Lunes 17 de agosto de 2026

Nacionales

Tierra, agua y poder

Mendoza: el Financial Times puso en escena a Wamani tras el freno a la ley de Tierras

17/08/26 | La estancia Wamani, de 32 mil hectáreas, expone el interés de magnates tecnológicos por la tierra argentina y reaviva el debate sobre la extranjerización.


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Tomás Ferrando

Wamani. Experiencia de campo en Mendoza, así se presenta en internet el emprendimiento impulsado por el empresario argentino-español Martín Varsavsky. Al ingresar a su sitio web, la propuesta se completa con una invitación: “Explorar, desconectar y vivir el campo y la montaña desde adentro”, acompañada por una imagen de la cordillera y una guía interactiva que permite recorrer virtualmente los distintos aspectos del proyecto.

Detrás de esa invitación a conectarse con la naturaleza existe un proyecto de dimensiones mucho mayores: una estancia de 32 mil hectáreas equipada con viviendas prefabricadas, domos geodésicos, paneles solares, una pista de aterrizaje y fuentes de agua, que sus propietarios buscan convertir en un espacio con un alto grado de autonomía.

La iniciativa fue expuesta en detalle por el Financial Times en un artículo publicado el 9 de agosto de 2026 bajo el título “The Argentine ranch where tech CEOs plan to ride out the apocalypse” (“El rancho argentino donde los CEO tecnológicos planean atravesar el apocalipsis”). El medio británico presentó a Wamani en el marco del interés de empresarios tecnológicos y grandes fortunas por contar con refugios alejados de los principales centros de poder, mientras que el proyecto mendocino contempla además la producción de alimentos y sistemas capaces de mantener infraestructura informática aún ante una eventual interrupción de las redes globales.

Wamani se encuentra aproximadamente a una hora del poblado más cercano por caminos de tierra y ocupa una superficie equivalente a varias veces la de Manhattan. En los últimos dos años, el lugar comenzó a poblarse de casas prefabricadas, domos geodésicos y otras construcciones, mientras sus propietarios avanzan en la instalación de infraestructura capaz de reducir al mínimo la dependencia del exterior.

La propiedad cuenta con paneles solares, cuatro manantiales, cursos de agua, montañas y un pico de unos 5 mil metros de altura. Además, el grupo proyecta incorporar ganado para garantizar parte de la producción de alimentos y dispone de una pista de aterrizaje que permitiría acceder al establecimiento sin depender exclusivamente de las rutas terrestres.

Un refugio ante una eventual Tercera Guerra Mundial

Varsavsky no oculta el motivo que lo llevó a impulsar la iniciativa. En diálogo con el Financial Times, sostuvo que el mundo ya atraviesa un escenario de confrontación global y consideró que “ya estamos en la Tercera Guerra Mundial”.

Desde esa perspectiva, Argentina aparece para el empresario como uno de los territorios con mejores condiciones para atravesar una eventual catástrofe de escala planetaria. La distancia de los grandes centros de poder, la disponibilidad de tierras, agua y alimentos y el relativo aislamiento respecto de potenciales objetivos militares convierten al país, según esa mirada, en un territorio estratégico.

El proyecto, sin embargo, no apunta únicamente a construir un búnker. La idea es desarrollar una pequeña comunidad capaz de funcionar de manera autónoma durante un período prolongado. Para ello, sus impulsores contemplan desde la producción ganadera hasta sistemas propios de generación energética.


Javier Milei junto al empresario Martín Varsavsky (Foto: Instagram de Martín Varsavsky). 

Incluso existe un proyecto que lleva la autosuficiencia al terreno tecnológico: instalar computadoras alimentadas mediante energía solar capaces de ejecutar grandes modelos de inteligencia artificial sin conexión con los servidores globales. De concretarse, permitiría mantener una suerte de red informática propia en caso de que las infraestructuras de internet dejaran de funcionar.

