Domingo 16 de agosto de 2026

Tecnología

Jóvenes innovadores

Estudiantes técnicos desarrollan tecnología satelital: "Queremos dejar una huella"

16/08/26 | Estudiantes de la E.E.S.T. N°2 contaron sus proyectos junto al Instituto Argentino de Radioastronomía y destacaron el valor de la experiencia.


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Por:
Mariana Moretti

Estudiantes de la Escuela de Educación Secundaria Técnica N°2 “República de Italia”, de Villa Elisa, dialogaron con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre los distintos proyectos tecnológicos que desarrollan durante su último año de formación. Nicolás Quiroz, Francisco Cristiani, Tobías Gallardo, Matías González y Dylan Acevedo contaron sus experiencias en iniciativas vinculadas con satélites, Internet de las Cosas, robótica, automatización y programación.

Uno de los proyectos presentados fue el LabCube SIM, un simulador de un satélite CubeSat desarrollado por los estudiantes de electrónica. Matías González explicó el funcionamiento y destacó el aprendizaje adquirido durante las prácticas en el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR): “Bueno, el LabCub SIM es un simulador de una un satélite, lo que son Cubesat, que son satélites de este mismo tamaño”.

El proyecto comenzó entre abril y mayo, cuando los estudiantes iniciaron sus prácticas profesionalizantes en el IAR. Sobre el acompañamiento recibido, González señaló: “En este proyecto específico nos está asesorando Darío, que es el que nos estuvo guiando en todo este tiempo con lo que es el Cubsat, los problemas que teníamos, nos enseñaba también a detalle lo que su funcionamiento”.

Los jóvenes también participaron directamente en el armado de las placas electrónicas. En ese sentido, uno de los estudiantes detalló: “Nosotros en sí lo que hicimos fue el soldado de todos los componentes. Nosotros a inicio de año nos daban las plaquetas vacías. Era solo eso. Después todo lo demás lo fuimos soldando nosotros, ensamblando”.

El simulador cuenta con distintas placas que trabajan de manera conjunta. Entre ellas se encuentran la batería, la placa solar y la denominada “main”, que funciona como el núcleo del sistema. Sobre esta última, González explicó: “La main se le conoce como el cerebro en sí, que es donde se hace todas las mediciones. Están los distintos componentes”.

Además, el proyecto incorpora sensores destinados a registrar diferentes variables. Los estudiantes detallaron que una de las placas “mide la temperatura, presión y humedad del aire”, mientras que otra incorpora un acelerómetro que permite conocer información relacionada con la posición y el movimiento del dispositivo.

La experiencia también les permitió acercarse a la programación y al procesamiento de los datos obtenidos. Uno de los alumnos contó: “Yo me encargué de cargar el código, te muestran la pantalla serial lo que sería todas las mediciones, la humedad, la temperatura”.

Otro de los proyectos en los que participan los estudiantes es NOD IoT, relacionado con la automatización de procesos para una empresa aceitera. El trabajo consiste en diseñar placas capaces de controlar y monitorear diferentes variables dentro de la producción.

Uno de los alumnos explicó el origen de la iniciativa: “Son de unas aceiteras que necesitaban una automatización para un proceso. Y necesitaban automatizar un proceso y nos pidieron hacer y crear las placas a nosotros”. El sistema está compuesto por cuatro placas que luego son ensambladas dentro de una estructura cúbica.

El objetivo central está vinculado con la seguridad del proceso productivo. Los estudiantes explicaron: “Lo que hace en sí es censar el nivel de las aceiteras”, para posteriormente transmitir los datos y permitir un seguimiento automatizado. La propuesta también contempla la posibilidad de detectar situaciones potencialmente peligrosas.

En particular, remarcaron el riesgo asociado a las altas temperaturas: “La presa tenía un problema que era espontáneo porque encima esas aceiteras trabajan a temperatura y en verano corren el riesgo de incendiarse”. Para los jóvenes, la automatización puede contribuir a detectar esas situaciones y generar alertas.

Cansat Argentina: una primera experiencia nacional

Nicolás Quiroz contó además cómo surgió la participación de la escuela en Cansat Argentina 2026, una competencia en la que la institución participó por primera vez. Según relató, la iniciativa nació a partir de la propuesta de uno de sus profesores: “Este proyecto surgió en base a una competencia que se dio a nivel nacional, como bien dice el nombre de la competencia se llama Cansat Argentina”.

El desafío consistía en diseñar la carga útil de un satélite. Quiroz explicó: “Consiste en diseñar la carga útil de un satélite, que la carga útil es el motivo por el cual nosotros enviamos un satélite al espacio”. A partir de esa consigna, el equipo decidió incorporar una propuesta adicional a la misión original.

