El abogado y periodista Gustavo Zandonadi dialogó con REALPOLITIK TELEVISIÓN (www.realpolitik.tel) sobre algunos de los principales debates que atraviesan la actualidad política argentina. Durante una extensa entrevista, analizó el proyecto de extranjerización de la tierra que deberá tratar el Senado, cuestionó la política exterior del presidente Javier Milei, reflexionó sobre el impacto internacional que tuvo la bandera de Malvinas desplegada por la Selección Argentina durante el Mundial y brindó su mirada sobre la reforma laboral, la oposición y el escenario político de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
El primer tema abordado fue el proyecto que impulsa el gobierno nacional para modificar el régimen de venta de tierras a extranjeros. Para Zandonadi, el eje del debate no pasa por la posibilidad de que un ciudadano extranjero adquiera una vivienda o una empresa, sino por las consecuencias que puede tener la venta de grandes superficies de territorio nacional.
"Fundamentalmente lo que vemos es la propiedad de la tierra, es decir, cuánto se le puede vender a personas, a sociedades extranjeras. Eso es algo determinante, porque la lucha retórica entre el oficialismo y la oposición va a estar reducida a chicanas, desde decir, bueno, si usted tiene un departamento, ¿se lo puede vender a un extranjero? Sí, por supuesto que sí", comenzó explicando.
Sin embargo, aclaró que la discusión de fondo es otra y que, a su entender, afecta directamente a la soberanía nacional.
"El problema no va a estar en el departamento, no va a estar en una empresa, el problema va a estar en las grandes extensiones de tierra, que es un problema que ya en la Patagonia ya lo tenemos instalado, lo tenemos a Benetton, lo tenemos a Lewis", sostuvo.
Como ejemplo, recomendó el documental Lago Escondido, donde se retrata el conflicto por el acceso al espejo de agua ubicado en Río Negro y las dificultades que enfrentan quienes intentan ejercer un derecho de acceso público.
"Hay un documental que se llama Lago Escondido, que lo recomiendo, que trata de mostrar lo que es la travesía de un grupo de argentinos, patriotas, que llega justamente a las aguas del Lago Escondido, todas las vicisitudes que tiene que pasar para poder darse un baño en aguas argentinas", señaló.
A partir de esa experiencia, advirtió que una eventual aprobación del proyecto podría profundizar un proceso que, según su visión, ya comenzó hace años. "¿Cuál es el problema de esta ley? Que si efectivamente esto llega a convertirse, esto pasa de proyecto a ley, eso que vemos en Lago Escondido lo podemos ver multiplicado en varios puntos del país", alertó.
Consultado sobre los recientes enfrentamientos diplomáticos protagonizados por el presidente Javier Milei con el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y con el juez Alexandre de Moraes, Zandonadi apeló a una referencia histórica para explicar su posición.
Recordó una frase del expresidente Marcelo T. de Alvear y la utilizó para marcar diferencias con el estilo del actual jefe de Estado.
"Marcelo de Alvear, presidente argentino entre 1922 y 1928, mantuvo un contrapunto con Hipólito Yrigoyen, que era el hombre que lo convirtió en presidente y al cual al finalizar su mandato le entregó nuevamente la presidencia. ¿Qué es lo que decía Alvear? Decía que gobernar no es payar", recordó.
A partir de allí desarrolló una reflexión sobre la forma en que Milei ejerce la presidencia. "Hay una diferencia entre payar e insultar. Milei en ese sentido tiene algo de payador porque es un tipo que toma el micrófono y dice lo que siente. Se le pueden decir muchas cosas sobre Milei, lo que no se puede decir es que no sea sincero. El tipo expresa lo que realmente siente y de una forma que, convengamos que no es la adecuada, no es lo que es esperable en un presidente", afirmó.
Según explicó, el mandatario libertario llegó al poder justamente cuestionando las formas tradicionales de hacer política y mantiene esa lógica también en el plano internacional. "Él es un presidente sui generis, es algo que nunca se vio y así como se maneja puertas adentro, es esperable que haga lo mismo puertas afuera", expresó.
No obstante, consideró que ese estilo puede tener consecuencias negativas para la Argentina. "Si nosotros venimos analizando lo que fue la continuidad histórica de nuestros presidentes, donde hemos tenido verdaderos caballeros, más allá de lo que fuera la cuestión política, me refiero a Arturo Frondizi, me refiero a Arturo Illia, al propio Juan Domingo Perón, más acá en el tiempo, Raúl Alfonsín, Carlos Menem y hasta Eduardo Duhalde, diría yo. Él va completamente en contra de esa línea y es algo que repercute o puede repercutir mal en la imagen del país", manifestó.
En otro tramo de la entrevista, Zandonadi fue consultado por las críticas que recibió la Argentina durante el Mundial y por la posibilidad de que esas reacciones hayan estado vinculadas al actual gobierno nacional.