La inversión acumulada en Wamani ya se acerca a los 10 millones de dólares, mientras se construye aproximadamente una nueva estructura cada cuatro meses. Varsavsky posee la mitad del establecimiento y el resto se distribuye entre sus cinco socios.

Entre los inversores mencionados alrededor del proyecto aparecen Alec Oxenford, empresario y actual embajador argentino en Estados Unidos, y Dan Lubetzky, fundador de la compañía de alimentos Kind y multimillonario estadounidense. 

El modelo de los millonarios que buscan un refugio

Wamani no constituye un caso aislado. El Financial Times vinculó el emprendimiento con el interés de distintos multimillonarios tecnológicos por encontrar territorios alejados de los principales focos de conflicto.

Entre los antecedentes aparece Peter Thiel y sus inversiones en Nueva Zelanda, además de los planes de resguardo atribuidos a otros empresarios de Silicon Valley. La lógica es similar: disponer de un territorio propio, infraestructura independiente, fuentes de energía y alimentos y, eventualmente, una vía rápida de escape frente a una crisis de escala global.

En ese contexto, Argentina comenzó a despertar un interés particular después de la llegada de Javier Milei a la presidencia. Las políticas de apertura económica y desregulación promovidas por el gobierno generaron entusiasmo en sectores vinculados al capital tecnológico estadounidense.

El propio Varsavsky llegó a plantear la posibilidad de crear una “visa de tranquilidad” destinada a atraer a extranjeros que quisieran establecerse en Argentina como una suerte de seguro frente a escenarios extremos.

El empresario también sostuvo que su decisión y la de Thiel no fueron coordinadas, aunque ambos habrían arribado a una conclusión similar sobre el país. Para Varsavsky, Argentina aparece como uno de los lugares con mayores posibilidades de sostener sociedades complejas incluso después de una catástrofe global.

Un negocio turístico detrás del refugio

Wamani tampoco está pensada exclusivamente como un refugio para sus propietarios. El establecimiento funciona actualmente como lugar de descanso y vacaciones y sus impulsores evalúan la posibilidad de alquilar parte de la propiedad a través de Airbnb, con el objetivo de generar ingresos que permitan sostener la infraestructura.

La expansión, no obstante, tiene límites. Los propios responsables del proyecto reconocen que sumar demasiadas construcciones podría alterar el paisaje que constituye una de las principales razones por las que eligieron el lugar.


Cumbre nevada en Mendoza. (Foto: Wamani). 

La iniciativa tampoco está exenta de dificultades. Una de ellas es el viento Zonda, que afecta periódicamente la zona y puede alcanzar una intensidad que dificulta permanecer en el exterior. Según relató una de las arquitectas que trabaja en Wamani, el fenómeno incluso sorprendió a Varsavsky cuando lo experimentó por primera vez.

Las viviendas deben soportar, además, fuertes variaciones térmicas: algunas necesitan calefacción a leña durante el invierno y sistemas de refrigeración durante el verano.

El otro desafío es todavía más estructural: el agua. Aunque el campo posee manantiales y cursos de agua, los cambios climáticos y el incremento del estrés hídrico en los Andes plantean dudas sobre la disponibilidad de ese recurso a largo plazo.

“Un pequeño país privado” en Mendoza

La aparición de Wamani reavivó, además, un debate que excede al proyecto particular y alcanza de lleno a la discusión sobre la propiedad de la tierra argentina.

El abogado Pablo Serdán cuestionó públicamente la iniciativa y la vinculó con el debate que se desarrolló alrededor de la reforma de la ley de Tierras. En una publicación en redes sociales, sostuvo que el emprendimiento se asemeja a la creación de “un pequeño país privado dentro de nuestro país”, al concentrar tierra, agua, energía, infraestructura y hasta capacidad tecnológica en manos de un grupo reducido de inversores.

Serdán también puso el foco en un aspecto especialmente sensible: el acceso a los recursos naturales. Su argumento es que la posibilidad de controlar grandes extensiones de territorio que contienen fuentes de agua adquiere una importancia adicional cuando esas tierras también funcionan como base para infraestructura energética y tecnológica.

