Los datos se desprenden del último informe bonaerense de la consultora La Tintorería, que refleja las percepciones de la opinión pública de cara a las elecciones que determinarán el sucesor de Axel Kicillof. Por 6 puntos aventaja el oficialismo a la principal fuerza opositora, una cifra que se extiende a 7 puntos si se tiene en cuenta la proyección de indecisos.
Se trata de un muestreo elaborado entre el entre el 20 y el 22 de julio, mediante encuestas IVR (respuesta de voz interactiva) a 1.200 ciudadanos mayores a 16 años en condiciones de votar en la provincia de Buenos Aires, que analizó el siempre complejo mapa electoral en el territorio con más votantes del país. De acuerdo con el último informe de la consultora La Tintorería, el panorama bonaerense de cara al año próximo comienza a ordenarse bajo una fuerte lógica de polarización que, al igual que en las elecciones presidenciales, vuelve a estructurar de manera rígida las preferencias del electorado.
En la medición inicial por espacios políticos, que evalúa la intención de voto directa sin proyectar a los ciudadanos que manifestaron dudas, el peronismo encabeza las preferencias con el 38,8 por ciento de los respaldos. Detrás se ubica La Libertad Avanza, que ratifica su consolidación en el territorio bonaerense al cosechar un 32,5 por ciento. Bastante más rezagadas aparecen las fuerzas intermedias, las cuales exhiben notorias dificultades para romper la lógica bipartidista y erigirse como una tercera alternativa viable para la opinión pública. En este lote aparece el Frente de Izquierda y de los Trabajadores - Unidad (5,9); el Pro (4,0) y la Unión Cívica Radical (3,5).
El dato más relevante de este primer escenario es el 15,3 por ciento de los encuestados que declaran no saber a quién votar o prefieren no contestar, un segmento cuya decisión final puede incidir en el resultado de la elección. Al realizar la proyección estadística de este importante porcentaje de indecisos, el panorama adquiere un leve ensanchamiento en favor de las fuerzas mayoritarias. En esta línea, el oficialismo provincial estira su ventaja y se posiciona en el 44,7 por ciento de las intenciones de voto, mientras que La Libertad Avanza alcanza el 37,5. Por su parte, la Izquierda asciende al 6,8, el Pro al 4,6 y la UCR al 4,0, dejando un 2,3 de ciudadanos esquivos a optar por una postura partidaria.
Según el análisis técnico de Martín Ramírez Tacgorian, director de La Tintorería, estas pequeñas variaciones demuestran que el escenario continúa completamente abierto, y advierte que las futuras fluctuaciones en el comportamiento de los votantes independientes e intermedios serán el factor definitivo capaz de inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro. La sucesión de Axel Kicillof, condicionado por el límite constitucional que le impide presentarse a una nueva reelección consecutiva, ha activado de manera prematura una intensa reorganización interna dentro del peronismo bonaerense.
El relevamiento deja en claro que este proceso se encuentra todavía en una fase embrionaria y atomizada, caracterizada por la ausencia de un heredero que aglutine de forma indiscutida al movimiento. Esto se traduce en que un altísimo 31,6 por ciento de los propios votantes peronistas confiesa no tener una preferencia definida al evaluar los nombres que circulan para la gobernación. En la disputa interna por las candidaturas, los intendentes Federico Achával (Pilar) y Julio Alak (La Plata) lideran la tabla apenas superando el 20 por ciento.
Completan la grilla evaluada la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, con el 15,0 por ciento y el cuestionado Andrés “Cuervo” Larroque con el 11,2 por ciento.
En la vereda de la oposición, Diego Santilli se posiciona como el principal candidato, medido bajo el sello de La Libertad Avanza, quien arrasa con el 72,9 por ciento de las preferencias. Atrás quedaron Martín Yeza, del Pro, (5,0) y Mauricio D'Alessandro, de la UCR, (4,4); mientras que los indecisos en esta interna se sitúan en el 17,7 por ciento.
Al respecto, Ramírez Tacgorian enfatiza que el contundente éxito personal de Santilli no resuelve por sí solo las carencias estructurales que enfrenta la oposición en la provincia de Buenos Aires. De esta forma aclara que ganar una elección en el territorio bonaerense exige mucho más que una candidatura taquillera; requiere de una arquitectura política que garantice capilaridad territorial, una densa red de fiscales y una sólida estructura legislativa para gobernar.
Bajo este discurso, resaltó al radicalismo como un actor estratégico dada su red de intendentes, legisladores y dirigentes territoriales: “La UCR tendrá un papel central en la construcción de cualquier alternativa competitiva para 2027. Más allá de los porcentajes, dirigentes como Mauricio D'Alessandro representan una estructura política con capacidad de incidir en el cierre de listas y en la conformación de alianzas electorales”. (www.REALPOLITIK.com.ar)