Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace Argentina, conversó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre el fuerte rechazo ciudadano hacia las reformas ambientales del gobierno nacional, las maniobras para desregular el uso del suelo tras los incendios y la grave crisis presupuestaria que atraviesan los organismos de control y prevención del Estado.
"En la ley de Manejo del Fuego se querían eliminar mecanismos que buscan frenar la intencionalidad de los incendios y la especulación inmobiliaria post incendio. El 95 por ciento de los fuegos en humedales, pastizales o bosques nativos no son por causas naturales", advirtió Giardini. El ambientalista denunció que tras los incendios se busca cambiar el uso de suelo para emprendimientos agrícolas o inmobiliarios, y remarcó que las intenciones oficiales de modificar la ley de Bosques e impulsar normativas como el RIGI o el Pacto de Mayo apuntan a flexibilizar protecciones para favorecer a grandes corporaciones extractivas.
El especialista cuestionó ademas la degradación institucional del sector y los severos recortes de recursos para combatir el fuego a nivel nacional y provincial. "La estructura nacional está debilitadísima. La dirección de Bosques fue bajada de rango y Argentina casi no participa en las cumbres globales de cambio climático. Además, Nación cuenta con menos de 390 brigadistas forestales para cuidar 5 millones de hectáreas de parques nacionales, cuando el mínimo requerido es de 700", señaló.
En ese sentido, Giardini graficó la gravedad del panorama al señalar que la Patagonia viene de sufrir la peor temporada de incendios de las últimas seis décadas. "Se perdieron 60 mil hectáreas en el último verano, con gran foco en Chubut y afectación de bosques milenarios de alerces. Es el doble de la temporada anterior y diez veces más que el promedio de la última década", alertó.
Por último, el representante de Greenpeace advirtió sobre la falta de políticas de prevención ante la inminente llegada del fenómeno del Niño en el litoral y la provincia de Buenos Aires. "Se espera un incremento fuerte de precipitaciones que puede provocar graves inundaciones en zonas productivas y urbanas, como ya ocurrió en el norte de Santa Fe. La deforestación histórica en la región chaqueña agrava este impacto porque se pierden los bosques que amortiguan las lluvias", explicó.
Giardini criticó además la desatención del gobierno central frente a los pronósticos meteorológicos y científicos. "Uno puede negar lo que quiera, pero la crisis climática y sus consecuencias ya se están viendo. Si además tenés desmantelado el Servicio Meteorológico Nacional, el riesgo es enorme. Podés no evitar la catástrofe natural, pero la podés mitigar con planes de prevención; no hacer nada va a costar mucho más dinero y vidas humanas", concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)