Pablo Serdán dialogó con REALPOLITIK y expresó que, a su entender, existe una relación temporal que resulta llamativa entre la discusión legislativa y la publicación del Financial Times: “Justo sale la nota del Financial Times, unos días después de que se cae la ley, se cae la discusión de la ley, casi como si hubiera estado calculado para después de la media sanción salir a ofrecer a Argentina como un refugio para tecnoricos”. En ese sentido, vinculó el caso Wamani con los vínculos entre algunos de sus protagonistas y el ecosistema tecnológico estadounidense: “Varsavsky es argentino, si bien las 32 mil hectáreas que tiene las tiene compartidas con socios que también son estadounidenses, también participa el embajador argentino en Estados Unidos, en Washington, que justamente es uno de los vínculos más cercanos con Peter Thiel”.

Para el abogado, detrás de este tipo de emprendimientos existe una relación entre el control territorial y las necesidades de infraestructura de las grandes compañías tecnológicas. “Cuando yo veo que dentro del campo que compra Varsavsky hay fuentes de agua dulce, que son recursos no renovables, es preocupante, adentro de su territorio tiene eso”, sostuvo Serdán, quien además puso el foco en el proyecto de instalar servidores independientes: “Eso es básicamente un datacenter, eso necesita muchos recursos, no es algo gracioso, no es algo sencillo reproducir, la cantidad de datos que hay en internet, reproducirlos en un servidor propio”.

Serdán también relacionó el caso con una agenda tecnológica más amplia y con la posibilidad de utilizar el territorio argentino para desarrollar proyectos que, según planteó, encuentran mayores restricciones en Estados Unidos. “Lo que no pueden hacer en Estados Unidos porque tienen normativas que protegen al ciudadano, acá lo pueden hacer”, afirmó. Y agregó: “Argentina es un país que no ofrece ningún tipo de resistencia, ni para comprar tierras, ni para hacer proyectos experimentales con inteligencia artificial, ni para entregar nuestros datos”. Para el abogado, esta combinación convierte al país en un territorio especialmente atractivo para determinados proyectos vinculados al poder tecnológico.

La soberanía en jaque: un Estado dentro del Estado 

El abogado Jerónimo Guerrero Iraola, en diálogo con RADIO REALPOLITIK FM, utilizó una particular comparación para cuestionar el proyecto impulsado por Martín Varsavsky. “¿Cuántos proyectos de estos hay en Argentina? Hay un problema. Existe un mito, el del Arca de Noé. ¿Qué pasó con el Arca de Noé? Era un arca para sobrevivir a un diluvio mundial”, planteó. Y trazó una diferencia con aquel relato bíblico: “El Arca de Noé tiene fines comunitarios, fines de supervivencia de la especie. Bueno, esto es el Garca de Noé”.

Guerrero Iraola explicó que, a diferencia del relato tradicional, Wamani estaría concebida como un refugio exclusivo para un grupo reducido de grandes fortunas. “Es un espacio construido para que, si el mundo colapsa, haya diez millonarios que puedan comer rico, que no puedan tener problemas. El Garca de Noé”, ironizó. A partir de esa definición, cuestionó que el proyecto pueda funcionar como un territorio con un grado de autonomía capaz de sustraerse de las reglas generales del Estado.


Paisaje de Wamani. (Foto: Wamani). 

También cuestionó la lógica detrás de Wamani y planteó que el proyecto puede ser entendido como una forma de construir un territorio al margen de las reglas comunitarias. “El ordenamiento y el uso territorial tiene que ser siempre una potestad del Estado. Y acá el problema empieza a ser esta idea de construcción de una serie de emprendimientos al interior de los estados que se sustraigan del control y la regulación del Estado”, sostuvo. En esa línea, fue contundente al definir el problema conceptual del emprendimiento: “Este proyecto, en sí mismo, el problema que tiene conceptualmente es que busca ser un Estado dentro del Estado”.

