El periodista Juan Ignacio Provéndola dialogó con REALPOLITIK TELEVISIÓN (www.realpolitik.tel) sobre su libro Represión: detrás del punk, escrito junto a Enrique Héctor Chalar, conocido como Pil, y reconstruyó los primeros años de Los Violadores, una de las bandas fundamentales del punk argentino. Además, analizó el contexto de la última dictadura, el compromiso político de la cultura y la escena punk actual.
Provéndola explicó que la idea del libro surgió a partir de una propuesta de Pil para recuperar los primeros años de la banda: “Fue una idea de él porque quería rescatar esa primerísima etapa de la banda. El libro habla sobre los inicios del grupo y el camino hacia su primer disco, que fue pionero del Punk en Hispanoamérica y sobre todo un objeto de culto así valorado más con el paso del tiempo que en el preciso momento en el que salió”.
Sobre aquel primer disco, el periodista destacó el contexto particular en el que fue grabado: “Es un disco que se grabó durante la guerra de Malvinas, o sea, a mediados del 82, pero recién se publica a fines del 83. Es decir, que cuando finalmente sale a la calle había quedado un poco desactualizado”.
En ese sentido, explicó que tanto el país como la propia banda habían cambiado para cuando el material llegó al público: “El país ya no era el mismo, la banda ya no era la misma porque había tenido algunos cambios”. Tras la muerte de Pil, ocurrida el 13 de agosto de 2021, Provéndola decidió continuar con el proyecto hasta finalmente publicarlo.
Al referirse al lugar que ocupa Los Violadores en la historia del género, Provéndola fue contundente: “Fue la primera en tener cierta regularidad. Hubo también otras experiencias, Los Laxantes, Los Barajas, Alerta Roja, pero Los Viola fue la primera que tocó con regularidad, que pudo desarrollar la carrera un poco más seriamente”.
El periodista sostuvo además que la influencia de la banda trascendió las fronteras argentinas: “Fue influencia para toda banda punk de Argentina e incluso de otros países. Los Viola es como una referencia indispensable”. En particular, destacó la figura de Pil como uno de los elementos centrales de esa identidad.

“Me parece que fue el que le dio el toque de distinción por su mirada, por su manera de escribir, por la narrativa que le impuso a la banda en un género muy asociado a la juventud y a la desprolijidad y a la informalidad”, señaló. Y agregó: “Enrique, sin olvidarse de esos preceptos, igualmente le dio un toque de seriedad y de altura intelectual”.
Provéndola también recordó su vínculo personal con Pil y describió al músico más allá de su figura pública: “Un tipazo, obviamente yo fui amigo de él, así que solo tengo palabras buenas, también fui amigo de él porque era un tipazo, quiero decir, era un tipo muy cálido”.
Sobre las conversaciones que mantuvieron durante los años que compartieron, destacó la curiosidad intelectual del cantante: “Él también era curioso, era conversador, preguntaba, escuchaba, consumía todo tipo de productos culturales, no solo de música, que era un melómano, también mucho cine, mucha literatura, mucha historia”.
Además, resaltó su interés por la realidad cotidiana y su capacidad para vincularse con otras personas: “Las charlas de tono más político cotidiano eran muy buenas. Y era un tipo divertido, sano, le gustaba mucho caminar”. Para Provéndola, esa personalidad también explicaba el magnetismo que tenía Pil en los lugares que visitaba.
Consultado sobre la posición política del cantante, Provéndola señaló: “Se consideraba un tipo de izquierda, lo cual es muy amplio. Me parece que con el tiempo se convirtió más bien en un progresista”. Según explicó, esa evolución también permitió que Pil asumiera simpatías políticas más convencionales.
El periodista recordó además su fuerte rechazo al menemismo y su posterior crítica al macrismo: “Era muy crítico del macrismo porque veía muchas reminiscencias de lo que había sucedido en la década del 90, que él tanto detestaba, la época menemista”.
En esa línea, sostuvo que Pil no se mantuvo al margen de los debates políticos pese a vivir en Perú: “No optó abstraerse, sino que se comprometió con un costo, porque después mucha gente lo criticó por posicionarse como músico punk. Pero también era parte del compromiso de él, a pesar de que él no vivía en Argentina”.
Al analizar el surgimiento de Los Violadores, Provéndola ubicó a la banda dentro de un proceso más amplio de renovación generacional del rock argentino: “No es casual que justo en el periodo de la última dictadura es cuando se produce el primer gran recambio generacional que tiene la cultura rock argentina”.
Sin embargo, evitó definir al rock de manera simplista como un espacio de resistencia durante la dictadura: “Siempre hay una discusión de si el rock fue un espacio de resistencia y de denuncia o no, porque después te ponés a analizar y hubo otros géneros musicales más perseguidos y más prohibidos, el folklore, sobre todo”.
Para el periodista, el rock cumplió principalmente otra función para una parte de la juventud: “Si bien no fue quizás resistencia, pero sí fue un espacio de refugio para un sector de la juventud que no se encontraba identificado ni con otros géneros musicales como el folklore que era más combativo, ni con espacios de militancia política que estaban prohibidos”.
Provéndola consideró que existe actualmente un proceso de desplazamiento de los centros tradicionales de discusión pública: “Me parece que fue todo un proceso de descrédito hacia la representación política que lleva a que los centros de gravedad de las discusiones públicas se corran hacia otro lado”.
En ese escenario, señaló el impacto de las nuevas formas de consumo de contenidos: “La pandemia también rompió algo ahí en el tejido social, en la manera de consumir contenidos, en los referentes de los líderes de opinión que se establecen, sobre todo para las juventudes, donde se busca el impacto rápido”.
