Luis Giménez, presidente de la Cooperativa Textil de Berisso, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la delicada situación que atraviesa la empresa recuperada, que lleva dos meses con la fábrica paralizada. Si bien confirmó que fueron preadjudicados con el 60 por ciento de la licitación para abastecer de gasas a los hospitales bonaerenses, advirtió que la reducción del contrato, las deudas acumuladas y la falta de respuestas oficiales ponen en riesgo la continuidad de 130 puestos de trabajo.
Giménez explicó que la cooperativa atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia, luego de perder el 40 por ciento del volumen que históricamente abastecía al ministerio de Salud bonaerense.
"Hoy cumplimos dos meses con la fábrica paralizada", sostuvo. En ese sentido, agregó: "Nos mandaron a licitar con empresas, ya nos perjudicaron solamente el 60 por ciento. El 40 por ciento quedó desierto, como que quedó fracasado. Todavía no hay una explicación clara".
El dirigente explicó que, aunque la preadjudicación representa una posibilidad de volver a producir, el nuevo escenario obliga a replantear completamente el funcionamiento de la cooperativa. "Estamos esperando a que salga la orden de compra para empezar a trabajar", señaló.
Consultado sobre cómo impactará la reducción del contrato, Giménez reconoció que la cooperativa fue organizada para abastecer el total de la demanda hospitalaria y que ahora deberán afrontar un fuerte ajuste interno.
"La estructura nuestra está armada para cierto ingreso. Ya nos encontramos que esa estructura nos sobra por todos lados. Entonces, es agachar la cabeza y seguir", expresó.
En esa línea, lamentó que el costo del ajuste vuelva a recaer sobre los trabajadores. "Lamentablemente en una industria que los costos los paga siempre el laburante", afirmó.
Asimismo, explicó que la cooperativa no tiene margen para reducir otros gastos porque los principales costos están regulados o son impuestos por proveedores. "¿Qué negociás? ¿De dónde vas a bajar costos? Es una locura lo que te voy a decir, pero tenemos que bajarnos los retiros", manifestó.
El presidente confirmó que todos los asociados deberán resignar parte de sus ingresos para intentar sostener la actividad hasta conseguir nuevos clientes. "Los compañeros hoy tenemos que bajarnos casi un 30 por ciento de los retiros para aguantar los primeros meses y salir a buscar mercado, a vender", indicó.
Luego profundizó el panorama social que enfrenta la cooperativa. "Nos tenemos que bajar todos para que el déficit no sea tan grande y poder sobrellevar y salir a buscar ventas porque no nos queda otra", aseguró.
Con preocupación, remarcó cuál sería la única alternativa si el plan fracasa. "Otra es cerrar y dejar 130 familias en la calle e ir a buscar que el municipio te dé una bolsa de comida. Es una locura lo que estamos viviendo", advirtió.
Además de la reducción de la licitación, Giménez denunció que la cooperativa continúa esperando el pago de facturas correspondientes al contrato anterior, algunas con más de cuatro meses de demora. "Tenemos facturas de hace cuatro o cinco meses y seguimos esperando. La respuesta siempre es la misma: que no hay plata", afirmó.
En ese sentido, reclamó mayor sinceridad por parte de las autoridades. "Me gustaría que me digan las cosas de frente. Decime las cosas como son. El que te den vuelta y no te den respuestas es feo", sostuvo.
Giménez también cuestionó el criterio con el que, según consideró, se toman las decisiones respecto de la cooperativa, pese a los más de cincuenta años de trabajo conjunto con el Ministerio de Salud bonaerense. "Hace 53 años que hemos trabajado con el ministerio de Salud. Que no les importen 120, 130 familias, la verdad... me cuesta entender que una planilla de Excel maneje todo", expresó.
En la misma línea, comparó el accionar de los distintos niveles del Estado. "Nacional, provincial... el accionar más o menos es similar. Los números manejan todo. La parte social después la vemos", cuestionó.
Pese al complejo panorama, el presidente de la cooperativa aseguró que los trabajadores seguirán apostando por la continuidad del proyecto productivo que sostienen desde hace décadas. "Es muy angustiante. Pero no vamos a bajar los brazos, vamos a seguir", afirmó.
Finalmente, dejó una reflexión cargada de emoción sobre el vínculo que mantiene con la cooperativa desde hace tres décadas. "Yo tengo 30 años dentro de la cooperativa. Es mi casa. Gracias a esa cooperativa yo formé mi familia", concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)