Ángela Pozo, de la Librería Rayuela de La Plata, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre el debate en torno a la posible desregulación del precio del libro y las consecuencias que podría tener para toda la cadena editorial. La librera explicó que el libro no puede analizarse únicamente como una mercancía y defendió el sistema actual de regulación.
"El libro no es una mercancía más, es un objeto cultural por excelencia", sostuvo Pozo al explicar la particularidad del sector editorial. En ese sentido, remarcó que la industria del libro tiene una dinámica diferente a otros mercados y que cualquier modificación puede afectar a distintos actores.
"La cadena de libro es un ecosistema eh distinto a los demás artículos de mercado", señaló la trabajadora de Rayuela, quien destacó la necesidad de informar a la sociedad sobre lo que está en juego detrás del debate por la regulación del precio de venta.
La entrevistada recordó que Argentina cuenta con una importante tradición editorial y una presencia reconocida internacionalmente. "Argentina es un país que produce muchísimo, muchísima literatura, tiene muchísima proyección internacional", afirmó.
Pozo explicó que la regulación del precio del libro existe en distintos países y que el objetivo es proteger la diversidad del sector. "Hay países como Francia, como Alemania, como España, Italia, Japón, Corea del Sur, México y Argentina, donde está regulado el precio", detalló.
Sobre la legislación vigente, la librera sostuvo que se trata de una norma breve que establece reglas claras para toda la cadena. "Todos los editores tienen la obligación de fijar un precio único en todo el país", explicó.
En ese sentido, cuestionó los argumentos que plantean que la desregulación permitiría bajar los precios. "La verdad que la palabra desregulación no le encuentro ningún sentido positivo por ningún lugar", expresó.
"Si uno busca los argumentos en internet, no los encuentra. encuentra discusiones en en X, en redes, no hay argumentos concretos para para cambiar este sistema que funciona", agregó Pozo.
La trabajadora de Rayuela advirtió que una eliminación del precio único podría favorecer la concentración del mercado y perjudicar a los pequeños actores de la industria. "La liberación del precio de venta único para ellos es nada", afirmó al referirse al impacto que tendría para grandes empresas.
A su vez, explicó que el problema mayor podría aparecer en otras políticas vinculadas al fomento del libro. "Esto sí afectaría al lector directamente porque tenés la posibilidad de leer eh menos autores, menos títulos, eh menos diversidad", sostuvo.
Pozo destacó el rol de las editoriales independientes y de los libreros como mediadores culturales. "Los libreros como mediadores culturales lo que hacemos es dar a conocer y el libro pasa a a venderse", explicó.
"La gente no tiene esa mediación de librero en el que le digan, 'Mira, podés empezar por acá, continuar por acá, mira, sugerirte las pequeñas editoriales con las que tenemos contacto directo'", agregó.
Consultada por el avance del libro electrónico, Pozo aseguró que ambos formatos pueden convivir y que el papel mantiene características propias. "El soporte papel convive tranquilamente con el mundo digital, no tenemos ningún problema", señaló.
La librera explicó que muchos lectores continúan eligiendo el formato físico porque permite otro tipo de experiencia. "Las pantallas cansan, porque las pantallas te distraen. Muchas veces abrís una ventana y terminas con 20 abiertas, te dispersan", indicó.
"El libro objeto vos lo podés llevar con vos donde querés, tomar, empezarlo en un punto y dejarlo en otro y continuar después", agregó Pozo, quien destacó la relación más íntima que se genera con la lectura en papel.
Finalmente, Ángela Pozo advirtió sobre las consecuencias sociales y culturales que podría generar una modificación en las reglas del mercado editorial. "Por donde lo miro es perjudicial, perjudicial para toda la cadena y quedarte con menor calidad de libros en general", afirmó.
"Calidad, menor información, lo que llamamos biodiversidad y sería como una estocada final porque nosotros ya somos un sector en crisis", remarcó.
Para cerrar, la empleada de Rayuela destacó el papel comunitario de las librerías y los lectores. "Nosotros formamos comunidad, somos parte de la comunidad de lectores. El librero lee, comparte sus lecturas y a su vez es retroalimentado por las lecturas de otros lectores, eh, que eso es lo que hace por ahí que se sostenga una cultura", concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)