El mercado laboral y la erosión salarial desplazan a la inflación como principales urgencias
Por Adrián González
Se trata de una encuesta de satisfacción política y opinión pública realizada por la Universidad de San Andrés, que refleja un marcado pesimismo económico, donde el desempleo y los bajos salarios desplazan a la suba de precios como principales alarmas sociales.
Sobre 1.000 casos evaluados entre el 5 y 11 de agosto a personas mayores de 18 años, conectados a internet, la encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés (ESPOP) relevó ocho regiones geográficas: NOA, NEA, Cuyo, Centro, Sur, y Buenos Aires dividida a su vez en CABA, GBA y el interior de la capital nacional. El relevamiento se basa en la satisfacción con la marcha general de las cosas, el desempeño de los poderes políticos y las políticas públicas, la aprobación del gobierno y la opinión respecto de los principales líderes políticos nacionales.
En primer lugar, se observa un escenario donde el impacto sociolaboral en el bolsillo familiar regula el humor colectivo y la aprobación general de la gestión de Javier Milei alcanza un 35 por ciento de apoyo frente a un 61 por ciento de desaprobación. No obstante, tras las oscilaciones sufridas en los meses posteriores al final de la gestión de Manuel Adorni en la jefatura de Gabinete, las expectativas de los agentes económicos y del núcleo duro de votantes oficialistas parecen haber estabilizado el respaldo presidencial.
Al analizar la evolución histórica en perspectiva comparada, el nivel de adhesión que mantiene el actual mandatario a estas alturas de su mandato resulta estadísticamente similar al 34 por ciento que exhibía Mauricio Macri en el mismo período de su gestión, logrando al mismo tiempo ubicarse notablemente por encima del 20 por ciento de aceptación que cosechaba Alberto Fernández en una etapa equivalente de su administración.
En cuanto a la percepción de la marcha general de las cosas en el país, variable estrechamente ligada a la confianza en los mercados y el consumo, el estudio arroja que la insatisfacción predomina de manera contundente con un 69 por ciento, mientras que el nivel de conformidad se sitúa en un 29 por ciento. Aunque el descontento es ampliamente mayoritario, se observa un hito inédito en el registro histórico de la gestión, dado que por primera vez la valoración positiva sobre el rumbo nacional supera a la registrada durante el gobierno de Macri, que se ubicaba en un 19 por ciento.
Esta mirada crítica pero expectante se traslada también a la evaluación de los poderes del Estado, donde el Poder Ejecutivo encabeza los niveles de aprobación con un 27 por ciento, seguido de lejos por el Poder Judicial con un 19 por ciento, el Senado de la Nación Argentina con un 16 por ciento y la Cámara de Diputados de la Nación, en el último escalón, con un magro 15 por ciento de consideración positiva.
La agenda de demandas ciudadanas muestra un claro desplazamiento hacia las variables sociolaborales, consolidando a la falta de trabajo como la principal preocupación de los encuestados con el 39 por ciento de las menciones totales. Inmediatamente por detrás se ubican los bajos salarios con un 36 por ciento, seguidos por la corrupción que concentra el 34 por ciento y los índices de pobreza con un 30 por ciento.
Esta urgencia se condice con el humor económico general, donde un 57 por ciento de los consultados afirma que la situación del país empeoró sustancialmente respecto al año pasado, y un 44 por ciento anticipa un horizonte aún más pesimista para el futuro inmediato, prolongando una tendencia moderadamente negativa en el consumo doméstico.
A pesar de las marcadas dificultades del contexto, el gobierno nacional encuentra su mayor capital de confianza en la gestión de carteras clave para la estabilización. Las áreas de Defensa, Energía y Economía lideran las preferencias sociales con un idéntico 32 por ciento de satisfacción en torno a la implementación de políticas públicas sectoriales.
Sin embargo, el desgaste de las variables materiales afecta de manera transversal a todo el arco político, provocando que todos los dirigentes nacionales evaluados mantengan saldos netos negativos en su imagen. En este sentido, la senadora Patricia Bullrich lidera la valoración positiva con un 37 por ciento, seguida muy de cerca por el gobernador bonaerense Axel Kicillof y la referente de izquierda Myriam Bregman, quienes empatan con un 36 por ciento de adhesión individual, desplazando levemente al presidente Milei que se ubica en un 33 por ciento de consideración favorable general.
Por el otro lado, figuras parlamentarias como Lilia Lemoine y Miguel Ángel Pichetto, encabezan el rechazo social con un 55 por ciento de diferencial negativo cada uno, seguidos por el diputado Máximo Kirchner con un 51 por ciento de negatividad. En el plano de la gestión interna del Gabinete, las miradas también son críticas y posicionan al actual jefe de Gabinete, Diego Santilli, como el funcionario con mejor imagen positiva bruta al alcanzar el 29 por ciento, contrastando significativamente con el fuerte retroceso del ministro Luis Caputo, quien acumula un 60 por ciento de imagen negativa, y con los altísimos niveles de rechazo que cosechan el ex vocero Manuel Adorni con un 79 por ciento y la secretaria general de la Presidencia Karina Milei con un 73 por ciento de valoración desfavorable. (www.REALPOLITIK.com.ar)