Para el abogado, el contexto político no puede separarse de ese fenómeno. "Después nos quejamos, yendo al Mundial, de la campaña antiargentina. Y aquí hay que preguntarse algo, ¿fue realmente una campaña antiargentina o fue en contra de ciertos postulados que defiende el gobierno nacional, que los toma como bandera?", planteó.
Luego comparó esa situación con otros campeonatos mundiales disputados durante gobiernos anteriores. "No es casual que todo esto haya aparecido ahora. Hace dos mundiales estaba Mauricio Macri, la Argentina cumplió un papel desde lo futbolísticamente hablando pésimo, pero era un equipo que tenía presencia. La hinchada argentina estaba ocupando las gradas de los estadios de Rusia, no había tal cosa", recordó.
También mencionó el Mundial de Brasil y el de Italia 1990 para remarcar que, pese a la rivalidad deportiva, nunca se habían registrado acusaciones de la magnitud de las observadas en esta edición. "Lo que hemos visto en este Mundial lo vemos, pero no nos olvidemos que hace tres años que tenemos un presidente y que, para hacerlo más extensivo, no solamente reducirlo a una cuestión de una persona, sino hay todo un sector que votó a un armado político que se ocupó de reivindicar a la dictadura militar, de poner en duda ciertas cuestiones sobre las cuales había consenso", sostuvo.
Al mismo tiempo, rechazó que la Argentina pueda ser considerada un país racista. "Decir que el Estado o que el país es racista, claramente no. Ahora, no es casual que esto aparezca cuando tenemos este gobierno", concluyó.
Otro de los ejes centrales de la entrevista giró en torno al homenaje que realizó la Selección Argentina a la causa Malvinas luego del partido frente a Inglaterra. Para Zandonadi, lejos de tratarse de un hecho aislado, el gesto de los futbolistas permitió instalar nuevamente el reclamo argentino por la soberanía de las islas en la agenda internacional.
Ante la consulta sobre si el Mundial había dejado de ser un espectáculo meramente deportivo para convertirse también en un escenario político, respondió sin dudar. "El Mundial siempre fue política. El Mundial del 34 se jugó en Italia. El fascismo lo tomó como una causa nacional. Muchos países de nuestro continente no fueron a Italia. Bueno, Uruguay para devolverle el favor porque los italianos no habían participado del Mundial del 30, pero también estuvo presente esa cuestión del fascismo", explicó.
A continuación repasó otros antecedentes históricos para sostener que deporte y política nunca estuvieron separados. "El Mundial 78, todo lo que se habló en la previa. De hecho, los jugadores de la selección holandesa se negaron a recibir el premio de la medalla de segundo puesto de Videla. No asistieron a la cena posmundial. Jugadores de la selección sueca se reunieron con las Madres de Plaza de Mayo. El Mundial 98 también hubo un partido de primera ronda entre Estados Unidos e Irán, que estuvo rodeado de todo el contexto político. Es imposible separar lo que es el evento deportivo de lo que es la política", sostuvo.
En ese marco, celebró el homenaje realizado por los futbolistas argentinos. "Siempre está presente y bienvenido y enhorabuena que los jugadores hayan puesto esa bandera", expresó.
"El Mundial, jugar el Mundial, es algo que hace que te nombren. Ganar un partido importante te pone en el mapa. Ahora, cuando vos tomás un partido del Mundial y lanzás una consigna política, eso se desparrama, es un reguero de pólvora, por supuesto", señaló.

Durante la entrevista, Zandonadi también reflexionó sobre los cambios en los hábitos de consumo de información y la enorme influencia que tienen hoy las figuras del deporte sobre las nuevas generaciones.
En ese sentido, sostuvo que la causa Malvinas logró llegar a millones de jóvenes que no vivieron la guerra gracias a la visibilidad que le otorgó la Selección. "Hay una camada, que es la que maneja internet, que es la que necesita googlear para preguntarse a ver qué es lo que pasó, que son los jóvenes, que son los que no han vivido la guerra", explicó.
Asimismo, señaló que las nuevas plataformas modificaron profundamente la manera de aprender.
"Hoy en día se estudia de otra manera. Hoy en día está internet. Muchas veces la gente joven prefiere un documental, prefiere ver un YouTube, o reducirlo aún todavía más en un TikTok. Entonces, como esa gente busca a internet como fuente de información, poner una bandera que diga 'Las Malvinas son argentinas' obviamente genera una curiosidad, no solamente en los argentinos, sino a nivel mundial", sostuvo.
Para el abogado y periodista, allí radica el verdadero saldo positivo que dejó el Mundial para la Argentina. "Es el verdadero triunfo que nos deja este Mundial", resumió.
