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Por Antonio D'Eramo
El proceso de disolución del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) vuelve a quedar atravesado por una contratación difícil de explicar. En plena transición administrativa, el organismo adjudicó 136.080.000 a Diego Eduardo Vecchio para el mantenimiento preventivo, correctivo, evolutivo y adaptativo del sistema SIACC, una plataforma clave para el circuito de compras, contrataciones, stock, medicamentos y prestaciones sanitarias.
La adjudicación fue aprobada mediante la contratación directa por especialidad 04/2026, expediente EX-2025-122789839-APN-GSYTI#IOSFA, por un período de seis meses y con opción a prórroga por igual plazo. El acto administrativo, firmado por el administrador del organismo, Ariel Guzmán, adjudicó el servicio a Vecchio, CUIT 20-21729415-1, por ser su oferta considerada “admisible y conveniente” para el Instituto.
El dato no es menor: según el propio dictamen de evaluación, se presentó una sola oferta, justamente la de Diego Eduardo Vecchio. Es decir, el contrato millonario avanzó sin competencia real de precios y bajo una modalidad directa, justificada por la especialidad técnica del proveedor.
La comisión evaluadora sostuvo que Vecchio era el desarrollador del sistema SIACC y que su contratación resultaba necesaria para mantener operativa la red de integraciones del sistema, vinculada a procesos de abastecimiento, control de stock y compras y contrataciones.
El entramado, sin embargo, no se agota en la contratación individual de Vecchio. En registros públicos vinculados al IOSFA y a herramientas digitales asociadas al sistema aparece también XOFT TECH SRL, una firma tecnológica conectada al universo SIACC. La sociedad figura vinculada a Vecchio y a desarrollos asociados a SIACC Web, lo que abre una pregunta adicional: por qué el organismo adjudicó el servicio a Vecchio como persona humana, y no a una estructura societaria relacionada al mismo ecosistema tecnológico.
La punta más sensible aparece al cruzar el expediente 2026 con antecedentes de la propia auditoría interna del IOSFA. En informes previos, la Unidad de Auditoría Interna ya había identificado a Vecchio como proveedor del sistema SIACC y señalado que prestaba servicios sin vínculo contractual vigente, motivo por el cual los pagos se realizaban bajo la figura de legítimo abono.
La situación había sido advertida dentro de una matriz más amplia de pagos por fuera de contratos activos. De hecho, otro informe de auditoría del organismo ya mostraba a “Diego Vechhio” —con esa grafía— entre los principales proveedores por legítimo abono, por 26.477.013,13, bajo el concepto Sistema SIACC.
En otras palabras: el mismo proveedor que la auditoría había ubicado en un esquema de pagos sin vínculo contractual vigente terminó adjudicado en 2026 por contratación directa, como único oferente, por más de 136 millones de pesos.
El SIACC no es una herramienta menor. Según el pliego, el sistema comprende la operatoria integral de la subgerencia de Prestaciones Sanitarias y de Compras y Contrataciones, incluyendo elementos, medicamentos, compras generales, proveedores, reposición diaria e integraciones con SUA, eSIGA, SUF, Alfabeta, ARCA y droguerías.
La propia documentación técnica también precisa que el sistema interviene en procesos críticos como compras, gestión de medicamentos, stock, auditoría, firma digital, portal de proveedores e interfaces con otros sistemas internos.
El expediente exhibe además otra zona gris: el presupuesto estimado era de 129.600.000 pesos, pero la oferta finalmente recomendada y adjudicada fue de 136.080.000, es decir, 6.480.000 por encima de la previsión inicial.
Otra señal llamativa surge del propio pliego. En su versión original, el contrato incluía una exigencia técnica de peso: la modernización del SIACC, que debía migrar progresivamente desde un aplicativo de escritorio hacia una arquitectura web, con gestión online, trazabilidad, transparencia y disponibilidad dentro de los seis meses de contrato.
Sin embargo, tras consultas efectuadas por el propio Vecchio, el IOSFA emitió una circular modificatoria. El acto de adjudicación reconoce expresamente que esas consultas derivaron en cambios al pliego. La modificación fue sustancial: la circular dejó sin efecto todo el apartado referido a la “Modernización del sistema” dentro del alcance del servicio.
El resultado fue concreto: se eliminó una obligación técnica central y, poco después, el mismo proveedor que había realizado las consultas quedó adjudicado como único oferente.
A esto se suma un detalle administrativo que todavía requiere aclaración: la orden de compra 35/2026, emitida a favor de Vecchio por 136.080.000, aparece en el documento disponible con la leyenda “Anulada”. La orden detalla un valor mensual de 22.680.000 y una vigencia contractual del 1 de mayo al 31 de octubre de 2026, pero su estado documental abre una duda sobre si fue reemplazada, corregida o dejada sin efecto.
El contexto político agrava el cuadro. La adjudicación fue dictada cuando el propio IOSFA ya reconocía los efectos del DNU 88/2026, que dispuso la disolución y liquidación del organismo y abrió un período de transición bajo la órbita del ministerio de Defensa.
Mientras tanto, la obra social militar arrastraba cuestionamientos por su funcionamiento, pagos, contrataciones y prestación de servicios. En ese marco, el caso Vecchio expone una secuencia sensible: pagos previos por legítimo abono, ausencia de vínculo contractual vigente señalada por auditoría, contratación directa, único oferente, modificación del pliego a partir de consultas del proveedor y adjudicación millonaria en plena liquidación institucional.
La contratación deja al descubierto una matriz administrativamente cuestionable: el organismo terminó formalizando por contratación directa un vínculo que su propia auditoría ya había señalado como problemático, en torno a un sistema sensible para el control de compras, medicamentos y prestaciones sanitarias. (www.REALPOLITIK.com.ar)