Mendoza: Alfredo Cornejo impulsa ley que permite destruir casas por razones de “moralidad”
Por Franco D’Amelio
El pasado 19 de agosto Fernando Cerimedo, exasesor de campaña de Javier Milei y consultor político argentino, fue imputado formalmente en Bolivia. La Fiscalía boliviana le atribuye el delito de feminicidio en grado de tentativa contra la abogada y activista Nadia Shirley Beller Delgadillo. El también fundador de La Derecha Diario recibió una imputación formal y permanecía aprehendido, tal como consta en los documentos judiciales a los que accedió REALPOLITIK.

Como ilustraron distintos medios y como surge de las actuaciones judiciales, el episodio que la víctima describió como una presunta emboscada derivó en tres traumatismos por arma de fuego, localizados en el cuello, el tórax y el brazo derecho.
Beller refirió haber sido atacada por dos hombres que se trasladaban en motocicleta al salir del hotel Swissôtel de Santa Cruz de la Sierra. La fiscalía boliviana sostiene que Cerimedo habría ideado, coordinado y manipulado a la víctima para atraerla al lugar bajo engaño. Esa es la hipótesis fiscal: la autoría intelectual todavía no fue probada judicialmente y Cerimedo la negó.
Más allá del caso por el que se encuentra detenido, las declaraciones de Beller abrieron interrogantes que exceden el expediente penal y obligan a reconstruir los antecedentes políticos, empresariales y digitales de Cerimedo. Beller, quien estaría embarazada de Cerimedo, mencionó a Karina Milei por las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), aludió a vínculos de Cerimedo con funcionarios argentinos y bolivianos, e incluso con el presidente Rodrigo Paz.
Pero hubo una afirmación que llamó especialmente la atención: “Me dijo que eran agentes de la CIA”, sostuvo Beller, al referirse a Cerimedo, su exesposa Natalia Basil y Brad Parscale, asesor digital estadounidense y exjefe de campaña de Donald Trump.
Lógicamente, no hay respaldo periodístico de esa afirmación, pero sí existe una documentación oficial estadounidense que permite acreditar otra cosa y que podría llamar la atención: Parscale, presentado públicamente como socio comercial y tecnológico de Cerimedo, dirige una firma registrada ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) para realizar una campaña de comunicación e influencia digital en representación del Estado de Israel.


Brad Parscale es un consultor digital, empresario y estratega político estadounidense. Fue director de estrategia digital en la campaña presidencial de Donald Trump de 2016 y jefe de campaña durante su intento de reelección en 2020, hasta julio de ese año.
Desde enero de 2025 ocupa el cargo de Chief Strategy Officer (director de estrategia) de Salem Media Group, una empresa de medios conservadores de Estados Unidos: una especie de La Derecha Diario versión americana.
Parscale desarrolla actividades de comunicación política, infraestructura digital, datos, publicidad dirigida y estrategia de redes. Su trabajo se vinculó con campañas de derecha y centroderecha en Estados Unidos y América Latina, entre ellas las de Javier Milei en Argentina, Nasry Asfura en Honduras y Rodrigo Paz en Bolivia.
Su nombre es relevante en la trama Cerimedo porque aparece vinculado a Numen, la consultora política y tecnológica asociada al operador argentino.

Cerimedo fundó Numen, una estructura de consultoría política y comunicación digital con actividad en Argentina y presencia societaria en Florida. Numen Advisors LLC fue creada en mayo de 2023 en North Miami y figura actualmente inactiva por disolución administrativa. Su miembro vigente es Aldo O. Arteaga.
En forma pública, Cerimedo presentó a Parscale como socio comercial y afirmó que el estadounidense administraba “el lado técnico” de Numen. Distintas publicaciones periodísticas también describieron esa relación comercial y tecnológica.

La precisión es relevante: Parscale no aparece, al menos en los registros societarios públicos relevados, como socio, accionista o miembro formal de las sociedades Numen. Su relación con Cerimedo es presentada como una asociación operativa y comercial, vinculada con infraestructura de datos, herramientas de segmentación electoral y tecnología para campañas.
En esa fórmula, Parscale aporta herramientas de datos y microsegmentación electoral (como Campaign Nucleus y EyesOver), mientras Cerimedo despliega la estrategia política, comunicacional y territorial en América Latina.
Numen funciona, de ese modo, como una plataforma regional de consultoría electoral, datos, comunicación digital y microsegmentación. No hay prueba pública de que Clock Tower X sea una empresa de Cerimedo, que Cerimedo forme parte de esa sociedad o que la firma haya operado en Bolivia o Argentina.
A este cuadro se suma un dato financiero que REALPOLITIK pudo documentar: Numen registró a fines de 2024 un cheque rechazado por más de 340 millones de pesos, obligación que habría sido saldada en mayo de 2026. El dato no prueba, por sí mismo, irregularidad, delito ni vínculo con la trama de Clock Tower X, pero permite observar la dimensión financiera de la estructura local y deberá analizarse junto con la documentación bancaria y societaria correspondiente.