Incluso fue más allá al considerar que el impacto del mensaje supera ampliamente el resultado deportivo. "Verdaderamente ganamos algo que vale mucho más que una copa del mundo, que es instalar la cuestión Malvinas y que ahora, a partir de ahora, los británicos no van a ganar las cosas tan fáciles si quieren explotar nuestros recursos", aseguró.
En esa línea recordó un documental sobre el denominado Mundialito de 1980 y citó una reflexión del exfutbolista brasileño Sócrates acerca de la responsabilidad social de los jugadores.
A partir de ese ejemplo concluyó que las figuras deportivas poseen una capacidad de influencia incomparable. "No es lo mismo que un presidente diga 'Las Malvinas son argentinas' a que lo diga un jugador de fútbol, ni hablemos si ese jugador es Messi", afirmó.
Y cerró esa reflexión con una frase que sintetiza su mirada. "Si Messi dice las Malvinas son argentinas, hay millones de jóvenes que lo van a tomar como una consigna", aseguró.
Consultado sobre por qué el fútbol parece unir a los argentinos mientras la política genera divisiones permanentes, Zandonadi sostuvo que ambas cuestiones responden a lógicas completamente distintas. "La selección argentina es algo que nos hermana a todos y, por otro lado, la política es algo que nos divide, pero en función de las ideologías, en función de los intereses de cada uno", explicó.
Más adelante desarrolló una interpretación histórica sobre la Argentina y afirmó que la discusión de fondo trasciende los gobiernos de turno. "Yo creo que hay una batalla inconclusa que empezó, si se quiere, desde el momento en que los ingleses pusieron pie en 1806, entre un modelo de colonia y un modelo de país", sostuvo.
En ese sentido profundizó su análisis. "No dos modelos de país, sino un modelo de colonia, o sea, un modelo de entrega, un modelo en el cual tenemos una clase política que está completamente al servicio de lo que necesita afuera. Y por el otro lado, un modelo de país, un modelo auténticamente nacional", afirmó.
Además, remarcó que la defensa de la soberanía constituye un principio irrenunciable. "Creo que la soberanía es algo que es irrenunciable", expresó.
En el último tramo de la entrevista, Zandonadi analizó el presente del gobierno de Javier Milei y las posibilidades de una eventual reelección.
Antes de responder, aclaró que considera fundamental que cualquier administración complete su mandato. "Que un gobierno no llegue a término es una tragedia, sobre todo en un país donde la institucionalidad fue tan frágil", sostuvo.
Sin embargo, fue muy crítico respecto de las políticas impulsadas por la gestión libertaria. "Yo creo que el gobierno se está tirando muchos tiros en el pie", afirmó.
Gran parte de sus cuestionamientos estuvieron dirigidos a la reforma laboral impulsada por el oficialismo. "La reforma laboral es algo que sirve como bandera del liberalismo para dar rienda suelta a un viejo anhelo que es volver a la Argentina de 1943", señaló.
Asimismo, recordó una de las principales promesas de campaña del presidente. "¿Cuál era el caballito de batalla de Milei? 'Vas a cobrar tu sueldo en dólares'. Ese era el caballito de batalla", manifestó.
A su entender, las modificaciones laborales terminan contradiciendo ese discurso. "Yo creo que el gobierno está haciendo todo para no ser reelegido", aseguró.
Y explicó los motivos de esa afirmación. "Ese trabajador que votó pensando que iba a cobrar en dólares, hoy en día está atrapado en un trabajo que no sabe cuánto va a durar, porque cierran 30 empresas por día en la Argentina, y encima sabiendo que si por alguna razón tiene que cambiar de trabajo, las condiciones de contratación de su próximo empleo van a ser peores que las que tiene hoy en día", concluyó.
Finalmente, Zandonadi cuestionó la falta de liderazgo opositor y sostuvo que los principales medios de comunicación siguen teniendo una fuerte incidencia en la construcción de la agenda política. "Una cosa es la oposición útil y otra cosa es la oposición meramente declarativa", planteó.
Luego recordó distintos momentos de la historia política reciente para explicar su punto de vista y concluyó que hoy la oposición todavía no logra consolidar una alternativa clara.
"Yo veo que hay un peso propio de los principales medios de comunicación, que son los que imponen discursos, imponen candidatos, todavía no eligieron a quién imponer para reemplazar a Milei", sostuvo.
Como reflexión final, advirtió sobre los riesgos de adoptar discursos ajenos sin un análisis crítico. "Había un filósofo, Martin Heidegger, que decía que muchas veces la realidad no es lo que uno piensa, sino que uno es pensado por otros, es decir, tomando discursos prestados. Esos discursos los prestan los grupos mediáticos", afirmó.
Y concluyó con una mirada sobre el presente social argentino. "Llega un momento que uno ya no quiere saber más nada, escucha por escuchar y lamentablemente termina haciendo caso a discursos que van en contra de uno mismo", cerró. (www.REALPOLITIK.com.ar)