El proyecto contemplaba una misión primaria y otra secundaria. La propuesta incluía sensores para medir presión, temperatura y humedad, además de cámaras destinadas a registrar imágenes durante el lanzamiento y el descenso. El equipo también propuso incorporar una cámara infrarroja para identificar puntos de calor.

Sobre esa innovación, Quiroz explicó: “Propusimos poner una cámara infrarroja para en el apogeo tomar una imagen y hacer una especie de mapa de riesgo de incendios usando la cámara infrarroja para detectar puntos de calor en el terreno y en base a eso sacar el mapa de riesgo”.

Aunque el equipo no logró avanzar a la siguiente instancia de la competencia, los estudiantes rescataron el valor de haber participado y de haber generado un antecedente para la escuela. Quiroz destacó: “Más allá de que no hayamos pasado la siguiente etapa, lo que nosotros nos llena es que le abrimos el camino a varios chicos que van a estar después de nosotros”.

En ese sentido, sostuvo que uno de los principales objetivos fue dejar una experiencia que pueda ser aprovechada por quienes continúen su formación en la institución: “Que no van a ser pocos, los próximos séptimo año de la escuela, a que se animen, a que también participen en este tipo de cosas y eso es un poco lo que nos deja esta competencia”.

Una casa inteligente y un robot autoseguidor

Entre los proyectos desarrollados en la escuela también se encuentra una casa inteligente, realizada a partir de una maqueta aportada por la especialidad de Maestro Mayor de Obras. El sistema permite automatizar luces y ventilación mediante distintos mecanismos de control.

Sobre esa experiencia, uno de los estudiantes explicó: “Lo estuvimos desarrollando el año pasado en sexto y utilizamos una maqueta que nos había donado la especialidad de maestro mayor de obra y el objetivo era automatizar ciertos sistemas dentro de la casa”.

El proyecto incorporó distintas alternativas de interacción: “Y controlarlo mediante comandos de voz, mediante una página web y también mediante un sensor de temperatura”. La experiencia permitió además articular conocimientos entre distintas especialidades de la escuela, particularmente entre electrónica y Maestro Mayor de Obras.

Otro de los trabajos es un robot autoseguidor de línea, desarrollado con un fuerte componente de electrónica y programación. Tobías Gallardo explicó que el proyecto busca ampliar la mirada sobre la robótica: “Muchas veces cuando hacemos hincapié en robótica, se suele manejar más que nada la parte de software”.

En esa línea, destacó la intención de trabajar también sobre los componentes físicos: “Y muchas veces lo que pasa con eso es que no vemos más allá de eso y no nos enfocamos también en la parte técnica, que sería lo que serían los componentes, cómo funcionan los componentes entre ellos”.

Los estudiantes también trabajan en el desarrollo de un oxímetro. La iniciativa parte de un dispositivo realizado por generaciones anteriores y busca incorporar nuevas funciones para ampliar la información disponible.

Uno de los jóvenes explicó: “Nosotros lo estábamos empezando a diseñar de cero. Teníamos ya uno base que habían hecho unos anteriores”. A partir de allí, decidieron sumar una pantalla para visualizar diferentes parámetros obtenidos por el dispositivo.

La innovación apunta a mostrar tanto la señal como el nivel de oxigenación: “Y nosotros tuvimos la iniciativa de ponerle una pantalla y que te vaya mostrando tanto la onda de la señal como que te diga el porcentaje de oxigenación en sangre”.

Los estudiantes atraviesan el último año de una escuela que ofrece tres especialidades: Maestro Mayor de Obras, Electromecánica y Electrónica. La articulación con el IAR y con distintos oferentes de prácticas profesionalizantes les permite tomar contacto con experiencias concretas antes de terminar la secundaria.

Sobre sus proyectos a futuro, los jóvenes manifestaron su intención de continuar estudiando carreras vinculadas con la tecnología y la ingeniería. Uno de ellos señaló: “La idea sería que sí. La idea también como los chicos era seguir ingeniería electrónica o ingeniería eléctrica. Todavía no estoy muy decidido a cuál camino tomar, pero va a ir más o menos por el mismo camino que vengo haciendo”.

Tobías Gallardo, por su parte, contó que busca combinar sus intereses por el software y el hardware: “Me gustaría mucho ingeniería electrónica. Estuve pensando algún tiempo en ingeniería informática. Pero me gustó mucho adoptar el enfoque de combinar ambas en la parte de software y también lo que es en la parte de hardware”.

Finalmente, Nicolás Quiroz puso en valor la continuidad entre generaciones y el impacto que los proyectos pueden tener dentro de la institución: “Es también un poco lo que tratamos nosotros, que es dejar una huella en el colegio y tratar de ayudar también a los a los futuros técnicos”. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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