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Por Martín Carrizo
La psicóloga Silvina Zecler dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre el crecimiento de la ansiedad y su relación con el ritmo de vida actual, la hiperconectividad y el uso permanente de pantallas. La especialista remarcó que estas problemáticas atraviesan a niños, adolescentes y adultos y planteó la necesidad de recuperar espacios para detenerse y reflexionar.
Al analizar las principales situaciones que observa en su trabajo clínico, Zecler señaló que existen cambios vinculados con la manera en que las personas se relacionan con la tecnología y los estímulos cotidianos. “Lo que estamos notando es hiperactividad, hiperconexión, falta de atención, tanto en niños, adolescentes y adultos”, explicó.
En ese sentido, la psicóloga puso el foco en la exposición constante a dispositivos y estímulos externos que forman parte de la vida diaria. “El tema de la hiperconectividad permanente con las pantallas, con la cantidad de oferta y de estímulos externos con el que nos encontramos todos los días”, sostuvo al describir uno de los factores que inciden en este escenario.
La especialista consideró que se trata de un fenómeno que excede las situaciones estrictamente individuales y que también está atravesado por las formas de vida contemporáneas. “Sí estamos con síntomas de mayor ansiedad, no solamente por cuestiones estrictamente psicológicas, diríamos, sino que están estas cuestiones mediatizadas por la forma en la que estamos viviendo”, afirmó.
Zecler también destacó que uno de los principales problemas actuales consiste en la dificultad para hacer una pausa y tomar conciencia de aquello que está ocurriendo. En ese marco, advirtió sobre la tendencia a naturalizar comportamientos que pueden resultar perjudiciales para la salud mental.
“Lo más importante es tomar conciencia de lo que nos pasa, porque si no tenemos dos problemas, que no sabemos que tenemos un problema y el problema en sí”, explicó. Para la especialista, reconocer las señales constituye un primer paso para poder modificar determinados hábitos y recuperar espacios de bienestar.
En relación con el ritmo cotidiano, planteó que muchas personas continúan avanzando sin detenerse a pensar hacia dónde se dirigen. “Estamos corriendo una carrera que no sabemos hacia dónde vamos”, sintetizó Zecler, al advertir sobre las consecuencias de sostener ese ritmo sin incorporar momentos de pausa.
La psicóloga destacó el papel que puede cumplir un espacio terapéutico frente a una dinámica cotidiana caracterizada por la velocidad y la sobreestimulación. Según explicó, el consultorio permite generar una instancia diferente a la que se experimenta habitualmente.
“El consultorio es un lugar donde justamente se habilita el parar. El poder charlar”, sostuvo. Y agregó que ese espacio permite trabajar sobre las preocupaciones, los dolores y la relación de cada persona consigo misma.
En esa línea, Zecler definió el encuentro terapéutico como una posibilidad para recuperar una dimensión que muchas veces queda relegada por las obligaciones cotidianas. “Siempre digo que esto es un lujazo cuando uno llega al consultorio o se conecta con su analista para poder pensarse”, expresó.
Al referirse especialmente a niños y adolescentes, la especialista planteó que el debate no debería limitarse únicamente al tiempo frente a las pantallas, sino que también debería contemplar el comportamiento de los adultos y el entorno en el que crecen las nuevas generaciones.
“No es solamente el uso de las pantallas, es cómo estamos los adultos”, remarcó Zecler. En ese sentido, sostuvo que las formas de vinculación familiar también pueden verse afectadas por la presencia permanente de los dispositivos tecnológicos.
La especialista cuestionó además la pérdida de determinados espacios de encuentro y contacto directo. El desafío, según planteó, consiste en encontrar un equilibrio frente a los avances tecnológicos sin adoptar posiciones absolutamente negativas ni desconocer las transformaciones que ya forman parte de la vida cotidiana.
A la hora de pensar herramientas concretas para afrontar la ansiedad, Zecler destacó la importancia de contar con un espacio seguro para hablar y procesar aquello que genera preocupación. “Encontrar un lugar seguro para poder hablar de nuestros temas es fundamental”, afirmó.
Sin embargo, reconoció que no todas las personas pueden acceder a un tratamiento psicológico por distintas razones. Por eso, también recomendó incorporar pequeños cambios cotidianos vinculados con el descanso y el uso de la tecnología.
“Cuestiones de higiene, del uso de tecnología, del sueño, lo que más se pueda hacer empezando de a pasitos con los niños, con los adolescentes, tratar de limitar lo máximo, lo que se pueda, el tiempo en pantalla de uno mismo”, explicó.
Además, propuso recuperar actividades que permitan disminuir la exposición permanente a los dispositivos. “Salir a caminar, poder leer un libro, volver a las bases”, enumeró, como algunas de las alternativas para comenzar a modificar determinados hábitos.
Finalmente, Zecler planteó que el desafío consiste en aprender a convivir con los avances tecnológicos sin permitir que estos terminen condicionando completamente la vida cotidiana. “Qué es lo que uno puede hacer y cómo pararse frente a esta ola para que no te lleve puesta”, concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)