Guerrero Iraola también puso el foco en la denominada “visa de la tranquilidad” planteada por Varsavsky y la relacionó con la posibilidad de sustraer un territorio del control efectivo de la sociedad. “Una de las cuestiones que Varsavsky quiere es una visa de la tranquilidad. ¿Qué es la visa de la tranquilidad? Que nadie joda a nadie al momento de entrar a esa tierra que está sustraída del dominio y del señorío del pueblo argentino”, afirmó. El abogado recordó además el caso de Lago Escondido para advertir que la existencia de normas no necesariamente garantiza por sí misma su cumplimiento efectivo: “Habrá alguno que dice: ‘Che, pero esto no es posible porque la ley argentina sigue rigiendo’. Bueno, veámoslo”.

En ese sentido, Guerrero Iraola vinculó Wamani con una discusión más amplia sobre la soberanía y el rol del Estado en la administración de los recursos naturales. “No me importa ya la nacionalidad, son una bestialidad si uno piensa un modelo de Estado que propenda al bien común y que genere, a partir de las herramientas y los bienes comunes”, sostuvo. Y agregó: “Estas son desagregaciones comunitarias. Es que venga el que quiera, que adelante bandera, que compre lo que pueda”

El abogado también cuestionó la idea de que la propiedad privada pueda quedar por encima de cualquier regulación estatal y remarcó la función social de la tierra. “Ningún derecho es absoluto”, enfatizó. Y explicó: “Vos podés hacer dentro del bien común y dentro de la dimensión comunitaria y de la función social de la propiedad, que también la tiene. Vos tenés que someterte a regulaciones, limitaciones”. Para Guerrero Iraola, el objetivo final de determinadas reformas es avanzar hacia “el diseño de un Estado bobo”, al que definió como “la forma de construir un Estado que no pueda regular, que no pueda reglamentar, que no pueda ejercer poder de policía y que no pueda ejercer poder de control”.

En ese sentido, cuestionó el impacto que podría tener la instalación de grandes centros de datos bajo ese esquema: “Vos venís, ponés 25.000 millones de dólares para crear un data center. ¿Dónde vas a liquidar el producto, los dólares que genera el producto de tu data center? Afuera”. Y cerró con una advertencia sobre el sentido general de estas políticas: “Nos están regalando la patria”.

En ese sentido, el debate sobre Wamani no se limita a saber quiénes son sus propietarios ni qué pretenden hacer con la estancia. La discusión central pasa por qué grado de concentración de tierra y recursos estratégicos está dispuesto a permitir el Estado argentino, particularmente cuando los compradores son capitales extranjeros.

La controversia adquirió especial relevancia luego del intento de modificar el régimen que regula la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros. Uno de los puntos cuestionados estaba relacionado con la protección de tierras que contienen o son ribereñas de cuerpos de agua permanentes.

El capítulo de extranjerización finalmente no avanzó en el Senado, dejando vigente una barrera que limita la posibilidad de que capitales extranjeros accedan sin restricciones a determinados territorios considerados estratégicos.

El freno que evitó que el modelo se multiplicara

La historia de Wamani adquiere otra dimensión cuando se la observa en paralelo con aquella discusión legislativa. El establecimiento mendocino demuestra que la compra de enormes extensiones de tierra por parte de grandes capitales no es una hipótesis futura: ya existe y puede combinarse con infraestructura privada, energía propia, fuentes de agua, producción de alimentos y tecnología autónoma.

La cuestión que quedó planteada durante el debate legislativo fue, precisamente, qué podría ocurrir si las restricciones existentes fueran eliminadas o flexibilizadas.

El freno en el Senado impidió que avanzara ese capítulo de la reforma y, con ello, mantuvo los límites que actualmente funcionan como barrera frente a una eventual multiplicación de emprendimientos similares en territorios estratégicos.


