El Gobierno de Javier Milei analiza revisar algunas de las medidas de desregulación impulsadas durante los últimos meses, entre ellas las vinculadas con la comercialización de medicamentos fuera de las farmacias, una política que fue cuestionada y judicializada por el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFyB).
El planteo sindical se remonta a las modificaciones introducidas durante la implementación del Decreto 70/2023 y la denominada Ley Bases, cuando el Gobierno avanzó con cambios en las condiciones de comercialización de determinados medicamentos.
Desde entonces, Marcelo Peretta, titular de SAFyB, viene sosteniendo que permitir la venta de medicamentos en comercios que no cuentan con profesionales farmacéuticos puede generar consecuencias sanitarias y económicas.
La discusión sobre la desregulación volvió a ganar espacio después del reciente revés político que sufrió el Gobierno en el Congreso alrededor del capítulo referido a la extranjerización de tierras.
Según el planteo difundido por el gremio, el resultado habría generado cuestionamientos internos hacia el Ministerio de Desregulación, conducido por Federico Sturzenegger, y abrió la posibilidad de revisar algunas de las iniciativas impulsadas desde esa cartera.
En ese contexto, desde SAFyB sostienen que la política de comercialización de medicamentos fuera de las farmacias podría ser reconsiderada.
La posición del sindicato es que los medicamentos no pueden ser tratados como cualquier otro producto de consumo, debido a que se trata de sustancias que requieren condiciones específicas de almacenamiento, dispensación y utilización.
El titular de SAFyB, Marcelo Peretta, mantiene desde hace tiempo una postura crítica frente al proceso de desregulación del mercado farmacéutico.
De acuerdo con lo expresado por el dirigente, la discusión no debería centrarse en aumentar la cantidad de puntos de venta, sino en promover una mayor competencia entre los laboratorios que producen y fijan los precios de los medicamentos.
En ese sentido, Peretta cuestionó que la eventual comercialización a través de supermercados, kioscos o plataformas digitales pueda traducirse en una reducción del gasto sanitario.
Por el contrario, sostiene que el acceso irrestricto y sin intervención profesional podría favorecer la automedicación y el uso irracional de medicamentos.
El gremio sostiene que las farmacias cumplen una función sanitaria que excede la simple comercialización de productos.
La presencia de profesionales farmacéuticos permite orientar al paciente, detectar posibles interacciones entre medicamentos, advertir sobre contraindicaciones y colaborar en el uso adecuado de los tratamientos.
Desde esta perspectiva, SAFyB considera que trasladar parte de la venta de medicamentos a canales comerciales sin profesionales especializados puede debilitar una instancia de control que consideran fundamental.
El sindicato también advierte por el impacto económico que una mayor desregulación podría provocar sobre las farmacias y los puestos de trabajo vinculados al sector.
Los cuestionamientos de Peretta se producen además en medio de la investigación por el fentanilo contaminado, que puso bajo la lupa los mecanismos de producción, fiscalización y trazabilidad de medicamentos en Argentina.
El dirigente utilizó el caso para reforzar su reclamo de mayores controles estatales y para cuestionar cualquier política que implique, desde su perspectiva, una reducción de los controles profesionales.
En sus declaraciones públicas, Peretta también realizó fuertes acusaciones contra funcionarios nacionales y sostuvo que deberían determinarse responsabilidades por las fallas que son objeto de investigación judicial.
Se trata de afirmaciones efectuadas por el dirigente gremial en el marco de sus críticas al Gobierno y que deberán ser establecidas o descartadas por las investigaciones correspondientes.
El debate sobre dónde y cómo pueden venderse los medicamentos se transformó en uno de los puntos de tensión entre el Gobierno y las organizaciones que representan a los trabajadores y profesionales del sector.
Mientras la administración de Javier Milei impulsa una agenda de desregulación orientada a ampliar la competencia y modificar distintas reglas de comercialización, desde SAFyB sostienen que el mercado farmacéutico requiere controles específicos debido al impacto directo que tiene sobre la salud de la población.
Para Marcelo Peretta, el problema no está solamente en quién vende los medicamentos, sino en qué condiciones se producen, cómo se distribuyen, quién los dispensa y qué controles existen sobre su utilización.
La eventual revisión de las medidas, por ahora, aparece como un escenario político en discusión. Para el gremio de farmacéuticos y bioquímicos, en cambio, se trata de un reclamo que lleva meses: la venta de medicamentos debe mantenerse vinculada al sistema sanitario y al control profesional de las farmacias.
El resultado de esta discusión podría marcar hasta dónde está dispuesto a avanzar el Gobierno con su programa de desregulación en un área particularmente sensible: aquella donde las decisiones comerciales terminan teniendo impacto directo sobre la salud pública. (www.REALPOLITIK.com.ar)