Según el periodista, esta lógica también afecta la relación entre cultura y política: “Cuando un referente cultural decida tener una opinión de carácter política o posicionarse, se ha criticado”. Y cuestionó la idea de separar ambas dimensiones: “Por un lado te dicen que hablar de política está mal, pero por otro lado todo es político”.

En ese sentido, reivindicó el papel de la cultura como espacio de discusión: “Demuestra lo necesario que es que la cultura sea una referencia política en tiempos donde la política no nos ofrece grandes discursos a los cuales suscribir”.
Sobre la histórica rivalidad entre las escenas punk y heavy, Provéndola explicó que los conflictos iniciales estuvieron atravesados por el contexto social y político: “Inicialmente había rispideces entre las primeras células del punk en Argentina y las primeras células del heavy, que fueron contemporáneas, porque el entorno histórico y político y social en sí era agresivo y porque la música también propendía a la agresividad”.
Sin embargo, sostuvo que detrás de aquella rivalidad existían numerosos puntos de contacto: “Los músicos tenían gustos en común, tenían influencias similares, eran de la misma generación, ambos ignorados por el mainstream del rock, que tocaban en los lugares parecidos y por lo tanto 2 + 2 da cuatro, o sea, terminaron volviéndose amigos, no enemigos”.
Para graficar aquella convivencia, recordó los vínculos entre Los Violadores y V8: “Los Violadores, que fue la primer gran banda punk de Argentina y por otro lado V8, la primer gran banda heavy de Argentina, los músicos tenían gustos en común”. Según explicó, con el tiempo también se produjo un acercamiento entre los públicos.
Provéndola destacó que la escena punk contemporánea continúa activa pese a que el género lleva décadas de historia: “La escena yo la veo intensa, dinámica, aparecen un montón de bandas, por supuesto que ya está todo inventado”.
Sin embargo, aclaró que la falta de originalidad no implica necesariamente una pérdida de vitalidad: “Pero que no sea original no significa que no esté vivo, al contrario, hay escenas, nichos, tribus”.
El periodista también remarcó el carácter comunitario que adquirieron muchos espacios vinculados al punk: “Ahora ya se habla, se tiende a hablar más de comunidades, que no es solo un tipo, una tipa que va a ver una banda, sino que aparte va a encontrarse con otros tipos y tipas en un espacio donde aparte hay puestitos de merchandising que te venden fanzines”.
Consultado sobre cómo interpretaría Pil los debates actuales en torno a la Ley de Tierras y la extranjerización, Provéndola imaginó una respuesta vinculada con su compromiso artístico: “Creo que estaría obviamente indignado y lo vería en pie de lucha, desde su arte. Me lo imagino creando canciones”.
En ese marco, recordó una canción que escribió junto a Pil y que luego musicalizó el guitarrista Tucán Barauska: “La canción lo que trata de metaforizar es un choque entre dos culturas, la cultura del sur y la cultura del norte”.
Para Provéndola, aquella metáfora también permite pensar las relaciones de poder a escala internacional: “Uno puede pensar en Estados Unidos, pero también puede pensar en la OTAN y en el poderío militar y armamentístico, que es el que sostiene esos poderes”.
El periodista calificó como “muy positivo” y “completamente disruptivo” el episodio de la bandera de Malvinas exhibida durante un partido de la Selección argentina: “Muy bueno, muy positivo, algo completamente disruptivo y a contrapelo de lo que imaginábamos, de la vacuidad de los debates públicos”.
Según Provéndola, aquella acción tuvo consecuencias que excedieron el ámbito deportivo: “Muchos niños y niñas preguntando a los padres qué es Malvinas a partir de esa bandera que mostró la selección, los motores de búsqueda tuvieron a Malvinas como una de las palabras más mencionadas”.
También consideró que el episodio obligó al Gobierno a posicionarse sobre una cuestión que habitualmente genera controversias: “Se obligó al gobierno a tener que adoptar un posicionamiento que no es el que acostumbraban”. Y resumió el impacto de la acción con una frase: “Eso fue el poder de una sábana”.
Finalmente, Provéndola analizó el crecimiento de la izquierda como espacio opositor y lo vinculó con su continuidad política: “Me parece un pequeño gran premio a su perseverancia y a cierta coherencia ideológica y en sus procederes y en sus proyectos en la cámara baja y la cámara alta”.
A su vez, consideró que la crisis interna del peronismo abrió una oportunidad para el Frente de Izquierda: “Todas las discusiones que hay dentro del peronismo, contradicciones, también cierto deslucimiento de sus referentes”.
Para el periodista, esa situación coloca a la izquierda ante un escenario novedoso: “La izquierda funciona un poco en aras de esta lectura como el rock en momentos de crisis de representatividad política”.
No obstante, advirtió que todavía queda un largo camino para comprobar si esa visibilidad puede traducirse en una alternativa electoral competitiva: “Me da mucha curiosidad ver cómo transita todo este tiempo la izquierda ante la posibilidad de ser una oferta política mucho más competitiva en elecciones ejecutivas”.
Finalmente, valoró la presencia territorial de sus organizaciones: “Les valoro como un rasgo importante la base militante que es muy buena, muy presente. Hay fábricas donde las organizaciones gremiales las maneja la izquierda, de gran representatividad, de gran defensa en momentos de vulneración, lo cual no es poco en estos momentos”. (www.REALPOLITIK.com.ar)