Osvaldo Rinaldi, presidente del Colegio de Veterinarios de la provincia de Buenos Aires, conversó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre los recurrentes brotes de triquinosis durante la época invernal, la necesidad de concientizar a la población y la importancia de someter a los cerdos a análisis sanitarios antes de elaborar chacinados de consumo familiar o comercial.
"Es un hecho reiterativo que todos los años ocurre exactamente lo mismo, a pesar de la información que se difunde por distintos medios y entidades profesionales. Por eso digo que debemos estar preocupados y tomar conciencia", afirmó Rinaldi al señalar que la problemática persiste tanto en las tradicionales carneadas familiares como en la producción destinada a la venta.
El profesional explicó que los controles deben realizarse sobre cada animal de manera individual mediante análisis de laboratorio a cargo de veterinarios matriculados, utilizando muestras tomadas del diafragma, los músculos intercostales o la base de la lengua.
"Hoy la única técnica válida y reglamentaria a nivel país es la digestión enzimática. La técnica antigua de trichinoscopía directa por presión ya no es segura porque si hay poca cantidad de larvas no las pone en evidencia. Con la digestión enzimática se disgrega el músculo, la larva queda libre y se observa al microscopio", detalló. Remarcó además que no se trata de una prueba costosa y que los municipios suelen ofrecerla a través de laboratorios de bromatología o centros de zoonosis.
En relación a las pautas para los consumidores, Rinaldi desaconsejó enfáticamente la compra de embutidos o chacinados en puestos callejeros o al costado de las rutas. "No debemos comprar en la calle. Por más que tengan rótulos, a veces pueden ser falsificados. Hay que adquirir productos en lugares habilitados que cuenten con toda la información exigida por el Código Alimentario Argentino", remarcó.
Finalmente, el especialista aclaró cómo afecta el calor a la bacteria y derribó ciertos mitos sobre la conservación. "Todo lo que es sometido al fuego o superase los 70 grados destruye la larva, por lo que el chorizo parrillero bien cocido de ambos lados no representa un peligro. Lo que no la destruye es el ahumado, el curado, el salado ni el congelado, donde la larva puede permanecer viable durante meses", concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)