas tienen explicaciones futbolísticas antes que conspirativas. Negarlo no fortalece la causa Malvinas; la debilita. Perdimos, pero no hay necesidad de explicar un subcampeonato apuntando contra once tipos que dieron todo por la defensa de nuestros colores frente a los que siempre serán enemigos, no rivales. Es contradictorio decir que la Selección hizo por Malvinas mucho más que todos los gobiernos y que luego regaló una final ¿Quién podría regalar lo que consiguió con "sangre, sudor y lágrimas", como decía un líder de ellos, admirado por Milei?

Perdimos el Muindial, pero ganamos un Messi comprometido con la gente que no llega a fin de mes y con Malvinas. Desde que el régimen empezó a reprimir a los jublados, se le exigió a los campenoes del mundo que digan algo. El momento llegó y de la mejor manera posible. Ahora el mundo sabe que la Selección está más cerca de la gente y de la defensa de una causa nacional, que el gobierno elegido por el pueblo y la Cancillería

No seamos inguenuos. Disfrutemos de un triunfo que nos acompañará de por vida y no juguemos para el enemigo. Ellos quieren que nos divorciemos de la causa, porque necesitan nuestra indiferencia para seguir en nuestras islas. No lo hacen por capricho, lo hacen porque nuestras islas tienen recursos y porque son la puerta de entrada a la Antártida. Honor y gloria para nuestros soldados y gratitud por nuestra Selección, Malvinas argentinas, Gibraltar español. 

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