Jueves 6 de agosto de 2026

Interés General

Las lesiones vuelven

Juan Martín Huss explicó por qué duele donde no está el problema

06/08/26 | El kinesiólogo, osteópata y especialista en biomecánica Juan Martín Huss sostiene que el dolor muchas veces no aparece donde se origina el problema.


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Es una situación que se repite entre deportistas y personas físicamente activas: un dolor desaparece con reposo o tratamiento, pero semanas o meses después vuelve a aparecer. En ocasiones lo hace exactamente en el mismo lugar; otras veces se manifiesta en otra articulación. Rodillas, hombros, zona lumbar o tobillos parecen entrar en un círculo sin fin.

Para Juan Martín Huss, licenciado en Kinesiología y Fisiatría, osteópata y especialista en biomecánica, la explicación suele estar lejos del sitio donde aparece el dolor.

El ejemplo del ventanal

Para comprender el concepto, Huss propone una escena cotidiana.

Imaginemos a una persona que debe limpiar un ventanal con el codo inmóvil, flexionado a 90 grados, sin poder ponerse de pie ni utilizar el resto del cuerpo para alcanzar toda la superficie.

En ese escenario, el movimiento recae casi exclusivamente sobre el hombro y la muñeca.

Una sola vez probablemente no genere consecuencias. Sin embargo, cuando ese patrón se repite durante semanas o meses, esas articulaciones comienzan a sobrecargarse.

El hombro termina doliendo, pero el verdadero origen del problema no está allí, sino en la falta de movilidad del codo.

"Esa es la lógica que muchas veces explica por qué tratamos una zona y el dolor vuelve una y otra vez", resume el especialista.

La interdependencia regional

Este principio recibe el nombre de interdependencia regional, uno de los pilares del trabajo de Huss.

La teoría sostiene que el cuerpo funciona como un sistema integrado. Cuando una articulación pierde movilidad o una región deja de cumplir correctamente su función, otras estructuras compensan ese déficit.

El problema aparece cuando esa compensación se mantiene en el tiempo.

La carga mecánica deja de distribuirse de forma equilibrada y comienza a concentrarse siempre sobre las mismas zonas, acelerando el desgaste y favoreciendo la aparición de lesiones recurrentes.

El dolor no siempre indica el origen

Para Huss, uno de los errores más frecuentes consiste en centrar todo el tratamiento sobre la región dolorosa.

"Que el dolor desaparezca por un tiempo no significa que el problema esté resuelto."

Si la causa que obliga al cuerpo a compensar permanece igual, el patrón de movimiento volverá a repetirse y la lesión reaparecerá.

Por eso, el especialista sostiene que muchas recaídas no se producen porque el tratamiento haya sido incorrecto, sino porque nunca se abordó el verdadero origen del conflicto biomecánico.

Dos pacientes, la misma lesión... tratamientos diferentes

Otro aspecto que destaca Huss es que dos personas pueden presentar exactamente la misma lesión en una resonancia o una radiografía y experimentar realidades completamente distintas.

La diferencia no depende únicamente del tejido lesionado, sino de cómo cada cuerpo distribuye las cargas durante el movimiento.

Una persona puede compensar correctamente esa lesión y prácticamente no sentir dolor.

Otra, con la misma imagen diagnóstica, puede sufrir molestias permanentes porque continúa exigiendo la estructura comprometida.

Por esa razón, afirma que dos pacientes con un mismo diagnóstico no necesariamente necesitan el mismo tratamiento.

"La imagen muestra una estructura. La función muestra cómo trabaja ese cuerpo. Y ahí suele estar la diferencia entre aliviar un síntoma o resolver un problema", explica.

Buscar la causa y no solamente el síntoma

Desde esta perspectiva, encontrar el verdadero origen de una lesión implica evaluar el movimiento completo del paciente y comprender cómo interactúan todas las regiones del cuerpo.

Ese abordaje demanda más tiempo, un análisis más profundo y un razonamiento clínico que vaya más allá del sitio donde aparece el dolor.

Con este enfoque, Huss trabaja principalmente con deportistas que sufren lesiones repetitivas, pacientes con dolores persistentes que no responden a tratamientos convencionales y personas que, aun después de una cirugía, recibieron el alta médica sin recuperar plenamente su rendimiento.

El objetivo, sostiene, no es únicamente que el dolor desaparezca, sino que la persona pueda volver a entrenar, competir o realizar sus actividades cotidianas sin depender de tratamientos permanentes.

Porque, muchas veces, el lugar donde duele es solamente la consecuencia. El verdadero problema puede estar bastante más lejos. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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