Brad Parscale, socio comercial de Cerimedo, posee otra compañía llamada Clock Tower X LLC. Se trata de una firma de comunicación política y propaganda digital dirigida por el exjefe de campaña de Donald Trump.
Clock Tower X se registró en Estados Unidos bajo la Foreign Agents Registration Act (FARA). FARA es una ley federal que obliga a personas o empresas que realizan actividades políticas, comunicacionales o de influencia en Estados Unidos para promover los intereses de un gobierno, partido u organización extranjera a informar públicamente quién es su cliente, cuánto cobra, qué tareas realiza y qué materiales distribuye.
El registro no necesariamente confirma espionaje ni una relación con la CIA.
Lo que demuestra es que Clock Tower X declaró ante el Departamento de Justicia que trabaja en representación de un principal extranjero.
En este caso, el cliente declarado es el Estado de Israel, a través de Havas Media Germany.
La diferencia con Argentina es marcada. Mientras en Estados Unidos existe un mecanismo legal que obliga a transparentar parte de las actividades de lobby, comunicación e influencia realizadas para gobiernos extranjeros, en Argentina no hay un régimen equivalente que permita saber con el mismo nivel de detalle quién financia, contrata o dirige operaciones de comunicación política y lobby de alcance transnacional (este fue un intento de Milei en el Congreso quedó frustrado).

El expediente FARA de Clock Tower X (número 7649) documenta un contrato inicialmente valuado en 6 millones de dólares, luego ampliado hasta un monto cercano a 9 millones. Ese dinero es el valor del acuerdo para que la firma de Parscale produzca y distribuya contenido político en Estados Unidos en nombre del Estado de Israel.
Los materiales presentados ante FARA permiten observar de qué se trata concretamente ese contrato. Clock Tower X entregó al Departamento de Justicia capturas y piezas de su propia campaña: videos breves sobre Irán, una cuenta de YouTube llamada “Allies for Peace”, sitios como The Truth About Iran y artículos alojados en dominios de apariencia informativa como FactSignal y Cognitura.
Todos esos contenidos llevan el rótulo exigido por la ley: “This material is distributed by Clock Tower X LLC on behalf of the State of Israel” (este material es distribuido por Clock Tower X LLC en nombre del Estado de Israel). La empresa reconoce expresamente que difunde esas piezas en representación del Estado israelí.
El contenido busca instalar mensajes favorables al Estado de Israel y críticos de Irán y la célula terrorista conocida como Hamas. Incluye publicaciones que destacan la cooperación militar entre Estados Unidos e Israel, materiales sobre el programa nuclear iraní y artículos sobre presuntos abusos cometidos bajo el gobierno de Hamas en Gaza.
No se trata solamente de una campaña institucional tradicional. El expediente expone una red de sitios temáticos, videos y cuentas digitales que presentan una narrativa geopolítica específica bajo una estética de medios de análisis, divulgación o plataformas educativas.
El vínculo relevante no es que Cerimedo figure en Clock Tower X. No figura. El punto es el método de trabajo de quien aparece como su socio tecnológico y comercial en Numen.
Clock Tower X opera con producción masiva de contenido político, sitios web de apariencia independiente, cuentas en plataformas, campañas temáticas, posicionamiento en buscadores y piezas diseñadas para circular en redes sociales. Cerimedo, por otra parte, admitió en entrevistas públicas manejar estructuras de trolls, bots y cuentas creadas artificialmente para orientar conversaciones, y su trayectoria está ligada a campañas digitales de derecha en Argentina, Brasil y Bolivia.
La comparación no permite afirmar que Numen forme parte de la campaña israelí, que Cerimedo trabaje para Israel ni que Clock Tower X haya intervenido en campañas argentinas o bolivianas. Tampoco valida la denuncia de Beller sobre la CIA. Pero sí permite sostener algo más preciso: Cerimedo trabaja como socio comercial de Brad Parscale en una red latinoamericana de consultoría, datos y comunicación digital. Parscale dirige, paralelamente, una firma que bajo FARA despliega para Israel técnicas de comunicación política digital comparables en su arquitectura (segmentación, producción de contenido, uso de sitios satélite y circulación coordinada en redes) a prácticas por las cuales Cerimedo se hizo conocido en la región.

La diferencia es decisiva. Clock Tower X declara quién paga, para quién trabaja y qué material distribuye. En el caso de Cerimedo y Numen, los registros públicos permiten reconstruir parte de la estructura societaria y de sus vínculos políticos, pero no identifican de manera equivalente quién financia, contrata o controla cada operación regional.
Detrás del caso de Nadia Beller aparece una trama que atraviesa fronteras, campañas electorales, consultoras de datos, medios digitales y estructuras de influencia. Cerimedo, Numen, La Derecha Diario y Brad Parscale conforman una red de relaciones cuya dimensión regional recién empieza a asomarse.
Clock Tower X muestra cómo funciona ese modelo cuando debe exponerse ante el Estado: contratos millonarios, clientes extranjeros, contenidos diseñados para circular en redes, plataformas de apariencia informativa y estrategias para intervenir sobre la conversación pública. En Argentina, el entramado que rodea a Cerimedo opera con una trazabilidad casi invisible.
La pregunta ya no pasa solo por saber qué sucedió aquella noche en Santa Cruz de la Sierra. También es quién financia, articula y controla las estructuras privadas que producen datos, relatos y poder político en nuestro país. (www.REALPOLITIK.com.ar)