La Embajada de Israel en Argentina decidió modificar este año el formato de su tradicional celebración por el Día de la Independencia y transformar los recursos destinados habitualmente a una recepción institucional en una acción concreta junto a la comunidad.
La iniciativa culminó el pasado viernes 7 de agosto con la inauguración de un espacio renovado en un Centro de Primera Infancia (CPI) del barrio porteño de La Boca, donde concurren diariamente niños y niñas de entre 0 y 4 años.
El proyecto fue desarrollado junto a Cadena, una organización de voluntarios, y tuvo como objetivo mejorar uno de los principales espacios utilizados por los chicos durante su permanencia en el centro.
El Día de la Independencia de Israel se conmemoró este año el 22 de abril, de acuerdo con el calendario gregoriano. En Argentina, como ocurre en algunas oportunidades, la celebración institucional se realiza posteriormente.
En esta ocasión, sin embargo, la Embajada resolvió modificar la tradicional recepción y utilizar los recursos previstos para la gala en una iniciativa de impacto comunitario.
El resultado fue la renovación de un espacio destinado a los más pequeños, con la intención de generar un ámbito más cálido y cuidado para acompañar su crecimiento y desarrollo.
La elección del proyecto marcó un cambio respecto del formato habitual de las celebraciones diplomáticas: en lugar de concentrar la actividad en una recepción protocolar, la representación israelí optó por impulsar una obra concreta que pudiera permanecer más allá de una jornada.
El Centro de Primera Infancia donde se desarrolló la iniciativa funciona junto a Pequeños Pasos, una organización que comenzó trabajando para combatir la desnutrición infantil y posteriormente amplió sus actividades hacia adolescentes y diferentes proyectos de acompañamiento comunitario.
En el CPI, los niños reciben diariamente desayuno, almuerzo y merienda, además del acompañamiento correspondiente a una etapa fundamental de su desarrollo.
La intervención realizada junto a Cadena permitió renovar uno de los espacios principales del establecimiento, generando mejores condiciones para las actividades cotidianas de los chicos.
Así, una celebración institucional terminó vinculándose con una problemática concreta: la necesidad de contar con espacios adecuados para el desarrollo y cuidado de las primeras infancias.
Durante la inauguración, el embajador de Israel en Argentina, Eyal Sela, destacó el valor del contacto directo con diferentes sectores de la sociedad.
El diplomático señaló que un embajador puede mantener reuniones con presidentes y ministros, pero también puede encontrarse con un niño en un jardín de infantes.
A partir de esa comparación, sostuvo que ambas experiencias permiten conocer realidades diferentes y aprender de ellas.
Para Sela, la representación diplomática no se limita a las relaciones institucionales entre gobiernos, sino que también implica escuchar y conocer a la sociedad del país donde se desarrolla la misión.
La escena fue diferente a la habitual en una celebración nacional. No hubo una recepción diplomática tradicional ni una agenda centrada en discursos institucionales. En su lugar, la jornada tuvo como protagonista un espacio renovado, con niños utilizando y disfrutando del lugar.
La decisión buscó darle a la celebración un carácter más permanente: transformar los recursos destinados a una actividad de algunas horas en una mejora que pudiera continuar siendo utilizada por los chicos durante mucho más tiempo.
La iniciativa también fue planteada por la Embajada como una expresión del vínculo entre Argentina e Israel, entendido no solamente desde la relación entre gobiernos y organismos oficiales, sino también desde la cooperación y el trabajo con las comunidades.
La actividad formó parte de las últimas acciones institucionales de Eyal Sela antes de finalizar su misión diplomática en la Argentina.
En ese contexto, la iniciativa adquirió además un carácter simbólico para el cierre de su etapa como embajador.
La experiencia dejó una imagen diferente de una celebración nacional: una fecha vinculada a la identidad de un país que, en esta oportunidad, se trasladó desde el ámbito protocolar hacia un espacio comunitario.
El resultado fue una acción que buscó convertir una celebración puntual en una intervención con impacto cotidiano y, al mismo tiempo, reforzar la idea de que los vínculos entre Argentina e Israel también pueden construirse desde la cooperación directa y el trabajo con las comunidades. (www.REALPOLITIK.com.ar)