Wamani, ubicado en el departamento de San Carlos, Mendoza. (Foto: Wamani).

José Luis Ramón, diputado nacional y legislador de la provincia de Mendoza mandato cumplido, también dialogó con REALPOLITIK y puso el foco en la defensa de la soberanía territorial frente a la extranjerización. “Cuando se trata la extranjerización de estas propiedades, de estos territorios, en donde rige el derecho argentino, tenemos que abrir los ojos fuertemente y cada uno de aquellos que consideramos la Argentina como parte de nuestro patrimonio, oponernos firmemente a que eso ocurra”, aseguró.

En relación con Wamani, Ramón advirtió especialmente sobre la presencia de recursos hídricos dentro de las 32.000 hectáreas y cuestionó el destino que podrían tener para los grandes capitales tecnológicos. “En estos días, en nuestra provincia de Mendoza, hay una finca de 32.000 hectáreas, en la que un grupo de multimillonarios, entre los que se encuentra Peter Thiel y otros grandes, tienen la intención de utilizar esa propiedad en donde existen cuatro vertientes de agua tan cara y preciada por los habitantes que vivimos en esta zona de la Argentina”, sostuvo.

En ese sentido, agregó: “Es lo que le va a permitir a estos señores, con total libertad, hacerse sus propios refugios y hacer su sustentabilidad en el futuro, en el caso de que existiera un caos a nivel mundial, una guerra atómica, o aquellos desastres que ya se están vaticinando hacia el futuro”.

Finalmente, el exlegislador mendocino cuestionó la posibilidad de que el territorio argentino quede sujeto al poder económico de grandes capitales y llamó a defender la soberanía nacional. “Nuestro territorio, ese territorio construido desde aquel 1800, en donde nuestros patriotas, mujeres y hombres dieron su vida para construir esta delimitación, en donde la soberanía es nuestra, es de los argentinos, no la podemos entregar de la manera que lo están pretendiendo, estos señores a puro billetazo, a pura cantidad de dinero”, afirmó.

Ramón destacó además el rechazo legislativo a la reforma: “En buena hora, en esta última semana, no lo pudieron lograr”. Y concluyó: “Yo insto a cada uno de los mendocinos y a cada uno de los argentinos que entendemos esto como nuestro lugar, que no nos quedemos sentados y que en cada convocatoria vayamos, salgamos de la comodidad de nuestros hogares para ir a defender esto que es nuestro territorio”.

Wamani: el espíritu de la montaña frente al poder de la propiedad

El propio emprendimiento explica en su página oficial el origen del nombre Wamani. Según la descripción del proyecto, se trata de una palabra del mundo andino que en quechua puede significar “territorio” o “provincia”, aunque su sentido más profundo remite al “espíritu protector de la montaña”. El nombre fue elegido en referencia al Pico Wamani, de unos 5 mil metros de altura, ubicado dentro de la propiedad.

Pero esa definición también expone una de las principales contradicciones que atraviesan la controversia. Si Wamani significa territorio, pertenencia y memoria, ¿qué ocurre cuando ese territorio de 32 mil hectáreas, con fuentes de agua y recursos estratégicos, queda concentrado bajo un régimen de propiedad privada y autonomía? 

Wamani puede ser presentado como un refugio de lujo, una inversión inmobiliaria, un emprendimiento turístico o un experimento de supervivencia para millonarios. Pero también constituye un ejemplo concreto de lo que puede ocurrir cuando grandes capitales concentran enormes extensiones de tierra y desarrollan dentro de ellas infraestructura propia para garantizar agua, energía, alimentos y conectividad.

En ese sentido, el debate por la extranjerización de la tierra dejó de ser una discusión abstracta. Wamani muestra cómo podría verse en la práctica un modelo que, de haberse flexibilizado las restricciones, habría encontrado mayores condiciones para reproducirse en distintos puntos de la Argentina. (www.REALPOLITIK.com.ar) 

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