Carlos Morón, secretario de la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (FALPA), dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre el debate por la ley del Libro y la posibilidad de modificar la normativa que establece un precio fijo para las publicaciones en todo el país. El dirigente defendió el esquema vigente y aseguró que la actividad librera atraviesa una situación compleja.
"La discusión acá no es una cuestión de si alguien defiende un curro, son posiciones completamente distintas ante una realidad", sostuvo Morón al explicar la postura del sector. En esa línea, remarcó: "No es un curro, no es un kiosco, los libreros no somos gente llena de dinero, sino que nos cuesta mucho trabajo ejercer nuestro oficio".
Durante la entrevista, el secretario de FALPA explicó los fundamentos de la ley 25.542, conocida como ley de Protección a la Actividad Librera, y señaló que no se trata de una normativa exclusiva de Argentina, sino de un modelo aplicado en distintos países. "No es una ley que inventamos en Argentina, ni mucho menos, es una ley que está en muchos países. En Alemania está hace más de 100 años, esta ley. Está en Japón, está en Portugal, está en Francia, está en España, está en Corea del Sur", detalló Morón.
El dirigente explicó que la normativa surgió para evitar la concentración del mercado editorial y proteger la diversidad de librerías y editoriales. Según indicó, el objetivo principal es que un mismo libro tenga el mismo valor en cualquier punto del país. "La ley básicamente dice que el editor debe fijar un precio. Ese precio se tiene que vender en el mismo precio en Capital Federal, en Ushuaia o en La Quiaca", señaló.
En ese sentido, Morón sostuvo que la regulación permitió sostener una amplia red de librerías independientes y destacó el lugar de Argentina dentro del mercado editorial latinoamericano. "Argentina, y sobre todo Capital Federal, está considerada la capital con más librerías en el mundo. Estamos muy por encima de México, de Brasil, de Colombia, de Ecuador, de Chile", afirmó.
El secretario de FALPA también se refirió a los cuestionamientos del gobierno sobre la regulación del precio de los libros y rechazó algunos ejemplos utilizados para justificar una modificación de la ley.
Sobre el caso mencionado por el ministro Federico Sturzenegger respecto a un libro vendido con grandes diferencias de precio, Morón expresó: "Me parece que lo asesoraron mal al ministro, porque primero él habla de un libro que es Crónicas de Narnia, cita que un librero lo quería vender a 40 mil pesos y Editorial Planeta le decía que lo tenía que vender a 90 mil pesos".
Y agregó: "Crónicas de Narnia está a 32 mil pesos, empecemos por ahí, no está ni 40 ni 90 mil pesos".
Morón explicó que los descuentos que reciben las librerías dependen de acuerdos comerciales con las editoriales y remarcó que las grandes cadenas tienen condiciones diferentes a los comercios independientes. "Habitualmente una librería chiquitita hace entre el 30 y el 35 por ciento del descuento del precio de venta al público. Una librería mediana, más importante, un 40 por ciento, y una cadena puede tener un 45 por ciento", indicó.
El representante de los libreros alertó sobre la existencia de publicaciones piratas y cuestionó las ofertas agresivas que, según explicó, pueden afectar los derechos de autor y la sustentabilidad del sector editorial. "Nadie, absolutamente nadie, puede vender con un 60 por ciento de descuento", afirmó.
Además, explicó que la lógica comercial del sector depende de un equilibrio entre los grandes éxitos editoriales y el catálogo general de títulos. "Un bestseller, una editorial tiene un bestseller y después tiene un catálogo de 99 que no son bestsellers. Es así, igual lo mismo que las librerías, que nosotros vendemos con la regla del 80-20: el 20 por ciento de los libros representa el 80 por ciento de nuestra venta", sostuvo.
Consultado sobre el avance de los libros digitales y los cambios en los hábitos de lectura, Morón consideró que la tecnología no debe ser vista como una enemiga, pero defendió el valor cultural de las librerías físicas. "La evolución es constante. Lo que decís vos es bien claro, pero hoy los chicos nacen con la pantalla incorporada y lo importante es tratar de darle otra opción", explicó.
En esa línea, destacó el vínculo que generan las librerías con las comunidades y los espacios de promoción cultural que desarrollan. "La librería tiene eso, además de vender libros. Tiene un componente cultural que es muy importante rescatar", expresó.
Morón aseguró que muchas librerías están adaptándose a los nuevos tiempos mediante actividades culturales, encuentros con autores y propuestas para acercar la lectura a niños y jóvenes. "La librería que no tiene una parte cultural no va a tener razón de ser. La librería tiene dos razones de ser: la comercial y la cultural, porque una librería sin esa pata cultural se convierte en un supermercado", afirmó.
Según Morón, una apertura sin regulación podría favorecer la concentración del mercado en grandes actores económicos y perjudicar a las pequeñas librerías y editoriales. "Primero van a caer las librerías más pequeñas, se va a concentrar el mercado en dos o tres grandes jugadores. No van a caer los grandes grupos económicos, pero sí las pequeñas editoriales y las pequeñas librerías", advirtió.
En esa misma línea, comparó la situación con lo ocurrido en Brasil tras el avance de grandes plataformas comerciales. "Lo que va a pasar es que cuando quieras conseguir un libro determinado, no lo vas a poder conseguir y no vas a tener a la vuelta de tu casa una librería donde poder ir a elegir un libro para tu pibe", sostuvo.
Finalmente, Morón remarcó que el reclamo del sector no está vinculado a recibir asistencia estatal, sino a sostener una actividad cultural que considera fundamental para el desarrollo del país. "Nosotros no pedimos subsidios, no estamos pidiendo que nos regalen nada, que nos den plata, absolutamente nada. Todo esto es privado, todo esto es con el esfuerzo de todos los libreros", aseguró.
Y concluyó: "Nuestra función es defender el libro y la promoción de la lectura. Nosotros queremos que la gente lea más, desgraciadamente solamente un 10 por ciento de la población lee en Argentina, y eso lo tenemos que cambiar". (www.REALPOLITIK.com.ar)