Federico Sturzenegger y Gonzalo Lissarrague: entramado societario y continuidad en Uruguay
Por Martín Carrizo
Marisa Maraglian, directora de la Academia Argentina de Tangoterapia, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) junto a Andrea Casanovas, gestora cultural y responsable de las relaciones internacionales de la institución, para explicar en qué consiste esta propuesta y cómo puede utilizarse el tango como una herramienta de bienestar. La especialista destacó que no existen límites de edad, condición física o experiencia previa para acercarse a esta disciplina.
Al explicar el concepto de tangoterapia, Maraglian señaló: "Para explicárselo de una manera sencilla, le vamos a decir que nosotros, los tango-terapeutas, utilizamos el tango como una herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas".
En ese sentido, remarcó que la propuesta busca derribar los prejuicios que muchas personas tienen antes de comenzar a bailar. "No importa la edad, no importa la patología, no importa el peso, no importa la raza, nada. Nosotros utilizamos el tango y lo llevamos a que puedan disfrutar de lo que es bailar el tango", sostuvo.
La directora de la Academia Argentina de Tango Terapia explicó que uno de los principales objetivos de los talleres es trabajar sobre las barreras que impiden a muchas personas acercarse al tango. "Porque yo pasé muchos mitos con el tango. Que no puedo porque soy gorda, que no puedo porque soy petiza, que no puedo porque me duele la rodilla, porque me da vergüenza o porque me mira el vecino", relató.
Maraglian también hizo hincapié en el abordaje progresivo del contacto físico, especialmente para quienes sienten incomodidad o vergüenza al momento de bailar en pareja. "Justamente eso es lo que abordamos nosotros en los talleres. Tenemos distintas técnicas donde vamos avanzando en el tema del contacto muy de a poquito", explicó.
Según detalló, el objetivo no es imponer determinados movimientos, sino acompañar a cada persona hasta que pueda sentirse cómoda. "Hacemos que la persona lo desee, el abrazo. Trabajamos primero solos, después en pareja, tomados de la mano o tomados de un hombro", describió.
La especialista sostuvo que ese proceso puede variar de acuerdo con las características de cada participante. "Es un proceso que se va haciendo muy de a poquito. Y en base a lo que uno va viendo, porque a veces tenés personas que se quieren abrazar a los cinco minutos y otros que no", afirmó.
Otro de los puntos destacados por Maraglian fue su particular metodología para enseñar los primeros pasos del tango. "El tango es muy fácil de bailarlo. El tango tiene un paso básico de ocho cambios de peso, que es lo único que tiene que aprender tanto la dama como el caballero", aseguró.
En esa línea, explicó que utiliza ejercicios de visualización antes de llevar los movimientos a la práctica. "Yo tengo mi método propio, que no lo tiene nadie, nadie lo hace como yo. Yo soy la única que lo hago y todos me dicen que estoy loca, pero yo tengo muchos resultados", afirmó.
La directora detalló el procedimiento que aplica con sus alumnos: "Yo les enseño a bailar primero solos, sin música, y con la ley del mentalismo. Hacerlo en la mente". Según explicó, la práctica mental permite que la persona llegue al momento del baile con mayor seguridad.
Para Maraglian, una parte central del método consiste en familiarizarse previamente con los movimientos para reducir la inseguridad. "Cuando lo vas a hacer, ya no tenés vergüenza, porque ya lo hiciste, ya lo conociste. Ya es tuyo ese movimiento", afirmó.
También diferenció el tango que se baila como actividad social del tango de escenario. "Lo que ustedes conocen a lo mejor es el tango de escenario, un show, que nada tiene que ver con el tango. Es un show con música de tango arriba de un escenario", explicó.
En cambio, destacó que la propuesta terapéutica busca que las personas sean protagonistas de la experiencia. "Acá la gente la viene a pasar bien en persona. O sea, no viene a ver cómo el otro la pasa bien", sostuvo.
Durante la entrevista, Maraglian recordó además una experiencia desarrollada en La Plata junto a profesionales de la salud. "Acá en La Plata yo hice taller de tangoterapia en el Hospital San Martín. Hace más de 10 años con la doctora Gisela Mollo que es médica fisiatra y ella tenía un grupo de pacientes con Parkinson", contó.
La especialista recordó especialmente el impacto que tuvo aquella experiencia en los participantes. "Ahí tuvimos unas experiencias maravillosas de gente que venía con los carritos y adentro del hospital bailaba el tango", relató.
Según explicó, el trabajo buscaba que los pacientes pudieran desarrollar la actividad dejando atrás las ayudas técnicas durante el taller. "Tuvimos unas experiencias maravillosas con gente que venía y que dejaba el carrito en la puerta del hospital y entraba caminando agarrado de alguien y bailaba todo. Fue hermoso", recordó.
Maraglian también planteó diferencias entre su propuesta y las clases tradicionales de tango, especialmente respecto de la frustración que pueden experimentar quienes recién comienzan. "La tango-terapia, lo que quiero explicar, porque la gente va a las clases, a las milongas, y salen frustrados, amargados, tristes, y no quieren volver más", señaló.
Frente a esa situación, sostuvo que su objetivo es que las personas puedan experimentar desde el primer encuentro la satisfacción de bailar. "Yo sostengo esto, que la persona, el maestro que está acá en la clase, tiene que hacer bailar un tango a la persona que recién empieza", afirmó.
Y agregó: "Yo te voy a hacer bailar un tango el primer día para que vos te emociones y digas, pude bailar un tango desde que empezó hasta que terminó".
La directora explicó que la Academia Argentina de Tango Terapia cuenta con propuestas en distintas ciudades y también con una escuela online destinada a la formación de facilitadores. "Talleres hay en muchas ciudades del país y del mundo. Nosotros tenemos una escuela online que es para la formación de facilitadores en tangoterapia", detalló.
Finalmente, Maraglian remarcó que la propuesta busca acercar el tango a quienes creen que no pueden bailar o que no tienen las condiciones para hacerlo. "Y quien quiera aprender a bailar tango me llama. Y con que tengo un espacio nomás", concluyó.
Por su parte, Andrea Casanovas destacó que su acercamiento a la Academia Argentina de Tango Terapia le permitió comprender la diferencia entre aprender una técnica de baile y utilizar el tango como una herramienta de transformación personal. "Esto nos acerca al tango como proceso de sanación de algún conocimiento. De relacionarse con el otro", sostuvo.(www.REALPOLITIK.com.ar)