El sexólogo Hugo Moviglia dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) y analizó distintos aspectos de la sexualidad, desde la influencia del estrés y la rutina en el deseo hasta la importancia de la comunicación y el juego dentro de la pareja. Además, explicó por qué la ansiedad puede afectar el rendimiento sexual y cuestionó la idea de que la penetración sea el centro de todo encuentro.
Al referirse a las diferencias en los tiempos y deseos sexuales dentro de una pareja, Moviglia explicó que existe un fenómeno conocido como discronaxia. "Parece que fuera fácil tener actividad sexual, pero en realidad no lo es tanto porque tenemos que conjugar en dos personas del mismo sexo o distinto sexo, tenemos que conjugar las mismas ganas, el mismo deseo en la misma hora, en el mismo lugar y eso se llama en sexología se llama discronaxia", señaló.
En ese sentido, sostuvo que las diferencias pueden aparecer no solamente respecto del horario, sino también de la frecuencia o de las prácticas sexuales. "El enemigo más grande de la falta de deseo es la rutina", afirmó el especialista, quien remarcó la importancia de conversar dentro de la pareja para evitar que los encuentros se conviertan en una obligación.
Moviglia también vinculó la pérdida del deseo con las preocupaciones cotidianas. "El deseo no sale espontáneo. A mí no me sale de golpe tener ganas. Va por un contexto, va por una situación", explicó. Según detalló, pequeños gestos de cercanía, como abrazarse, compartir una película o acariciarse, pueden funcionar como disparadores para recuperar la conexión.
El sexólogo explicó que el estrés permanente puede dificultar la posibilidad de disfrutar de un encuentro sexual. "El problema cuando estamos estresados con cortisol las 24 horas es que ese cerebro no quiere placer. Ese cerebro quiere sobrevivr, comer, dormir, no le interesa la felicidad", sostuvo.
En esa línea, destacó que para lograr una buena respuesta sexual es necesario abandonar las exigencias y generar un contexto de relajación. "Si yo vengo del trabajo con un montón de actividades laborales que me han perjudicado con problemas y yo quiero de golpe encontrar en mi pareja que ella sea el despertar sexual y en un minuto encontrar una buena respuesta, es más difícil", explicó.
Moviglia también se refirió a la presión que puede experimentar el hombre durante un encuentro sexual. "Si yo voy a un encuentro sexual como si fuera dar un examen, como una exigencia, lo que voy a lograr es todo lo contrario", advirtió. Por eso, recomendó quitarle protagonismo a la penetración y concentrarse en las sensaciones y el disfrute.
Para el especialista, uno de los principales obstáculos consiste en considerar que la penetración es el centro de toda relación sexual. "La mayoría considera que no hay sexo sin penetración y se puede tener muy buen sexo con juegos sexuales, con caricias, con besos", afirmó.
En ese sentido, explicó que la ansiedad por cumplir con determinados objetivos puede terminar perjudicando el encuentro. "Si me saco esa preocupación, me relajo y me dejo llevar como si fuera una tabla de mar, me dejo llevar por los placeres, por las caricias, por lo que me gusta, por la respuesta que encuentro en el otro", sostuvo.
Moviglia también cuestionó la búsqueda del orgasmo simultáneo como una meta obligatoria dentro de la pareja. "Tampoco está esperando que los dos juntos sean. A veces puede pasar, no es que siempre pasa eso generalmente depende del grado de excitación de cada uno", explicó.
Durante la entrevista, el sexólogo puso especial énfasis en la necesidad de conocer las preferencias de la otra persona y dejar de asumir que todos disfrutan de las mismas prácticas. "Escucha lo que te dicen, porque ustedes, tienen un mapa sexual distinto entre mujer y mujer", señaló.
Para Moviglia, preguntar y explorar es fundamental para construir una sexualidad más placentera. "Qué bueno está ponerse un GPS y decirme donde más te guste", expresó, utilizando una metáfora para destacar la importancia de que cada integrante de la pareja pueda comunicar qué le gusta y qué no.
El especialista insistió además en que la sexualidad puede enriquecerse mediante la incorporación de juegos, fantasías y diferentes recursos. "Es importante el lubricante, es importante los juegos, es importante la fantasía, es importante los lugares extraños, es importante tocarse, decir cosas chat, es importante muchas cosas", enumeró.
Moviglia también abordó los mitos vinculados al orgasmo femenino y destacó la necesidad de reconocer la autonomía sexual de las mujeres. "Un mito muy frecuente en sexualidad que está equivocado, que habla de que solamente la mujer puede lograr el orgasmo a través de la penetración", sostuvo.
Según explicó, la penetración no necesariamente estimula de manera suficiente el clítoris, por lo que insistió en ampliar la mirada sobre el placer femenino. "No solamente se logra el orgasmo con la penetración, se puede lograr con caricias, con sexo oral", afirmó.
En esa línea, destacó el valor de que cada persona pueda descubrir su propio cuerpo y sus preferencias. "Ustedes tienen que lograr la autonomía sexual a través del descubrimiento, de la masturbación, que no necesariamente se tienen que masturbar cuando están solas o cuando no tienen pareja", señaló.
Hacia el final de la entrevista, Moviglia amplió el concepto de sexualidad y remarcó que no puede reducirse al funcionamiento de los genitales. "La sexualidad no es genitalidad. La sexualidad es desde cómo le hablás, de cómo le decís, de cómo la tratas", afirmó.
El sexólogo vinculó esta dimensión de la sexualidad con la necesidad de sentirse deseado y valorado dentro de una relación. "Una mujer necesita sentirse deseada, sentirse gustada, sentirse protegida, que el brazo de una pareja sea un refugio y un montón de cosas que hacen que se encienda esa mecha que dijimos para que explote la bomba", concluyó.
Finalmente, Moviglia destacó que el juego y la exploración son elementos centrales para sostener el deseo. "Sexo deriva de lúdico y lúdico es juego. Hay que jugar", resumió. (www.REALPOLITIK.com.ar)