El régimen libertario está promediando su tercer año de gobierno y no tiene logros para mostrar. Desde el 10 de diciembre de 2023, son pocos los sectores de la economía que pueden decir que están mejor que con el gobierno de Alberto Fernández. Podría estar todo el día haciendo una lista de los que la están pasando más, pero en honor a la brevedad me voy a limitar a lo más urgente: los jubilados, las personas con discapacidad y los trabajadores.
La elección no es antojadiza. El régimen llegó con dos promesas: dolarización de la economía y el ajuste que "lo paga la casta" según decía el por entonces candidato Javier Milei. Una de esas promesas huele a menemismo: la dolarización, la otra, es lo que un electorado agobiado por el duelo colectivo impueto por la pandemia y el agobio de haber pasado por una tragedia mayúscula, quería escuchar. ¿Quién no escuchaba con agrado a un tipo que deciá que los sueldos se igan a pagar el dólares? ¿Quién no se alegraga al oír que esta vez le metían el dedo en la llaga a los políticos?
Una minoría estudiosa no lo creyó, pero en la era de la posverdad pesa más un Tik Tok que años de estudio que consolidan un argumento serio. En ese sentido, un tipo como Milei no podría haber sido candidato en tiempos en que la política era cosa de caballeros, de esos que tenían valores como el respeto al adversario y al electorado. Lamentablemente, de esos hombres hubo pocos. Pueden gustar o no sus ideas, pero Arturo Frondizi, a Arturo Illia y a Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Eduardo Duhalde fueron correctos caballeros. Milei no.
En 1983 Milei hubiera sido lo mismo que hoy: un marginal de la política. La diferencia es que en 2023 contó con el acompañamiento de un lumpenaje que rara vez leyó un libro y de haberlo hecho, posiblemente no lo entendió. Contó con el apoyo de algunos "referentes" de las redes sociales, que carentes de pergaminos, bajan línea sin necesidad de acreditar idoneidad. ¿A quién le hablaban? A personas alienadas por tantas horas de trabajo por la mera subsistencia y a jóvenes que saben cuantos goles hizo un futbolista pero que no conoen al doctor Favaloro.
Un tipo que se empeña en demostrar rudeza y que solo exhibe su mediocridad, aunque sea presidente, no puede rodearse de intelectuales. No podría salir nada bueno de un encuentro entre el astro de la agresión y los trabajadores del pensamiento. Por eso sus escuderos son Lilia Lemoine, Juliana Santillán, Karina Celia Vázquez -alias Karen Reichart- Agustín Romo, el Gordo Dan. Cristina tuvo a los intelectuales de Carta Abierta, Milei no tiene a nadie.
Lo que sí tiene es grupo de comunicadores, cuyo trabajo es convencer a los argentinos que es normal padecer, porque si logramos hacerlo, algún día nuestro país volverá a ser la "potencia" que dicen que fue, cuando ni sus abuelos habían nacido. En la Edad Media el poder real decía lo mismo: hay que atravesar el valle de lágrimas porque en la próxima vida nos espera en paraíso. Hace 500 años lo decía la Iglesia, hoy lo dicen los escribas del régimen y los youtubers adictos a Milei, que no pueden contarnos cuáles son "las ideas de la libertad".
Los de abajo no son otros que los que viven con la mínima, reducidos a mendigos. Una manga de incapaces e inescrupulosos los puso en esa situacion y le quitó los remedios que el gobierno anterior le había garantizado. Para completar el panorama, los golpean todos los miércoles. En democracia se puede protestar, reclamar y peticionar a las autoridades. En dictaduda no. A lo mejor ahí hay una clave para entender lo que pasa.
Los de abajo son las personas con discapacidad, que están luchando para sobrevivir como pueden. El régimen los puso contra el paredón, con las manos atadas y los ojos vendados. El objetivo del régimen es claro: el que tiene una discapacidad y no tiene recursos, que ni sueñe con una ayuda que le permita mejorar su calidad de vida. Ni la Jorgre Rafael Videla hizo algo semejante contra un grupo hipervulnerable.
El terder grupo son los trabajadores, otras vícitimas del régimen. Desde diciembre de 2023 vivien diías aciagos en la Argentina de Milei. DNU 70, Ley Bases y Reforma Laboral forman una trilogía del horror para los trabajadores, a quienes el régimen "le puso una pistola en la cabeza" -por usar una frase de Milei- para que acepten perder derechos a cambio de conservar el trabajo, algo que no siempre el régimen pudo asegurar. Desde 2023 se perdieron cerca de 300.000 puestos de trabajo registrado.
El daño fue demasiado lejos. Tanto como para quitarle la venda de los ojos a quienes creyeron en Milei. Es cuestión de esperar que acepten lo que ven, porque el choque con la realidad puede ser que les genere la necesidad de crear o de acerptar un relato de ficción. Lo dif{icil no es mostrale las pruebas, lo difícil es que ellos quieran verlas. Esa es la tarea que tiene por delante la oposición: que quienen lo votaron, salgan de la fantasía libertaria y que aprendan a votar en defensa propia.