El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, convirtió el ajuste del Estado en una de las principales banderas de su gestión legislativa. Sin embargo, el presupuesto 2026 del cuerpo que conduce contempla 1.253 millones pesos para el funcionamiento y las obras del Edificio del Molino, un inmueble que permanece mayormente destinado a visitas guiadas, eventos culturales y tareas de restauración.
La cifra surge de la distribución presupuestaria aprobada para el Servicio Administrativo Financiero 313 de la Cámara de Diputados. El denominado Programa 48 dispone 916 millones para gastos de funcionamiento y otros 337 millones pesos para obras e instalaciones.
Menem fue ratificado en diciembre de 2025 al frente de la Cámara baja y comenzó así su tercer año consecutivo como presidente del cuerpo legislativo.

Dentro de los 916 millones asignados al funcionamiento ordinario del edificio, aparecen:
- 485,2 millones para mantenimiento, reparación y limpieza.
- 312,3 millones para servicios técnicos y profesionales.
- 58,2 millones para servicios básicos.
- 46 millones para bienes de consumo.
- 14,1 millones para otros servicios.
Es decir, solamente las partidas de mantenimiento, limpieza y servicios profesionales concentran 797,5 millones de pesos, cerca del 87 por ciento del presupuesto operativo del edificio.
A ese monto se agregan 337 millones para la instalación de un sistema de detección temprana de incendios, climatización y ventilación. De esa partida, 197,3 millones de pesos corresponden a construcciones y 139,7 millones a maquinaria y equipos.
El documento no identifica a las empresas que prestarán los servicios, la cantidad de trabajadores involucrados, los honorarios previstos ni el detalle técnico de las contrataciones. Se trata de créditos presupuestarios generales, cuya asignación puede ser modificada durante el ejercicio por tratarse, en buena medida, de montos indicativos.
El contraste aparece en las propias metas oficiales fijadas para 2026. La Cámara de Diputados proyectó realizar en el Edificio del Molino apenas 40 actividades culturales y 20 visitas guiadas durante todo el año.
También estimó la concurrencia de 4 mil personas a eventos especiales y otros 10 mil visitantes vinculados con la difusión del patrimonio histórico y cultural. En total, la previsión alcanza a 14 mil visitantes anuales, menos de cuarenta personas por día en promedio si se distribuyera la actividad a lo largo de todo el año.
Actualmente, el inmueble no opera como una confitería abierta regularmente al público. El acceso se organiza principalmente mediante visitas con cupos e inscripción previa, que la propia Cámara promociona como una experiencia patrimonial.
De esta manera, el Congreso destinará una partida equivalente a casi 90 mil pesos por cada visitante previsto, aunque esa comparación incluye tanto el funcionamiento anual como una obra de infraestructura que tendrá efectos más allá de 2026.
La responsabilidad parlamentaria sobre el inmueble se originó en 2014, cuando la ley 27.009 declaró de utilidad pública y sujeto a expropiación el edificio de la histórica Confitería del Molino por su valor cultural y patrimonial. La norma dispuso su transferencia al Congreso y le encomendó la restauración, administración y preservación.
La obligación legal de conservar el monumento explica que el gasto quede dentro de la estructura de la Cámara de Diputados. Lo que no explica el presupuesto es por qué un edificio con actividad limitada necesita más de 1.250 millones en un solo año, ni quiénes recibirán los más de 312 millones reservados para servicios técnicos y profesionales.
Mientras el oficialismo exige reducción de estructuras, recorta organismos y presenta cada erogación estatal como un privilegio que debe eliminarse, la Cámara conducida por Martín Menem mantiene una caja millonaria para un inmueble que, doce años después de su expropiación, continúa sin recuperar plenamente la función gastronómica que lo convirtió en uno de los edificios más emblemáticos de Buenos Aires. (www.REALPOLITIK.com.ar)